La paz está en la soberanía del pueblo, por Antonio Castejón

0
Foto: Referencial

Referencial

(07 de enero de 2016. El Venezolano).- Ya estamos conscientes de que la victoria electoral de las fuerza opositoras agrupadas en la MUD obligó a las fuerzas políticas del chavismo y a las diversas organizaciones del poder popular  a asumir  un necesario proceso de reflexión, no solo sobre las causas y consecuencias de la contundente victoria electoral contrarrevolucionaria del 6 de diciembre, sino también sobre las rutas constitucionales posibles para salvar y consolidar  la revolución bolivariana, sus logros, la paz, la independencia y la unidad antiimperialista latinoamericana y del Caribe.

Pero, también debemos asumir que para lograrlo será indispensable consolidar el apoyo de los venezolanos y venezolanas que le dieron su respaldo al proceso revolucionario y recuperar la confianza de casi dos millones de venezolanos y venezolanas que votaron por  la contrarrevolución o se abstuvieron de votar.

Ahora bien, en esa reflexión debemos tomar en cuenta que, poseedores de una mayoría parlamentaria calificada, la oposición buscará no solo frenar la revolución bolivariana, sino también alcanzar lo más pronto posible la conducción del Estado, lo cual es la mayor aspiración  de la derecha venezolana dentro  del plan político fundamental de la contrarrevolución latinoamericana que para ello cuenta con el respaldo del Gobierno norteamericano, de jefes de Estado a nivel internacional y  de poderosos factores económicos y dueños de monopolios comunicacionales. Los mismos que ya una vez lo intentaron, mediante un golpe de Estado derrotado por el pueblo después de  cuarenta y ocho horas. Hoy, con su fortaleza parlamentaria intentarán hacerlo quizás mediante las vías que brinda nuestra Constitución.

Pero mediante esas vías constitucionales no lo podrán lograr a corto plazo, como lo desean y lo han decidido, a menos que cuenten, con un poderoso apoyo popular que los respalde para ese propósito. Saben que “los órganos del Estado emanan de la soberanía popular y a ella están sometidos”. Saben también que “la soberanía del pueblo es intransferible”. Es éste un principio constitucional (artículo 5 de nuestra Constitución) que les obligará a consolidar el respaldo del pueblo  y debilitar la fuerza popular del chavismo. Lo intentarán perseverando en la guerra económica que constituyó una de las palancas esenciales de su victoria, la cual fue planificada y ejecutada con el respaldo decidido del empresariado artífice del desabastecimiento y el acaparamiento.

Por eso su gestión parlamentaria llevará en su esencia el compromiso con ese empresariado. No  lo podrán negar, su compromiso es desmontar las leyes y conquistas sociales aprobadas en el marco de la Constitución.  Por todo lo antes expuesto, podemos afirmar que la lucha revolucionaria por recuperar el apoyo mayoritario del pueblo será dura y compleja. Pero lograrlo es no solo posible, es absolutamente indispensable. Pero, ¿de qué depende y cómo lograrlo? En primer lugar, de garantizar el acatamiento pleno de nuestra Constitución. ¡Hacerla realidad! En segundo lugar, dar pruebas inequívocas de que se marcha hacia la derrota de la guerra económica garantizando el cumplimiento de las leyes habilitantes aprobadas para tal efecto, en un plazo perentorio. En tercer lugar,  debemos tomar conciencia de que derrotar el desabastecimiento y el acaparamiento del sector empresarial comprometido en la guerra económica, no es solo una responsabilidad del Gobierno, sino también del pueblo organizado y educado para defender sus derechos conquistados.

¿Qué hacer para que la derrota de la guerra económica sea de verdad una lucha del pueblo? Emprender de una vez por todas la educación del pueblo, tarea que nunca se asumió como necesidad vital de la revolución bolivariana, lo cual hizo posible que venezolanas y venezolanos humildes, o de clase media,  o beneficiados por las misiones, votaran en contra de la revolución o dejaran de votar.  Las respuestas científicas, reales y valientes a estas preguntas han sido parte esencial de esta reflexión colectiva. Las enseñanzas y recomendaciones que de esas respuestas han surgido tienen que ver con la educación ideológica del pueblo ¿No es ésta una tarea ineludible de un partido revolucionario? ¿No es ésta una tarea del poder popular organizado en consejos comunales y comunas? Pero, sobre todo ¿No es ésta una tarea esencial del Parlamento del Poder Popular? Y por otra parte, ¿quién garantiza la irreversibilidad de las conquistas sociales contempladas en nuestra Constitución? ¿Es solo responsabilidad el Gobierno y del TSJ? No, es una responsabilidad de todos los venezolanos y venezolanas convencidos de que el camino de la paz está en nuestra Constitución y en el ejercicio de la soberanía intransferible del pueblo.

Por: Antonio Castejón / Panorama

Compartir .

Dejar respuesta