“La mala siembra”, por Miguel “Nacho” Mendoza

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Referencial

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(29 de mayo de 2016. El Venezolano).- Quiero contarles de las revelaciones de esta semana que pasó. Temo que una parte de la población de mi país está viviendo en la época de la doble moral, la incoherencia, el resentimiento, la hipocresía, la prepotencia y el pesimismo y no me refiero a oficialismo u oposición. Opino que es una conducta que ha sembrado la locura del radicalismo de los líderes políticos venezolanos que ha afectado a ambos lados.

Vi videos del fallecido expresidente Hugo Chávez diciendo que una de las artimañas de quienes querían hacerle daño al pueblo aplacando su voz era, por encima de las repercusiones, eliminar la figura de la Asamblea Nacional; justamente lo que pretende hacer el oficialismo en estos momentos. Oír a Chávez decirlo y saber que lo está haciendo su supuesto grupo de fieles es uno más de tantos actos hipócritas que como venezolano me ha tocado presenciar. También vi audiovisuales del actual presidente Nicolás Maduro diciendo que en el momento en que Venezuela quisiera un revocatorio, él estaba en el deber de acatarlo si se hacía por los canales regulares y los números de peticionarios era el correcto; pues los números fueron abismales, sobrepasaron cualquier expectativa y gracias a que el CNE es otro de los organismos que controla el Estado (bueno, ¿qué organismo no controla el Estado?), Tibisay Lucena no se ha pronunciado. Situación bastante incoherente. Vi videos del señor Diosdado Cabello, quien hasta ahora me sigue dejando con la intriga de por qué siente que tiene el poder de hablar como si fuera él el que llevara las riendas del país, diciendo el año pasado, prepotente como siempre, que el 6 de diciembre la derrota en contra de la oposición sería descomunal y arrolladora, que estaba totalmente convencido de que la mayoría de los venezolanos estaba de acuerdo con “el proceso”.

Es admirable como miente con convicción en la mirada, queriendo persuadir, supongo que, a los seguidores del chavismo de que evadan las verdades que afectan sus propios intereses. Vi otro video de este mismo personaje diciendo que ellos jamás irrespetarían la inamovilidad laboral, que serían incapaces de ir por los puestos de trabajo de alguien y unos meses después, en otro video, dice que botarían a todo aquel que hubiese firmado en contra de su maravilloso socialismo. Es fuerte el resentimiento de este camarada. Qué extraño que una persona sin ningún cargo relevante hable de hacer y deshacer como si fuera dueño del territorio. Ese tipo de comportamientos y actitudes se han esparcido como una especie de enfermedad por toda Venezuela. Siento que una parte de mis compatriotas son especialistas en el doble discurso, también en ver el vaso medio vacío, se han convertido en expertos en encontrar el aspecto negativo de cualquier situación posible, de hablar por intervenir, de criticar sin criticarse, de opinar por notarse a través de palabras y acciones que apuntan a la destrucción. Les doy un ejemplo: esta semana me tocó ir a Puerto Rico a cumplir ciertas pautas en estudios musicales con algunos colegas, así que aproveche para hacer visitas a lugares en los que guardo algo de historia, uno de ellos es “La Perla” una barriada emblemática de la isla, así se llama: “La Perla”. El nombre no se lo puse yo.

A través de mis redes sociales publiqué un video bañándome sin camisa y sin zapatos en plena calle del barrio con el agua que salía de un hidrante que se había roto, que por cierto no rompí yo, pero como el agua salía sin parar, los jóvenes locales decidieron ser libres y darse una ducha, así que me sumé. Siempre leo buenos comentarios gracias a Dios y a la coherencia de muchos, pero me encuentro cosas como: “miren a este personaje malgastando el agua y después dice que es culpa de Maduro que no haya agua en Venezuela”.

Y yo respiro. Como hice reseña del nombre del sitio, otros comentarios fueron: “eres un vendido, la perla del caribe es Margarita, pero claro como tú solo sirves para tirarle a la Patria, seguro quieres quitarle el título a nuestra isla”. Y yo respiro. “La Perla”, de Puerto Rico, siempre se ha llamado así. Ja, ja, ja. Hace un tiempo dejé de publicar cualquier acto noble del cual me sintiera orgulloso porque mucha gente me empezó a atacar con que lo hacía por publicidad, entonces investigué un poco sobre quién comentaba. Encontraba en sus perfiles el antónimo de sus actitudes, frases como: “conectado con Dios y la vida positiva” o “bien lejos de los criticones”. Ja, ja, ja. Encontré también a gente fanática de lo ostentoso, de los raperos norteaméricanos y sus joyas, sus carros, sus mansiones, seguidores de las Kardashians, etc. que dejaban las siguientes notas: “que tu mano izquierda no se entere de lo que haces con tu derecha, eres un showsero”.

O sea, gente que le aplaude a Jay-Z que haga pública sus cadenas de diamantes y que se cepilla con champagne, a que yo saque una foto con un niño que padece de cáncer, contento porque le fui a cantar una canción. Básicamente los malos comentarios de mis redes sociales son de coterráneos, que es lo peor. No es que me moleste a mí, sino que sé que es ese estilo de vida lo que no los deja surgir y al final los convierte en seres ociosos que no le suman de ninguna manera al desarrollo de la nación. Nadie llega a salvo a un destino si viene mirando hacia los lados.

Creo que se sentirá como un cambio de tema pero es un hecho de mi semana que también quería comentarles: una cosa curiosa que vi en Twitter fue una encuesta que hizo un muchacho extremadamente chavista, por lo cual supongo que la mayoría de sus seguidores, que pasa los 50 mil, también lo son. La encuesta era de cómo hasta ahora había sido la labor de su “Presidente Obrero”. La opción “pésima” ganaba con el 93%, el muchacho indignado escribió muchos tuits incentivando a la gente a votar a favor del la opción “excelente” y dejaba oraciones como: “no nos dejemos ganar por la guerra mediática, remontemos, vamos tropa”. Ja, ja, ja. ¿Es en serio? Y yo respiro.

Les cuento estas anécdotas porque estoy convencido de que tanta situación sin sentido es lo que ha dejado el chavismo hasta ahora, este ha de ser el resultado de esa mala siembra; frutos que debemos desechar porque vienen con gusanera, lo negativo. No les niego que a veces me despierto desanimado porque siento que alguien sigue poniéndole una tela negra a la luz al final del túnel, pero cierro los ojos y recuerdo todas las cosas maravillosas de mi hermosa Venezuela y yo respiro. Que nadie se desanime, que sí saldremos de esto.

Por: Miguel “Nacho” Mendoza / Caraota Digital

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