La involución del discurso, por Carlos Ñañez

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MADURO INMINIDAD

Referencial

(02 de septiembre de 2016. El Venezolano).- El primero de septiembre significó para los venezolanos uno de esos días en los cuales, los anhelos por salir de esta pesadilla terrible que nos depaupera a diario y nos lleva de la pobreza a la miseria y hacia rumbos de ingobernabilidad se estrelló de nuevo con las realidades políticas, esas que suponen el cálculo de escenarios que no son en absoluto cercanos, calculables a próximos a los deseos viscerales e inmediatos de las inmadureces del momento, para muchos significó una marcha más, otro esfuerzo efímero, en lo personal esta movilización desmanteló el discurso de la oposición violenta y desdibujo aún más el pretexto filo fascista del enemigo externo, la jugada de calentar de nuevo las calles sirvió de catarsis para amplios sectores, nos restableció la confianza y definió al gobierno en toda su fealdad y manejo de la violencia más cercana a los peores regímenes totalitarios del mundo, el despliegue innecesario de la fuerza militar para reprimir el ejercicio de un derecho democrático, le imprimió al régimen de Maduro las características de un gobierno autoritario, autocrático y fascistoide, la jugada de caer en la violencia no se trocó en una realidad tangible para un gobierno que pierde cada vez mayores espacios de confianza frente a la población, hoy el gobierno de Maduro esta sin alma de pueblo y aferrado por la violencia y la tutela militar a un poder, que cada vez se encuentra en mayores ratios de interdicción, pues depende de unas fuerzas armadas, en las cuales debe considerarse el cálculo de la decisión de enterrarse en la violencia o abandonar el tablero político, es el momento de los momentos el momento militar, las desesperadas y rocambolescas denuncias del binomio Maduro Cabello y sus jerarcas, sobre un intento de golpe de estado quedaron suprimidas, no existe tal conjura salvo en sus mentes abigarradas, por los atavíos propios del fascismo y su desquiciada búsqueda del enemigo externo.

Por otra parte quedaron patentes las imágenes de un pueblo que decidido se enrumbó para enfrentar toda suerte de obstáculos y amenazas, armados de voluntad y movilizados por el hambre, la enfermedad, la miseria  y el deseo de sobrevivir, se  encontró atrapado en las vías hacia la capital de la república, que se vistió de verde militar, y optó por sacar tanques y vehículos blindados, para acallar el ruido de ollas, pitos y marchantes, que decidieron enfrentarse a la violencia para ratificar su derecho a vivir en libertad. Cantaba Cabral el juglar de la izquierda que los años arrugan la piel, pero el miedo arruga el alma y los venezolanos, tenemos el alma lozana, joven y llena de vida para seguirle plantando la cara a estos adláteres que han convertido al país en su botín personal.

Fue tanta la presión para el régimen de Maduro ya torpedeado y denunciado por la OEA en la persona de su secretario Almagro, como anti democrático y dictatorial, que la simple cercanía del 1-S, supuso la detención, persecución y radicalización de amenazas de la dupla Maduro Cabello, más de una docena de detenciones se suscitaron en días previos a la movilización, la expansión de la hegemonía comunicacional, de la dictadura convertida en órgano de propaganda, pretendió aproximar el 1-S al 11-A de 2002, claro como respuesta a los aún opacos sucesos de ese año 2002, sobre todo en lo que respecta a la renuncia de Chávez, anunciada por el trisoleado Lucas Rincón y su infeliz “ La Cual aceptó”. El deseo por aproximar estos hechos históricos buscó desmovilizar a la población y  no lo consiguió, por el contrario le impelió mayor insuflo de resolución a cientos de miles de manifestantes, la protesta se concentró en la esquizoide Caracas definida así por la pluma de Martín Hopenhayn y se atomizó en toda Venezuela, amén de los embotellamientos auto impuestos, por un gobierno que le teme a la protesta y a medirse en elecciones.

El chavismo perdió su impronta electoral que siempre le caracterizó, es hoy mismo una suerte Sansón sin la cabellera del apoyo popular.  Maduro quedó atrapado en su laberinto de violencia y además sus oponentes el 80% de la población no cayó en su trampa de confrontación, es necesario también referirse al amplio sentido de exclusión del gobierno de Maduro, además de antidemocrático es un gobierno excluyente que aplica prácticas xenófobas de Apartheid político, una condición del fascismo con trazas de nacional socialismo, muchos manifestantes que aún se dirigían a Caracas, recibieron con sorpresa un manifiesto contundente, de llamados a un cronograma de movilizaciones, que van a desgastar al gobierno y lo compelen a seguir haciendo mano de la violencia radical y del despliegue militar, frente a un progresivo recrudecimiento de la crisis económica, de la inflación, el desabasto y la depauperación.

El gobierno también recurrió a marchas, como  la del 31-08-2016 la cual resultó en  un rotundo fracaso, por su baja capacidad de convocar y emocionar a sus seguidores, la del 1-S, autoproclamada con las formas propias de la hipérbole discursiva, característica del fascismo, como: “Toma de Venezuela”, estuvo signada por un  carácter expresamente corporativista también muy cercano a las formas de Mussolini, Franco y Salazar, ministerios, oficinas de gobierno y militares acompañaron a un Maduro, frenético, sin alma de pueblo y con la tutela de la violencia, respaldado por tanques y fusiles, que solo sirven para atornillarse en el poder de manera incomoda, nadie en su sano juicio se sienta sobre bayonetas, afirmaba con sapiencia Napoleón Bonaparte, esta vez dirigió sus ofensas y la escatología de su discurso, débil y cacofónico al presidente de la Asamblea Nacional, por quien siente el odio visceral, que el mediocre ofrenda a aquello que sabe no puede igualar jamás, la coprolalia esa tendencia patológica a proferir obscenidades, fue tan notoria,  que se permitió en una alocución transmitida por el canal nacional, nombrarle la madre al diputado Ramos, cual paciente del síndrome de la Tourette, comenzó a proferir insultos e indignidades, frente a la frustración que le causó, la baja convocatoria, la imposibilidad de llevar el conflicto a la violencia y verse desnudo frente al mundo como un dictador violento, tutelado por los militares. No hubo golpe militar, no hubo conjura, pero si hubo miedo y duda del presidente y de sus esbirros, esas dudas los hacen llevar chalecos de miedo, cantaba Benedetti el poeta de la izquierda en su poema las voces de abajo, una verdad incontrovertible que describe el momento gris de la primera dictadura chavista: “ Las voces de abajo están casi mudas, pero los gendarmes matan por las dudas, no saben en dónde se enredo el enredo por las dudas llevan chalecos de miedo”, cuanta verdad alberga Benedetti en este poema, cuanta verdad soporta los juicios de Almagro, ambos uruguayos vivieron los horrores de la dictadura de Bondaberri, Demichielli y Méndez, cuanta desmotivación deben sentir los militantes de la izquierda frente a las formas fascistoides del madurismo, es esa desmotivación la que llevó a los desposeídos de la  cota 905, a bajar de los cerros y a protestar, por hambre al mejor estilo de la mitología izquierdosa de los ochenta y noventa en Venezuela. En estas contradicciones recuerdo con patente claridad un canto ideado, por los asesores del ex presidente Chávez, para idealizar y crear un idilio, en torno a los hechos del 11 de Abril del 2002: …” Y bajaron contra el fascista y el traidor, bajaron”, ahora cambiaron los roles los cerros bajaron el 1-S del 2016, pero no hacia la Avenida Bolívar, sino a las calles en donde multitudes pedían a gritos el referéndum.

Chávez ha de estar dando brincos en la tumba de la montaña, entre los mármoles de Fruto Vivas, al ver el desastre de su terrible y débil sucesor, el mismo que desde las entrañas del “líder eterno de la revolución” carcomió un legado, basado en corrupción, populismo y pobreza.

Los errores fatales del comunismo se circunscriben a su terrible arrogancia, parafraseando la obra máxima de Hayek, esos errores nos han conducido a la servidumbre hacia un Estado hipertrofiado y corrupto, que es incapaz de ofrecer soluciones apropiadas en materia económica, pues simplemente no las comprenden desde su esquema mental anquilosado, en un modelo inviable.

Venezuela comenzó su transición  y la misma no es inmediata, no es ni será fácil. No fustigaré a quienes se sientan desmovilizados y defraudados, por no haber logrado un cambio inmediato de esta calamidad a la cual llamamos patria, por el contrario los comprendo y espero estas líneas sirvan para calmar sus agobios razonables y justificados, tomando una máxima de Joseph Stiglitz, premio Nobel en Economía, su sentimiento queda contenido en esta reflexión: “ Cuando se deroga el contrato social, cuando fracasa la confianza entre un gobierno y sus ciudadanos, lo que viene a continuación es la desilusión, la falta de compromiso o cosas peores”. No obstante la fuerza de la fe en los procesos democráticos resulta llamativa, la generalización de las protestas pacificas, refleja el poder de la esperanza.

Finalmente quiero compartir un poema de Rafael Cadenas, que me enviara ayer 1º de Septiembre uno de mis inquietos estudiantes de la Universidad de Carabobo: “En medio de la mentira por encima de ella en la hendidura busca éste país su verdadero rostro para curarse”. Al menos en lo personal considero que mi país se está empezando a curar de esta enfermedad en el cuerpo moral del Estado diagnosticada como  madurismo.  Mientras así lo crea mantengo viva la esperanza y seré libre en mi garganta, a veces trago la saliva amarga pero no trago mi rencor sagrado contra las formas de autocráticas y fascistas de gobierno, impuestas desde la tiranía de los castros en la Venezuela de Bolívar y Sucre.

 “Mordaza bárbara, mordaza ingenua crees que voy a callar pero sí hablo  solamente con estar y ser”, ya el 1-S, hablamos al hacernos millones para revocar esta indigna, oprobiosa e inmunda,  manera de desgobernar.

Por Carlos Ñañez

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