A la FAN con todo respeto, por Antonio Urdaneta

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noticierodigital

(14 de diciembre de 2016. El Venezolano).- Siempre he creído que los soldados venezolanos, a pesar de su adiestramiento para ordenar y obedecer, son inconformes por naturaleza. El hecho de que estén sometidos a esos tres conceptos, como son la obediencia, la disciplina y la subordinación, en poco disminuyen la inconformidad que han demostrado más de una vez, por lo menos desde que tengo uso de razón.

Manifestaron su desacuerdo con el General Isaías Medina Angarita. Le hicieron proposiciones al Presidente, para que éste contribuyera a la apertura de un proceso de modernización, lo cual suponía, para aquel momento, la incorporación del pueblo al ejercicio pleno del derecho al sufragio. Poco eco encontraron en el palacio de gobierno. Entonces llevaron su planteamiento al principal partido político de la época, Acción Democrática.

De las conversaciones pertinentes surgió la decisión de seguir conversando con el Primer Magistrado Nacional. Sin embargo, al final, a nada se llegó. Agotadas las diligencias de rigor, un movimiento cívico-militar sustituyó al General Medina. Dicho movimiento pasó a la historia con un nombre realmente glorioso: Revolución de Octubre. Y en efecto, se trataba de una revolución, porque desde entonces los diferentes sectores del país y todas las clases sociales, incluyendo en especial a los trabajadores de la ciudad y del campo, empezaron a disfrutar del derecho a organizarse y a participar, sin complejos de ninguna naturaleza, en la vida pública nacional. De igual manera, el pueblo comenzó a recibir reivindicaciones que hasta entonces se les habían negado.

Más tarde, el 23 de enero de 1958, ante una negativa similar del entonces mandatario, General Marcos Pérez Jiménez, se organizó la unidad cívico-militar, hasta lograr la cobarde y humillante huida de quien se había convertido en un peligroso dictador, cuyas ejecutorias conducían a Venezuela a una ruina segura.

Hoy estamos padeciendo la peor crisis, la cual ha colocado a Venezuela en una situación de tragedia nacional. Es obvio que todos los venezolanos, incluso buena parte de quienes apoyan al gobierno, sentimos en carne propia y ajena el severo efecto de una catástrofe integral, horror nunca visto en ningún otro país del Continente, con excepción de Cuba. Y si lo siente el pueblo civil, es lógico que la tragedia también toca al pueblo uniformado y a sus familiares, amigos y a todo su entorno de afectos.

Lamentablemente, el silencio de nuestra Fuerza Armada Nacional, le está haciendo demasiado daño a ésta, en el seno de la sufriente colectividad. La gente cree, y así lo proclama a los cuatro vientos, que los hombres y mujeres que tienen el privilegio de las armas para defender el Estado de Derecho y la democracia, lucen como cómplices de un gobierno y de otras instituciones del Estado; órganos públicos que violan descaradamente la Constitución todos los días; además de otras prácticas evidentemente dictatoriales.

A los efectos de una posible y necesaria actuación de la FAN, conviene recordar que un episodio de tal naturaleza jamás puede considerarse como un golpe de Estado, porque los artículos 333 y 350 de la Constitución, facultan, a los ciudadanos con autoridad o sin ésta, para restablecer la vigencia de nuestra Carta Magna y del Estado de Derecho. ¡El pueblo aún tiene confianza y espera de los uniformados la reacción pertinente! A propósito, recuerdo a nuestros soldados que la Navidad es un tiempo apropiado para reflexionar.

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Por: Antonio Urdaneta

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