De la dislalia a la maldad deliberada de Maduro, por Carlos Ñañez

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Foto: Referencial

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(15 de septiembre de 2016. El Venezolano).- La dislalia es un trastorno del lenguaje que se manifiesta con una dificultad de articular las palabras y que es debido a malformaciones o defectos en los órganos que intervienen en el habla, en verdad este trastorno tiene cura y no implica en lo absoluto la imposibilidad para poseer un desarrollo cognitivo apropiado y hasta genial, en mi desempeño docente he sido testigo que dicho trastorno se puede salvar con las terapias indicadas y garantizar la construcción efectiva y eficiente de las ideas y pensamientos y porque no ser un orador de altura, ejemplos los hay y a montones en la historia, uno de ellos el gran Demóstenes de los griegos y Claudio el sabio emperador romano, único gobernante mentalmente sano de la casa Julia.

Esta introducción la explano a los fines de que el lector no sienta que el calificativo de dislálico aplicado a Maduro, se constituye en apología de la ofensa a semejantes que presenten esta diversidad del aprendizaje, por el contrario el presidente en un acto de infinita irresponsabilidad, irreverencia e indolencia criminal, manifestó que el ego no debía dejarse masturbar. Este desatinado comentario en una cadena nacional, es atribuible no a su ya escatológico discurso heredado de su padre político, sino como producto premeditado y alevoso para esconder su infeliz comentario sobre la dieta  que treinta millones de venezolanos hacemos, como consecuencia de la terrible escasez de alimentos que se ubica en 80% y de una horrísona inflación superior al 400% en los productos que constituyen la dieta básica, somos un país de criaturas famélicas, con aspecto caquéctico, propio de una hambruna que nos machaca y nos aplasta.

La infinita indolencia del presidente Maduro, al asegurar que la dieta de Maduro nos pone duros, solamente refleja la crueldad de quien detenta el poder no para hacer el bien a los demás sino para atormentarlos, es decir es una acción de la anti política, la dieta Maduro es el calificativo con el cual los venezolanos hemos descrito la constante baja de peso, producto de la precariedad con la cual nos alimentamos, como consecuencia de una inflación inmanejable que ha supuesto que la canasta alimentaria se ubique para finales de junio de 2016, en  Bs.363.000 es decir unos 16,13 salarios mínimos los cuales se ubican en Bs. 22.500, pues el bono de alimentación adolece de carácter salarial y en esencia precariza al mismo, pues el salario por regla no se bonifica.

En la Venezuela de Maduro a los ya agravantes y premeditados actos no de mal gobierno, sino de maldad desde el gobierno, se adiciona una verdadera emergencia nacional en materia humanitaria, la hambruna como producto final de la planificación centralizada de la economía y el continuo deterioro del aparato productivo nacional, no se han hecho esperar, ha eclosionado en nuestra sociedad y nos sume en un verdadero drama social, del cual el presidente parece mofarse, burlarse y ridiculizar en un acto supremo de maldad.

Nicolás Maduro aparte de una infinita aridez racional, padece de una inconmensurable capacidad para el cinismo y la indolencia criminal, frente a un país que agoniza lentamente bajo el fantasma del hambre, ya ni sus seguidores ven con buen agrado estos comentarios que son abiertamente inapropiados, incalificables, reprochables e inaceptables, basta ya de tanta negligencia. Lo grave no es que los comediantes y humoristas hagan burla del presidente, trágico es que el presidente se burle del hambre y los sufrimientos de un pueblo.

La conducta de Maduro quien nombra la madre en trasmisión televisiva al presidente de la Asamblea Nacional, en detrimento y desmedro de su envestidura presidencial, en sus cacofónicas y escatológicas cadenas en dónde la coprolalia rige los destinos del discurso, se permite hacer mofa de la condición de supuestas preferencias sexuales del Gobernador de Miranda, en una franca demostración sexista y homofoba, propia de los régimen fascistas más anquilosados de la historia y a los cuales su falta de tino político cada vez lo aproximan más, ahora se complementan con la más absoluta falta de alteridad, de simpatía humana y de racionalidad, al hacer mofa de una condición de crisis humanitaria que atraviesa el país y que ha cobrado la vida de niños y adultos mayores y además perfila un escenario desolador, el hambre ese flagelo superado por la memoria histórica del venezolano, es una realidad que le causa risa y burla a una suerte de Idi Amín del Caribe.

Uno se pregunta ¿Quién asesora al presidente en materia política?, la respuesta es nadie su infinita mala intención y su divorcio irracional de la realidad parecieran ser los asesores que le aconsejan durante sus reconocidas largas noches de sueño tranquilo, mientras que 16,6 millones de venezolanos se acuestan con hambre, de acuerdo a un estudio realizado por la encuestadora More Consulting.

La mala intención esta intrínsecamente relacionada con la manera de hablar, las palabras son el espejo del alma y hay cargos y majestades que al menos requieren un halito de prudencia para no dejar evidencia de una realidad que nos paraliza como sociedad, nuestro primer mandatario aparte de ser el responsable de esta tragedia se burla del sufrimiento de treinta millones de habitantes.

Venezuela transita sola su camino hacia el cadalso de la tiranía, los consejos simplistas del dialogo simplemente son inviables, frente a un presidente que desconoce al otro, que no tiene desarrollado ese atributo que los políticos llaman otredad, simplemente él se mofa de una patética realidad, que esta triturando a la otrora nación más rica de América Latina, hoy somos un remedo de la Venezuela pujante, somos una suerte de republiquilla africana, saqueada hasta los tuétanos por cleptocratas atornillados al poder, me atrevo con la audacia que solo la imprime la desesperación de perderlo todo a calificarlos de esta manera, son una verdadera heredad de cleptocratas, con sus vicios colaterales, nepotismo, clientelismo y peculado en todas sus formas y aparte de ello, van a ocupar el indigno puesto en la historia de ser calificados como inhumanos e inmisericordes.

Retomando el título de estas líneas de la dislalia del presidente y sus desaciertos, los cuales consideraré que siempre han sido deliberados, con la intención de que le subestimemos por incapaz y no tomemos en serio su propensión patológica para hacer el mal y en gran grado, un mal que se resume en el llanto del infante por hambre, en el pecho seco de la madre que no puede amamantar, en las ausencias laborales y escolares, por las despensas vacías en el calvario de vivir en un país en dónde ningún ingreso es suficiente y frente a tamaña maldad y canallada, solo encontramos la risa y la burla de quien nos desgobierna y representa a la anti política.

Estas denuncias no las hago desde el confort de la seguridad del exterior, sino desde el rigor del padecimiento con mis iguales los ciudadanos de a pie, esos que desde hace años dejó de representar esta burguesía roja, apoltronada en el poder, tomando una frase demagógica del ex presidente Chávez, mientras el país va de abismo en abismo su hijo adoptivo va de cumbre en cumbre y sí  no es invitado, esto no constituye obstáculo, para eso nuestra paciencia parece ser infinita, para ver con famélico semblante como son llevadas toneladas de comida a la muy caceroleada Isla de Margarita, para rodearse de dignatarios como Mugabe quien sumió al igual que su flamante anfitrión Maduro a Zimbabue en un horror de inflación, los iguales se buscan, para acompañarse en victorias o fracasos.

Cuanta maldad parece albergar el ser humano, cuanta saña y si esta se aplica desde el poder se hace más tangente esta propensión de la tesis de Hobbes, “el hombre es lobo del hombre mismo”. En verdad sólo faltaba que se nos ratificasen la tangible maldad de Maduro, su infinito desprecio por el pueblo que pasa hambre, que muere por hambre y enfermedades, sin medicinas, sin salud, sin educación, sin bienestar, el discurso se conecta con la práctica de hacer maldad, jugar con el hambre ajena es pecado y es inhumano. ¿Cuánto dolor debemos pasar como sociedad?, ¿Cuántos afectos debemos dejar ir al destierro desesperados por la fatiga de las vísceras?, ¿Cuántos intereses estarán en juego en medio de nuestros rigores por comer?.

Venezuela cuan sola estas, cuanta indiferencia de tus vecinos, cuanta deslealtad de quienes hicieron de tus verdes tierras un paraíso en medio de los horrores de una Europa destruida por la guerra. Sólo nos queda apelar a Dios, sólo nos comporta recordar a la Santa y Doctora de Nuestra Iglesia, la Hermana Teresa de Ávila y confiar en que Dios no se muda y sólo el basta, esperemos que no se haya mudado de Venezuela y que nos baste entre tantos agobios e inhumanas angustias.

No podía faltar mi acostumbrada recomendación del genial maestro  Arturo Uslar Pietri:

“La palabrota que ensucia la lengua termina por ensuciar el espíritu. Quien habla como un patán, terminará por pensar como un patán, hay una indisoluble relación entre la palabra, el pensamiento y la acción. No se puede pensar limpiamente, ni ejecutar con honradez, lo que se expresa en los peores términos soeces. Es la palabra la que crea el clima del pensamiento y las condiciones de la acción”.

Esta máxima describe el porqué de la escatología del discurso de nuestro “estadista” Maduro, simplemente esta frase nos deja ver el abismo entre el gobierno de los peores y la Venezuela de los mejores, que simplemente circula hacia el exilio, la cárcel o el cementerio. Mientras escribir este permitido, mientras enseñar sea lícito, estaré dispuesto al igual que cientos de miles de valientes venezolanos, a denunciar esta estafa, esta tropelía que nos robó el destino y el futuro, de pie estoy al igual que casi el 80% de nuestra población para continuar, desarmando esta urdimbre de patrañas y mentiras, tejidas con hilos de odio y resentimiento.  Pues al igual que el prócer argentino Mariano Moreno, “Prefiero una libertad peligrosa que una esclavitud tranquila”

Por: Prof. Carlos Ñañez.

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