La Chamba Juvenil: el nuevo anzuelo de Maduro, por Emiro Albornoz

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(23 de junio de 2017. El Venezolano).- Quien crea que ha visto todo en cuanto a las excentricidades de Nicolás Maduro en su desespero por levantar un poco de vuelo ante su demasiada maltratada imagen en su desempeño como presidente de la República, con márgenes que superan el 90 por ciento de rechazo de la opinión pública venezolana, está equivocado.

Ya lo hemos visto tocando tambora en algunos saraos rojos a los cuales ha asistido, ha bailado salsa con Cilia. Suelta groserías queriendo aparecer simpático, dice disparates, extraña a la Radio Rochela olvidando que ese programa le fue quitado a los venezolanos por su padre putativo, Hugo Chávez, cuando cerró a RCTV y se apropiaron o robaron su plataforma tecnológica para sacar una nueva estación (TVES muy mal). Todo en función de tratar de recuperar su imagen pública, pero nada le sale bien. Cada vez el rechazo del pueblo crece exponencialmente.

Fue capaz de crear un Vice Ministerio para la Suprema Felicidad del Pueblo que fue recibido por los venezolanos como una verdadera mamadera de gallo en momentos cuando arreciaba la crisis económica y la gente pasaba largas horas haciendo colas en los supermercados y otros establecimientos comerciales para adquirir productos de primera necesidad a precios subsidiados pero que generalmente no conseguía porque se acababan en un abrir y cerrar de ojos. Por cierto, sería bueno acceder a la memoria y cuenta presentada por ese adefesio ministerial para ver si puede presentar como resultados algo más que servir como sitio de enchufados del régimen y convertirse en una pesada carga para el muy deteriorado presupuesto de la nación.

Ahora nos viene con sus nuevas creaciones, entre las cuales destaca la bautizada como el Plan Chamba Juvenil en una búsqueda desesperada de ganar simpatías en el sector de la población que más lo rechaza y desprecia, entre quienes han sido asesinados más de 75 por las fuerzas militares que él mismo comanda en los casi tres meses de protesta continua que lleva la oposición democrática contra su mal gobierno.

Mediante esta acción pretende “integrar a más de cien mil jóvenes de urbanismos y de barrios, que se incorporen al trabajo útil productivo en los primeros 30 días”. En verdad, uno no sabe de qué clase de trabajo productivo habla Maduro en un país que se encuentra en camino a la quiebra, donde ya van más de seis mil grandes empresas cerradas, cerca de 500 mil pequeños establecimientos comerciales del sector de los servicios clausurados, según datos aportados por los organismos económicos privados del país, y donde el desempleo real ronda el 50 por ciento.

Señor Maduro, los jóvenes venezolanos no necesitan ninguna chamba para medio sobrevivir al desastre que usted ha creado. Los jóvenes necesitan un gobierno emprendedor y creador, esencialmente democrático, respetuoso de los derechos humanos, promotor del desarrollo, apegado a la Constitución y las leyes, que les garantice un futuro cierto y no tangan que emigrar a otros países en búsqueda de oportunidades como los más de dos millones que conforman la diáspora venezolana.

A Maduro no le importa si el dinero para cubrir este anuncio de pagarle unos 70 mil bolívares mensuales a estos jóvenes salga de las máquinas de hacer billetes del Banco Central o lo que llaman dinero inorgánico que siga incidiendo en el aumento de la inflación que carga de cabeza y pasando hambre a buena parte de la población venezolana. El necesita tratar de mejorar su imagen a como dé lugar.

Pero este cronista cree que el Presidente es un ser bien tozudo que no se percata de su triste realidad como mandatario a quien para nada quiere el pueblo de Venezuela.

Inventó el fulano carnet de la Patria que anteriormente califiqué como el carnet del chantaje, del cual anunció recientemente el inscrito número 14 millones. Dio a conocer la entrega de la vivienda un millón 500 mil de su gran misión de este sector, y de esa manera, anuncios van y vienen, pero la opinión pública venezolana ni se inmuta (le sabe a chocolate) y lo que hace es que cada vez más desea que Maduro salga de la Presidencia y le permita al pueblo la búsqueda de salidas democráticas y vigorosas a la grave crisis económica, política y social que sus cuatro años de gestión han ocasionado a la nación, convirtiéndola en el país con más elevada inflación, con mayor desabastecimiento, con mayor criminalidad, con mayores problemas en el funcionamiento de los más elementales servicios públicos, con crisis humanitaria en salud y alimentación que exista en todo el mundo.

Hágale un gran favor al país, Presidente. Renuncie.

Por Emiro Albornoz

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