La calle sin prejuicios: ¿Qué hemos aprendido?, por Manuel Aguirre

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(30 de abril de 2017. El Venezolano).- Lo que se vivió en el Gran Plantón Nacional convocado por la Unidad y movimientos sociales el pasado lunes 24 de abril es algo que nunca antes habíamos visto en nuestro país: una de las mayores demostraciones de lucha y resistencia, demostrando que somos una gran mayoría que quiere cambio y que está expresándolo en las calles de manera pacífica.

A través de los años hemos expresado nuestra indignación de diferentes formas, pero en muchas ocasiones de manera espontánea y desalineados; por esto considero importante reflexionar sobre lo que fue el plantón, y convertir esto en el inicio de más.

En Valencia, ese lunes 24 de abril salimos desde distintos puntos de la ciudad para concentrarnos en el Distribuidor El Trigal, un punto de la autopista que ha sido clave durante estas protestas. Desde muy tempranas horas de la mañana ciudadanos se apostaron en el asfalto con sillas y mesas, otros con banderas que colocaron como mantas para acostarse y pasar el rato entre juegos de cartas e incluso artistas cantando música de protesta; en la grama parejas merendaban mientras que un poco más allá los jóvenes convirtieron las calles en gigantes canchas de futbolito y voleibol; quizás una de las cosas más relevantes fue el encuentro, personas que tienen el mismo anhelo de un país distinto, compartiendo una fruta, un juego, una idea.

Los dirigentes políticos nos encargamos de motivar a la gente y recordarles el por qué de la lucha, mientras a escasos metros efectivos de la Policía también cumplían con el plantón, sentados en la acera sin mucho qué hacer, pues reinaba la paz.

Nuestro espacio, donde somos más fuertes.

Los llevamos a nuestro campo: donde somos más fuertes, donde promovemos conciencia, la racionalidad y las ideas, dejando sin motivos a la represión y a la violencia. ¿Acaso iban a venir a reprimir a unas personas que pintaban unas pancartas, o jugaban algún deporte en la autopista?

¿Qué logramos?

Con esta acción elevamos el costo político de la represión, mostramos músculo, y dimos contenido a nuestra lucha. Eso es ESTRATEGIA. Sin embargo, hay que reconocer que nuestro mensaje no se entendió al 100% pues mucha gente asumió que el plantón era en diferentes puntos de la ciudad y así lo hicieron, cuando la idea era hacerlo solo en arterias principales. El dibujo libre nos deja expuestos, nos arriesga y permite al régimen accionar en contra de nosotros; por eso es importante entender que habrá días que nos tocará realizar una protesta de 2 horas y retirarnos, habrá días que caminaremos hasta 15 KM a lugares donde la gente normalmente no sale, ya sea por desinformación o miedo, y habrá días, como el del plantón, que será 10 horas en las calles, o incluso más, pero todo debe ir en escalada.

La gente no abrió su negocio, los estudiantes dejaron sus aulas para salir a luchar, los trabajadores se arriesgaron a no asistir por un día a sus puestos de trabajo, los ciudadanos le dedicaron el día entero a la patria, a la solicitud de peticiones muy claras: que se respete a la Asamblea Nacional y la Constitución, que se destituya a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, que se convoque a elecciones, se libere a los presos políticos y se abra el canal humanitario para alimentos y medicinas.

¿Qué debemos hacer?

En este punto cabe hacerse muchas preguntas y una de las que más aclama el pueblo: ¿Qué debemos hacer? Lo primero que diría es unirnos más, ser más creativos y a la vez contundentes, pero sobre todo necesitamos organización. Muchas veces repetimos esa palabra pero ¿Qué significa verdaderamente organización? Dejaré un ejemplo muy claro: en el año 2000, en Serbia, luchaban contra un dictador: Milósevich; y lo que logró derrumbar a este dictador fue un movimiento llamado OTPOR, en castellano resistencia que engranó grupos universitarios, partidos políticos y sociedad civil. Una de sus fortalezas era su capacidad de organización y reacción, cuando el régimen secuestraba o apresaba a alguno de los integrantes de este movimiento, lograban en menos 10 minutos movilizar a una gran cantidad de personas hacia la sede de la policía del estado en donde estos jóvenes eran llevados y de esta manera exigir así su inmediata liberación: eso es organización.

Derrumbando mitos: Dictaduras no salen con votos

¿Cómo salió Milósevich del poder? Todas estas acciones generaron una presión que finalmente logró que el régimen convocara a elecciones, es decir elevaron el costo de no hacer elecciones. ¿Cómo las ganaron? organizándose. Necesitaban 15.000 testigos y lograron consolidar 30.000 hombres y mujeres a la defensa del voto. Esto en particular me recuerda mucho a una frase del político chileno Fernando Mires: “Si una dictadura anti-electoral llama a elecciones, es porque ha perdido la batalla decisiva. Eso quiere decir: cuando un régimen es anti-electoral, el llamado a elecciones se convierte en una salida insurreccional”

Por último, quiero agregar que la violencia es evidentemente el plano en donde el gobierno se siente más cómodo, ¿Por qué? las razones están a la vista: manejan los cuerpos de seguridad, tienen armas y personas que no vacilan en usarlas: los colectivos. Con esto nos desmovilizan, profundizan el miedo, la persecución y represión… En menos palabras: acaban con la protesta.

A los ciudadanos: que el miedo no sea hoy el causante de dar un paso atrás. A mis compañeros de lucha: que nuestra convicción crezca en la medida en que sintamos el apoyo de nuestra gente, que el apoyo de nuestra gente se traduzca en una acción clave: organización.

Escrito por: Manuel Aguirre

 

 

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