La AN está en un estrecho callejón, por Antonio Urdaneta Aguirre

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Referencial / @FredValera

(24 de enero de 2017. El Venezolano).- Después de un año de haberse rescatado la autonomía de la Asamblea Nacional (AN), el régimen continúa actuando a sus anchas sin ningún mecanismo de controlpor parte del Parlamento. Realmente lo que ocurre es difícil de describir, puesto que el pueblo esperaba, casi con ansiedad, que el Poder Legislativo le pusiera un freno a los desmanes administrativos que se producen en Miraflores.

Lamentablemente todas las expectativas que se generaron en la sociedad venezolana, se esfumaron desde el primer momento en que se posesionó la nueva directiva de la AN, dado que los Poderes Ejecutivo, Judicial y Electoral se asociaron para delinquir; es decir, para violar la Constitución de la manera más descarada que hayamos conocido, todo con el propósito de evadir las acciones constitucionales que corresponden al Parlamento.

Los episodios delictuales de dichos Poderes comenzaron con el desconocimiento de la elección de diputados del estado Amazonas, legisladores que fueron debidamente proclamados por el Consejo Nacional Electoral (CNE), razón por la cual gozan de Inmunidad Parlamentaria según el Artículo 200 de la Carta Magna, cuyo texto es determinantemente diáfano, sin que hayan en él ambigüedades que ameriten su interpretación por parte del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). Sin embargo esta instancia, que desde entonces se convirtió en un parapeto político del régimen, inhabilitó a los diputados sin el previo allanamiento de sus respectivos fueros parlamentarios, función que es exclusiva de la Asamblea Nacional.

Dada la asociación para delinquir de los tres Poderes antes señalados, el CNE, a quien correspondía, como Poder autónomo, asumir la defensa de los parlamentarios atropellados, lo que hizo fue sumarse a la imperdonable canallada del tribunal en cuestión. Instancia judicial que desde el día que se salió, quizás una vez más, de la Constitución, a los efectos de la opinión popular cambió de nombre: ahora la apodan tribunal de injusticias supremas (TIS).

Pues bien, a partir de la elección de la directiva del Parlamento, el TIS la declaró en “desacato”; desde ese aciago instante, todo cuanto ha aprobado la AN en beneficio del pueblo, el írrito tribunal lo dictamina ilegal. Así ha pasado un año sin que la bancada de la Mesa de la Unidad Democrática haya hecho valer su fuerza popular, para obligar, desde la calle, a que se restablezca el orden constitucional, tracaleramente interrumpido por los tres Poderes ya conocidos y con el silencio cómplice del mal llamado Poder Moral, en especial de la Defensoría del Pueblo, a quien corresponde defender, como su nombre lo indica, los derechos del pueblo; sobre todo si se trata, como es el caso, de derechos fundamentales.

Conocida esta situación, conviene que esta gravísima irregularidad se divulgue también de boca a oreja, como recomendaba el insigne educador Dr. Luis Beltrán Prieto Figueroa. Todos lo podemos hacer, porque tenemos vecinos, familiares, compañeros de trabajo, compadres, panas de juegos, etc. Este aporte, aunque parezca insignificante en la era de las redes sociales, tiene la importancia del contacto personal directo; además, es bueno todo cuanto hagamos al respecto, porque este régimen, que ya hace rato abordó el camino de una dictadura, prácticamente ha metido a la Asamblea Nacional en un estrechísimo callejón, en un túnel sin luz a la vista, del cual podría salir en poco tiempo, pero a cambio de un elevado costo político, siendo esto lo que menos le conviene al pueblo, que lo único que demanda y espera es la solución de las calamidades que han traído a Venezuela tanto el fallecido Hugo Chávez como el actual usurpador.

Por Antonio Urdaneta Aguirre

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