Incoherencias, improvisaciones y errores por José R. López Padrino

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Referencial / Prensa Presidencial

(21 de noviembre de 2016. El Venezolano).- Luego de darse la primera cita del diálogo auspiciado por el régimen con la venia de la Santa Sede y de la Casa Blanca han surgido más preguntas que respuestas, así como una mayor incertidumbre en cuanto a una posible solución de la crisis política a corto plazo. Pareciera que la dirigencia política de la MUD se ha entrampado en un diálogo estéril que ha sido impuesto y manipulado por el régimen a su conveniencia.

Comencemos por señalar que fue irritante el lenguaje gobiernero que privó en la redacción del documento leído al finalizar el encuentro. Igualmente, inaceptable que la MUD aceptara el discurso oficialista sobre las causas de la crisis económica: “sabotaje, boicot o agresión a la economía venezolana”. Todos sabemos que las dificultades económicas del presente no responden a ningún tipo de sabotaje o boicot sino al fracaso de un capitalismo de Estado populista y depredador.

Para sorpresa el documento legitima la actuación del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) al aceptar su dictamen de “desacato en el cual se encuentra la Asamblea Nacional (AN)”. Es el mismo TSJ que ha sido cuestionado y desconocido por el Presidente de la AN, quien ha afirmado “Seguiremos desacatando todas las decisiones anti-constitucionales del régimen, de la Sala Inconstitucional y de la Sala Electoral del TSJ”. Este obscuro e inexplicable reconocimiento del TSJ ha implicado la desincorporación (por segunda vez) de los diputados por el Estado Amazonas y la posible realización de nuevas elecciones, aceptando de hecho la tesis gobiernera del fraude sin que ello haya sido comprobado. Con sobrada razón el gobernador Liborio Güarulla lo calificó de canallada. En la medida en que se acaten los fallos anticonstitucionales del nefasto TSJ, la MUD pierde capacidad de negociación y se entrampa cada vez más en un callejón sin salida.

Inexplicablemente se incorporó el tema de la Guayana Esequiba algo totalmente innecesario, pero lamentablemente se dejaron a un lado asuntos vitales como el referéndum revocatorio y las elecciones de gobernadores previstos para el 2016. La impresión es que no habrá proceso electoral alguno, ni revocatorio, ni regionales, ni nada en el 2016; el régimen sabe perfectamente que perdió el respaldo de la mayoría del electorado y por ende evade toda consulta electoral.

La dirigencia opositora debe abandonar la improvisación y la retórica esperanzadora alejada de la cruda realidad que vive el país. Es imperativo asumir un discurso coherente alejado de contradicciones y falsos objetivos. De persistir la MUD en tan equivocado camino contribuirá a una mayor pérdida de la confianza, y al debilitamiento y desmoralización del movimiento opositor.

Es evidente que el fachochavismo se vale de formalidades democráticas (diálogo) para ganar tiempo, chantajear a la disidencia política y maquillar su rostro dictatorial al trasladar su decisión de suspender la ruta electoral a la mesa de diálogo. Es obvio que el régimen está empeñado en dificultar e imposibilitar cualquier evento electoral en el 2016, con la esperanza de lograr condiciones electorales más beneficiosas en el 2017.

Sin embargo, una cosa es criticar a la dirigencia de la MUD y algo muy distinto es acusarlos de traidores, colaboracionistas o vendidos. Ello es inaceptable. Las alternativas políticas no se construyen sobre mentiras y mucho menos cuando no se ofrece otras cosas más allá de las descalificaciones y rutas fantasiosas. Al margen de sus desaciertos y errores la MUD representa hoy por hoy la única organización que puede derrotar electoralmente al régimen como lo ha demostrado en el pasado.

El iletrado Maduro con el monólogo del Gran Meliá se ha maquillado de demócrata internacionalmente, pero tras bambalinas continua con su estrategia de aniquilar a la AN e imponer su agenda dictatorial. Así lo evidencian las recientes sentencias del bufete de Miraflores (entiéndase TSJ): i) ordenando a los miembros de la AN “abstenerse de continuar el inconstitucional, nulo e inexistente juicio político en contra del Presidente” y ii) prohibiendo convocar y realizar actos que “alteren el orden público, realizar instigaciones contra autoridades y Poderes Públicos, así como otras actuaciones violatorias de los derechos constitucionales y del orden jurídico en general”. El régimen seguirá alimentando su monólogo hasta que le convenga políticamente, y profundizando su agenda dictatorial: más control social y represión, así como una mayor militarización de la sociedad venezolana.

Por su parte la MUD equivocadamente abandonó la lucha de calle y su estrategia parlamentaria para el cambio político. Perdió la iniciativa política y luce sumida en su propio laberinto. Su hoja de ruta luce difusa, improvisada, llena de contradicciones y errores. A pesar del alto costo político, el único logro tangible del bendito diálogo ha sido la liberación de Rosmit Mantilla.

No hay horizonte electoral a corto plazo y mucho menos solución a la crisis política.

Por José R. López Padrino

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