Huracán político, por Jesús Castillo

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(12 de octubre 2016. El Venezolano).- El huracán se conoce cómo un vendaval o viento muy fuerte, especialmente cuando gira en círculos; en el caso de la política se estremece en fuertes diatribas e ideologías para encaminar el destino de un país. En concordancia a ello, la política venezolana se encuentra en un huracán que cada día cambia de categoría y el gobierno ha decidido entrar en los escenarios de categorías 3 y 4 en donde los resultados son devastadores debido a que el uso de las instituciones para mantenerse en el poder ha fulminado el equilibrio democrático al irrumpir la autonomía de poderes establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999).

Es inaudito que en Venezuela no exista una convocatoria a elecciones regionales para renovar los cargos de gobernadores que se vencen en diciembre de 2016 y algunos voceros del gobierno han informado que no se pueden realizar las elecciones por falta de presupuesto, siendo éste el argumento menos creíble conociendo cómo se maneja la economía nacional cuando se trata del uso de bolívares. Mientras tanto, la crisis cada día se acelera como los vientos de los huracanes cuando cambian de categorías ascendentes y la población se encuentra indefensa para seguir enfrentando los fuertes vientos del huracán, por su parte, los equipos de rescate que han salido a enfrentar el fenómeno devastador representados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) se encuentran desorientados en las acciones a tomar para evitar daños mayores. La MUD necesita de inmediato reorganizar sus voceros y responsables, y luego deberán diseñar las estrategias para enfrentar el huracán, que hasta este momento, los está demoliendo por su poca efectividad en enfrentar éste fenómeno que durante 17 años se ha mantenido. La MUD no da señales efectivas de cómo administrar el 75% de rechazo al Huracán Bolivariano, en el cual los espacios ganados, como lo es el de la Asamblea Nacional, que se encuentra disminuida en sus acciones, a tal nivel que ha aminorado la asistencia de diputados a las sesiones ordinarias (por manifestar no contar con los recursos económicos para la movilización a la ciudad de Caracas) reduciendo la capacidad de acción de la mayoría parlamentaria lograda en las pasadas elecciones parlamentarias del 6 de diciembre de 2015.

Mientras que, el gobierno continúa en su plan de no realizar el referéndum revocatorio presidencial, a pesar de que para los días 26 ,27 y 28 de octubre de 2016 se realizará la jornada de recolección del 20% de voluntades como requisito para la convocatoria del referéndum. Los intentos de diálogo se encuentran con pocas posibilidades de éxito; dado a que el gobierno se concentra en mantenerse en el poder y la MUD en alcanzar el poder. Mientras eso ocurre,  los pronósticos de los meteorólogos (economistas) son pocos alentadores, pues no se vislumbra la posibilidad de que el huracán baje de categoría antes que culmine el año 2016, lo que obliga a los ciudadanos a seguir intentando que la tormenta no los derrumbe. El gobierno mantiene las intenciones de anunciar un nuevo incremento del salario mínimo, ventas de alimentos a precios internacionales, un nuevo aumento en el precio de la gasolina, un ajuste fiscal, lo cual golpearía severamente el presupuesto familiar y obligaría a sectores productivos a despedir fuerza laboral para evitar cierres.

Los escenarios políticos que se vaticinan son de mayor confrontación, radicalización del gobierno para lograr captar a aliados perdidos. Pues el gobierno, intentará aparentar un ambiente de abundancia para el cierre de año con la aceleración de importaciones de productos, tecnología, repuestos, medicamentos, pago de aguinaldos y bonos, los cuales incrementarán la circulación de bolívares, pero que dejará claro el poco valor de la moneda, debido a los altos niveles de inflación, apagando muy rápido en el ciudadano la sensación de confort que se le quiere hacer sentir.

El gobierno necesita bajar la categoría del huracán a uno para permanecer en el poder con pocos niveles de amenaza. El regreso del ex ministro Pérez Abad al gobierno podría facilitar el plan de recuperación de la economía que este iniciara. El nudo crítico de la tormenta sigue siendo la economía como consecuencia de la incapacidad para resolver el tema político. Si el huracán sigue envuelto en ráfagas de altas temperaturas podría convertirse en categoría cinco destruyendo aún más el país. Como lo dijo Francisco Morales Santos “Los pájaros saben que no hay invierno que dure cien años y que, al pasar la tormenta, la primera semilla que brota es el sol”.

Por: Jesús Castillo / Panorama

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