El heredero títere y perverso, por Antonio Urdaneta Aguirre

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(21 de julio de 2016. El Venezolano).- El heredero del perverso ancestro político “eternamente fallecido”, parece ser lo único acertado que hizo el difunto durante su tristemente célebre existencia. Incluso, el heredero resultó más perverso, más siniestro, que su antecesor. Más que un dibujo perfecto es una fotocopia mejorada, porque supera en el arte de mentir y en el manejo de discursos y hechos manipuladores, a quien ordenó que lo colocaran al frente de la “revolución”.

Y al hablar de un heredero avanzado con respeto a quien lo adoptó y lo amaestró, hay un detalle que lo hace sobresalir, al compararlo con el otro monstruo al que sucedió. Una vez que éste se marchó al infierno, donde siempre quiso estar, el control militar del poder absoluto se hizo más evidente, haciendo el heredero su mejor papel político: títere civil del proceso dictatorial castrense, que trata de copar los espacios que, hasta hace poco, eran ocupados por profesionales civiles avalados por el PSUV. Ahora este partido, que también se está hundiendo junto con el heredero, lo único que le queda para posponer, por ahora, su inminente desaparición, es someterse a los despropósitos de la cúpula militar que le ha torcido el brazo a la democracia.

Tres recientes eventos confirmaron esa amarga verdad, que ya ni siquiera el títere superior puede negar, porque él es el primer sumiso a los designios castrenses y castristas.

1) La ausencia del heredero al acto protocolar de abrir el cofre donde reposa el Acta de la Declaración de nuestra Independencia, porque la cúpula militar “socialista y revolucionaria” le estableció, como “prioridad de Estado”, asistir y permanecer, como títere civil, en el desfile de su añorada “Semana de la Patria”.

2) Como si se tratara de una cadena de imposiciones castrenses, pocos días después de le entregó, a la mencionada cúpula, la llamada “Gran misión del abastecimiento soberano”. Es decir, el control absoluto de la hambruna nacional. Esto supone el propósito poco disimulado, de enfrentar represivamente la proliferación de protestas por la carencia de alimentos y medicinas.

3) Y para coronar el ambicioso y totalitario propósito de la juramentada cúpula militar, incursa en descaradas y recurrentes violaciones constitucionales, le entregó la “administración de los puertos”. ¡Es decir, la dictadura militar al frente de dos espacios donde “hay” bastante!.

Hoy toma cuerpo el rumor según el cual el aparente jefe de la cúpula militar “socialista”, en lo sucesivo compartirá la conducción “revolucionaria” con el heredero perverso. Este, dada su diabólica intención, lo que persigue –casi seguro– es que el magnate castrense del “proceso”, asuma la parte que le corresponde en ese trágico caos en el que ellos han sumido a Venezuela. ¡Si es así, el sucesor del desastre que le dejó su antecesor, sí tiene, ocasionalmente, ciertos chispazos inteligentes!.

Es conveniente señalar, después de lo que conoce la opinión pública, que la afirmación que también fluye intensamente en las urbanizaciones y barrios de nuestro país, fortalecen la sospecha de que el poder ya está totalmente en manos de militares “socialistas”; puesto que las nuevas funciones aseguradas al primer padrino de la “revolución”, equivalen a las que debería cumplir el Vicepresidente Ejecutivo. ¿Cuál será, después de esta nueva afrenta, la reacción de Aristóbulo Istúriz? ¿Se decidirá a escaparse del horno donde lo están asando a fuego lento? ¡Esperemos!.

Por Antonio Urdaneta Aguirre

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