Hambruna colectiva en Venezuela, por Emiro Albornoz

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Referencial

(26 de junio de 2017. El Venezolano).- Quién podía imaginar que un país que ha recibido, en el tiempo que lleva este régimen en el poder, más de un billón de dólares por la venta de su petróleo, y está asentado sobre las reservas más cuantiosas de hidrocarburos que existen en el mundo, pudiera llegar a la hambruna colectiva, como algunos países de Africa.

El más reciente estudio económico del Centro de Análisis y Diagnóstico de la Federación Venezolana de Maestros (CENDAS) refiere el costo de la cesta alimentaria, la que dedica solamente a los alimentos que necesita una familia de 5 personas para obtener los productos de la dieta diaria, lo básico para nutrir el organismo, llegó al millón de bolívares que el engendro infernal de Sabaneta de Barinas y padre de todo este desastre calificó como “fuertes”.

Si a esta cifra se le agrega el monto que tiene que erogar esa misma familia por concepto de transporte, salud, servicios, distracción y otras actividades que requieren realizarse en el entorno familiar (canasta familiar), estamos hablando de una suma que fácilmente supera el millón quinientos mil bolívares.

Dejando el monto hasta allí, un hogar donde solamente trabaje el padre necesita 23 salarios mínimos a razón de 65 mil bolívares mensualmente para poder cubrir esas necesidades.

El régimen que destruye a Venezuela y ha acabado con la tranquilidad de los ciudadanos, ha causado una inflación que supera los 4 dígitos y tiene pasando el hambre hereje al pueblo venezolano en unos índices que superan el 50 por ciento, vasta porción de la población que ya se encuentra en situación de hambruna porque en muchos hogares comen , si acaso, una vez al día, a punta de carbohidratos que sirven para mitigar el hambre pero no para alimentar adecuadamente a un ser humano desde la infancia para que su organismo tenga un desarrollo normal.

No estoy hablando insensateces y lo demuestro con ejemplos palmarios: el salario mínimo diario, sacado de la simple división de 65 mil bolívares entre 30 días de un mes, es de Bs. 2166. Con eso se pueden comprar seis panes a 3.50 bolívares fuertes cada uno, por muy baratos, para un desayuno de una familia de 5 miembros que, mínimo, consumiría 3 piezas por persona. Siendo así, tocarían de a pan con una ruedita, acompañado con agua, como alimentaban a los presos en las cárceles de tiempos de Juan Vicente Gómez.

Este cronista se pregunta y le pregunta a Nicolás Maduro: ¿cómo coño hace un jefe de familia que gana 2166 bolívares diarios para comprar un pollo para el almuerzo que tiene un valor aproximado a los 27 mil bolívares, dependiendo del peso del animal?. ¿Cómo hace para comprar tubérculos y verduras para preparar ese almuerzo si por kilo estos ingredientes tienen un valor de unos cinco mil bolívares, unos con otros. ¿Cómo hace para comprar un kilo de arroz que cuesta entre siete y 8 mil bs.?. ¿Cómo compra un kilo de queso flojo, botando el agua que lo hace mermar unos 100 gramos, y tienen un valor de 11 a 12 mil bs?. ¿Cómo compra una lata o sobre de leche pulverizada de un kilo que si se consigue es en el mercado negro a más de 25 mil bolívares?.¿Cómo carajo compra un cartón de huevos que a pasó la barrera de los 14 mil bolívares, un kilo de caraotas, sardinas. Con qué se lavan la boca si un tubo de crema dental grande cuesta 18 mil bolívares, con qué se sacan el mal olor de los “sobacos, si un desodorante cuesta una fortuna. Con qué, Maduro, compran un frasco de Listerine para higiene bucal si cuesta más de 50 mil bolívares.”?.

Mientras tanto, Maduro baila salsa con Cilia en cadena nacional y tiene la desvergüenza de permitirse bromas de mal gusto sobre la hambruna que enflaquece y debilita al pueblo y le salió a la gente con esta canallada: “La dieta de Maduro, te pone duro”.

Le importa una mierda que las víctimas de sus disparates y desatinos son los venezolanos que ahora deambulan en las calles y entre los recipientes de basura en búsqueda de mendrugos y restos de comida. En lugar de buscarle soluciones adecuadas serias a la grave crisis, inventa los llamados CLAP que el pueblo ha denominado, por sus siglas, Comités de Ladrones de Alimentos Pesuvistas, pues no son otra cosa que un nido de especulación y de enriquecimiento ilícito en desmedro de los presuntos receptores de estos recipientes con alimentos que no alimentan.

Según los estándares internacionales, cuando una persona o grupo familiar no pueden cubrir la canasta básica alimentaria, la vestimenta, la salud y otras necesidades del hogar, viven en estado de indigencia. Hambruna, Maduro.

Por Emiro Albornoz

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