Hacia la confrontación total, por Emiro Albornoz León

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(30 de mayo de 2017. El Venezolano).- Mucho antes de llegar Hugo Chávez a la presidencia de la república, por medio del fraude cometido contra el pueblo venezolano al prometer una democracia participativa y protagónica, ocultando sus resabios comunistas, ya escribía sobre el peligro de este hombre en el ejercicio del poder.

Y no había que hacer mucho esfuerzo para conocer sus negras intenciones con la democracia venezolana pues solo bastaba escuchar el discurso en la Universidad de la Habana, en el año 1995, cuando expresó que “llevaría a Venezuela por el mismo mar de la felicidad en el cual había navegado Cuba, durante 40 años, con Fidel Castro a la cabeza”.

Y claro que estamos cerca de lo que hizo ese maldito barbudo  criminal y ladrón con Cuba. El sistema biométrico de abastecimiento y los CLAP o Comité de Ladrones Autorizados para Prevaricar es lo más parecido a la libreta de racionamiento de la revolución cubana, con el cuento que con dicha tarjeta se acabaría la escasez de alimentos y la especulación.

En síntesis, menos de 16 años bastaron para que los venezolanos se igualaran con las penurias de los cubanos, en desabastecimiento de los más elementales productos alimenticios y enseres de uso personal, en escasez de medicinas y equipos e insumos médicos que hacen que los venezolanos mueran de mengua en los hospitales o en sus casas, persecuciones políticas,  limitaciones a las libertades,  violaciones de derechos humanos,  miseria, pobreza, carencia de bienes y de servicios públicos, en hacer colas permanentes para recibir migajas de lo que haya,  apagones eléctricos,  en fin, en alcanzar lo que para Chávez era un “mar de felicidad”…

Hugo Chávez ya es muy mal recuerdo para los venezolanos al cabo de más de cuatro años de su viaje al infierno adonde él mismo dijo que iría, y es el padre putativo de ese ser que lleva cuatro años terminando de ejecutar su obra de destrucción de Venezuela. Odiado y rechazado por todo el país, pretende confiscarnos la democracia con una propuesta facinerosa, malhechora, forajida, salteadora y bandolera de constituyente comunal y sectorial mediante la cual se elegirían un total de 540 miembros, escogidos a su medida ente los componentes de las ilegales comunas, de los sindicatos paralelos creados ante la imposibilidad de ganar elecciones en los gremios sindicales libres y otras instancias que padrotea Maduro.

Con ello viola  numerosos artículos de la  Constitución Nacional, con el contubernio del TSJ y del CNE, entre ellos el 347 que establece claramente que quien convoca la asamblea constituyente es el pueblo de Venezuela en referendo consultivo, independientemente que la propuesta venga del presidente de la república en Consejo de Ministros, de la Asamblea Nacional, de los Concejos Municipales en cabildos abiertos, o de los electores en un quince por ciento de los inscritos en el padrón electoral.

Maduro quiere imponer el derrotado estado comunal en el referendo de diciembre del 2007 cuando Hugo Chávez propuso la reforma constitucional que fue ampliada por la AN de ese entonces, dominada por los comunistas del PSUV.

Los argumentos del bloque del No para rechazar el Proyecto de Reforma Constitucional se centraron en el hecho que al asumir el Estado como socialista, se impedirían las diferentes opciones ideológicas en democracia, es decir, acabaría con el pluralismo ideológico consagrado en la Constitución, entre otras de las arbitrariedades que proponía Chávez.

Lo cierto del caso es que la sangre derramada por los jóvenes venezolanos en más de dos meses de protestas pacíficas, reprimidas de la manera más brutal y criminal por las fuerzas de seguridad del estado, contra la violación de la constitución, el desconocimiento de la AN y la propuesta de constituyente madurista, contra el hambre y la falta de medicinas, no puede ser en vano.

Los venezolanos, si Maduro no recoge su ilegal e indecente  propuesta, y se apega al ordenamiento constitucional, permitiendo la realización de las elecciones de Gobernadores y alcaldes, la primera vencida desde diciembre del año 2016, tenemos que seguir en las calles aplicando el artículo 350 de la constitución para desconocer al régimen que menoscaba la democracia , la libertad y los derechos humanos fundamentales.

Si tenemos que ir a la confrontación total, iremos para no permitir que en Venezuela se instaure el comunismo que arrasó con Cuba, que acabe con la república democrática, que acabe con las Gobernaciones, Alcaldías, Asamblea Nacional y Consejos Legislativos Regionales, instancias de la democracia venezolana que los comunistas saben que ya no pueden ganar jamás y de esa manera perpetuarse en el poder.

Por: Emiro Albornoz León / emiroalbornozl@gmail.com

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