Hablemos de política: ¿Narco Estado? , por Luis Prieto Oliveira

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(16 de mayo de 2017. El Venezolano).- A medida que ha pasado el tiempo de gobierno del llamado Socialismo del Siglo XXI, se han acumulado evidencias de que el gobierno ha incurrido en crecientes violaciones de la normativa internacional sobre la producción, transporte y comercio de productos identificados como estupefacientes, psicotrópicos y estimulantes y esa actitud ha teñido fuertemente al gobierno venezolano y por ende al Estado al cual representa, de ser cómplice o activo participante en el transporte y comercialización de esos productos y también en la legitimación o blanqueo de capitales provenientes de esa actividad, por lo cual ha comenzado, desde hace algún tiempo, a ser reconocido como un Narco-Estado.

En fechas recientes se ha introducido un enjuiciamiento contra el general Néstor Reverol Torres, Ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz del gobierno de Venezuela, por la comisión de un conjunto de actos violatorios de las leyes que controlan lo que se llama narcotráfico. Pero este no es un caso aislado, porque también se ha acusado de iguales actividades al actual vicepresidente ejecutivo Tarek El Aissami, dos sobrinos de la pareja presidencial, que aparentemente vivían con ellos y fueron criados por ese ejemplar matrimonio, han sido condenados por un jurado federal, por la comisión de actos de conspiración para introducir 600 kilogramos de cocaína en los Estados Unidos.

Además se han señalado como partícipes en actividades de esta naturaleza a los militares, Ramón Rodríguez Chacín, gobernador del estado Guárico, Hugo Carvajal, Diputado de la Asamblea Nacional, Henry Rangel Silva, Gobernador del Estado Trujillo, Diosdado Cabello, vicepresidente del PSUV y diputado y un número considerable de generales y oficiales de diversos grados. Por esta razón se ha bautizado a un grupo de militares encabezados por generales, cuyas insignias de rango exhiben soles de oro, por lo cual su grupo es conocido como “Cartel de los Soles”.

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El presidente, Nicolás Maduro, y sus portavoces oficiales han denunciado estas acusaciones como una injerencia del “imperio” norteamericano en su afán de desestabilizar el gobierno de la Revolución Bolivariana y un terrorismo policial y judicial, cuyo objetivo es el de perjudicar al Socialismo del Siglo XXI.

Sin embargo, la profusión de pruebas y declaraciones que obran en poder de los tribunales estadounidenses que, a diferencia de los venezolanos, gozan de total autonomía y separación de poderes, así como una serie de indicios de gastos suntuarios desmesurados por parte de los sospechosos, en saraos y celebraciones millonarios.

El origen de la complicidad con narcotraficantes

Aunque es bien conocido que la vinculación de la Guardia Nacional con los problemas de fronteras, contrabando de mercancías y resguardo fiscal, la ha puesto en contacto con los narcotraficantes desde hace mucho tiempo, pero siempre se ha tratado de contactos ocasionales y puntuales, no de una estructura organizada en los rangos superiores de la fuerza. No se conoce, en la historia previa a 1999, que haya existido complicidad con narcotraficantes en los niveles de decisión del gobierno venezolano. Por esta razón es muy difícil explicar las crecientes concomitancias entre oficiales de las FAN y las organizaciones dedicadas al narcotráfico. Es necesario, entonces, hurgar en los mecanismos del Foro de Sao Paulo. Sabemos que en la reunión fundacional de ese grupo, estuvieron presentes Lula da Silva, Raúl Reyes, Pablo Medina y Alí Rodríguez Araque y representantes de todos los movimientos guerrilleros del continente. Allí se puso en acción la estrategia de dar por terminada la vía armada para tomar el poder y, por el contrario, utilizar los mecanismos electorales para alcanzar el gobierno.

Esta fue la vía diseñada por Fidel Castro, que contaba con apoyo financiero de Gadahfi en Libia, Assad en Siria y Sadam Hussein en Irak, todos ellos miembros de la antigua República Árabe Unida, fundada por Nasser en los años 50 y miembros del partido socialista Baath. En esa reunión, de acuerdo con lo que se sabe, Raúl Reyes, que anotaba en su fiel computador cuanto documento fuera pertinente, propuso que, para ayudar en ese proceso, las FARC podían facilitar fondos iniciales, a cambio de que los conjurados del grupo ayudaran en la labor de destrucción del imperio por medio de las drogas.

Se sabe que las FARC contribuyeron con 400 mil dólares a la campaña de Chávez y que el galáctico designó a un grupo de oficiales, encabezado por el Capitán de Navío Ramón Rodríguez Chacín, quien había sido su jefe en el apostadero Naval de Arauca, en el año 1987, cuando se produjo la matanza de El Amparo, para que mantuvieran el contacto con la guerrilla. Desde un principio se trazaron planes logísticos para suplir a la guerrilla con armas y municiones, en efecto se sabe que los cohetes suecos que aparecieron en manos de las FARC habían sido asignados al apostadero naval del río Arauca y estaban bajo el control de Rodríguez Chacín.

“Obras son amores”

Los contratos suscritos con Rusia por Chávez, para adquirir cerca de 200 mil fusiles Kalashnikov AK47, en vez de comprar el modelo más reciente, AK103 y también comprar una fábrica de balas que se adaptan a la norma antigua, seguramente para facilitar el suministro clandestino a los guerrilleros.

Los oficiales que han sido señalados en Estados Unidos fueron los encargados de coordinar la logística de apoyo a la guerrilla, pero pronto se encontraron con un problema adicional, la FARC se había convertido en el productor individual de cocaína más importante del mundo y necesitaban, aparte de los contactos con los cárteles mexicanos, ayuda para transportar sus productos por vía segura, para ello necesitaban la protección militar. Tal como se sabe, la droga se movía en camiones militares y se salvaguardaba en cuarteles hasta su exportación final, bien sea por barco, o por vía aérea. Diversas declaraciones de encausados han sustanciado esta afirmación.

Pero la droga genera ganancias tan sustanciosas que es necesario lavar, para poder incorporar esos fondos a los programas de gasto e inversión. Allí interviene PDVSA, que ha transportado en algunos de sus tanqueros cargamentos de drogas y también de efectivo, destinado al lavado. Informaciones divulgadas a raíz del descubrimiento del maletín de Antonini Wilson indican que los dólares no provenían del Banco Central, porque los seriales no coincidían con los registrados en la Reserva Federal como transferidos a Venezuela, por ello es válido suponer que provienen de fuentes irregulares y específicamente de la FARC.

“Hay mucha tela de donde cortar”

Se tienen algunos detalles de contratos de obra, pagaderos en dólares, otorgados a empresas identificadas como frentes de la guerrilla, lo que constituiría un acto de complicidad de PDVSA en el blanqueamiento de fondos provenientes del comercio ilícito.

Seguramente se encontrará, como es nuestra sospecha, que las disparidades entre la cantidad realmente producida y exportada y los ingresos declarados por la petrolera, que hemos estimado, sin fuertes bases de sustanciación entre 15 mil y 18 mil millones de dólares anuales, con lo cual la naturaleza de narco estado se haría aún más evidente.

La Biblia nos dice “por sus obras los reconoceréis” y a estos malhechores que se han apoderado del gobierno para robar, matar y destrozar al país, es fácil identificarlos como cómplices activos y copartícipes del narcotráfico. La justicia internacional deberá dar cuenta de ellos, al mismo tiempo que persigue y confisca los más de 300 mil millones de dólares que se han identificado en manos de testaferros y empresas de maletín, algunas de las cuales fueron descubiertas cuando se publicaron los Papeles de Panamá y que han sido obtenidos por el peculado descarado de funcionarios de los más diversos niveles.

 Por Luis Prieto Oliveira

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