Hablemos de política: el reino de monipodio, por Luis Prieto Oliveira

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(01 de marzo de 2017. El Venezolano).- Venezuela, contra la voluntad y deseo de sus habitantes, se ha convertido en una república de maleantes, manejada despóticamente por una pandilla de delincuentes que se enriquecen obscenamente y asesinan, torturan, persiguen y obligan a huir a cuantos se oponen a sus designios.

Cualquier exploración, aunque no sea minuciosa, de la historia de Venezuela, nos dice que la estructura de nuestro gobierno no ha sido, en largos períodos, muy cercana a lo que puede considerarse perfecto. Por el contrario, la presidencia ha sido ocupada sólo de manera ocasional por civiles y casi todos nuestros presidentes han sido hombres con charreteras, más dados al sable que a la ley. No han faltado quienes han aprovechado el gobierno para enriquecerse, o han perseguido a sus adversarios y los han colocado en lúgubres mazmorras. Salvo los 40 años democráticos, transcurridos entre 1959 y 1998, en los cuales tuvimos 8 presidentes civiles electos y uno provisional, el imperio de la ley no ha sido una estrella refulgente en nuestro cielo.

No queremos dar la impresión panglosiana de que los 40 años fueron paradisíacos, porque la verdad es que no fue así. La amenaza de los guerrilleros comunistas, estimulados por Fidel Castro, obligó a reprimirlos con violencia y responder a sus desmanes, que incluyeron muchos fusilamientos de dirigentes campesinos, asesinatos  de guardias nacionales, policías, asaltos a bancos y actos terroristas, con medidas de fuerza, que produjeron muertos, heridos y presos. También es cierto que, aunque los presidentes de esa época murieron en la pobreza, hubo unos cuantos funcionarios de rango ministerial que se enriquecieron y acusaciones, no siempre bien sustentadas, contra gobernantes. Sin embargo, el balance, visto a la distancia, ha sido siempre favorable a los gobiernos civiles.

¿Revolución o Degradación?

El jefe de un intento de golpe militar, apoyado por un grupo de oficiales comprometidos con los remanentes de la guerrilla extremista, gracias a la misericordia de un presidente civil, recibió el sobreseimiento de su causa por el golpe y por los cerca de 300 muertos que causó, se irguió como líder de una “Revolución” que alcanzó la presidencia en 1999 y cuyos partidarios se mantienen en el poder desde entonces.

Al inicio de su gestión, muy pocas personas sospechaban de sus inclinaciones hacia el fidelismo cubano, aunque el recibimiento que le dio el barbudo en la Habana, a su salida de la cárcel de Yare, debía haber sido un indicio de lo que vendría. Incluso su frase “Navegaremos con Cuba hacia el Mar de la Felicidad” era casi una confesión de sus propósitos.  El gobierno, tal como lo indicamos en artículos publicados en este mismo semanario en 1999 y 2000, se conformó con un núcleo de militares golpistas y con antiguos miembros de los grupos insurgentes de los años 60, personas que se distinguían por su resentimiento social y su afán de venganza. Las pocas personas que podían considerarse ilustradas, eran profesores universitarios, seleccionados por autoridades izquierdistas, sin méritos académicos y con trabajos y tesis plagiados.

A partir del inicio de la llamada “Revolución Bonita” se notó un desmesurado crecimiento de los delitos de peculado, con la anuencia del Contralor General de la República, un verdadero rufián, quien fue el jefe de los comandos guerrilleros urbanos, entrenados en Cuba y responsables de decenas de atracos a bancos y asaltos a farmacias y abastos, para financiar la lucha de los insurrectos.

“El árbol de las tres raíces”

Con el nombre del anterior inter título, se calificó una teoría sobre las razones históricas del socialismo bolivariano que indica que las raíces de su movimiento son Bolívar, Simón Rodríguez y Zamora, pero en la realidad son Militarismo, Guerrillas y Compromiso con las FARC. Esta últimas, según los acuerdos del Foro de Sao Paulo, financiarían inicialmente al movimiento, a cambio de apoyo para la protección de sus cargamentos y lavado de los fondos obtenidos del narcotráfico.

La tercera raíz ha convertido al gobierno en cómplice, hasta el punto de que varios altos oficiales han sido sindicados como narcotraficantes (Rodríguez Chacín, Carvajal, Reverol y unos cuantos más), además Chávez escogió para fabricar en Venezuela modelos de fusiles rusos y municiones  compatibles con los de la FARC. PDVSA le ha dado contratos de obra fantasma a empresas de tapadera de los colombianos para lavar el dinero que se ingresa en sus cuentas. Hay toda una maraña criminal de narcotráfico que ha crecido como la verdolaga en las filas del gobierno. Pero, aparte del apoyo político, hay también enriquecimiento ilícito de diversos operadores civiles y militares.

“La Corte de los Milagros”

Este es el nombre que dio Víctor Hugo al sector de París donde vivían los delincuentes, en su novela El Jorobado de Nuestra Señora de París. Era un reino de ladrones, carteristas, asesinos y estafadores, que tenía su propio rey y donde se refugió el poeta François Villon. Pues bien Venezuela también presencia milagros todos los días, porque funcionarios que, legalmente, dependen de sus sueldos, poseen riquezas incontables, se dan vida de potentados y disfrutan de la más absoluta impunidad.

Se habla del Cartel de los Soles, formado por generales (únicos oficiales que llevan soles en sus caponas), que maneja la casi totalidad de la droga que transita por Venezuela hacia Estados Unidos y Europa, pero también de un tupido entramado de empresas ficticias en Panamá y diversos paraísos fiscales, en los cuales se manejan muchos miles de millones de dólares (algunas estimaciones, seguramente modestas, señalan que podrían representar 350 mil millones de dólares).

Esta repúbliqueta de malandros en la que han convertido a nuestra patria es hoy una verdadera vergüenza para nuestro gentilicio. Se han documentado numerosas ventas de pasaportes a terroristas árabes conocidos, algunos de los cuales han sido descubiertos en las fronteras de los Estados Unidos. Las embajadas (Kenia, por ejemplo) se han utilizado para distribuir drogas de contrabando. Los bancos han sido saqueados por sus directivos, casi todos militares, y los responsables se pavonean por el mundo en aviones privados dignos de jeques sauditas.

Un verdadero cartel

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Si vemos la composición de los niveles más altos del gobierno venezolano no necesitaremos muchos argumentos. El vicepresidente ejecutivo, que de acuerdo con el artículo 239- 2 de la Constitución, debe: “Coordinar la Administración Pública Nacional de conformidad con las instrucciones del Presidente o Presidenta de la República”, numeral 8: Suplir las faltas temporales del Presidente o presidenta de la República, y en el numeral 9: “Ejercer las atribuciones que le delegue el Presidente o Presidenta de la República”. La persona que ejerce ese cargo ha sido sindicado como narcotraficante y terrorista, por lo cual existe la real posibilidad de que el poder ejecutivo entero esté a cargo del narcotráfico.

El jefe del poder Judicial, magistrado Maikel Moreno, tiene un prontuario criminal que lo señala por dos homicidios y varios delitos en Venezuela y otros países, aparte de no cumplir con lo dispuesto en la Constitución como condiciones mínimas para el ejercicio de ese cargo. El ministro del Interior, Justicia y Paz, General Néstor Reverol, también es acusado de narcotraficante. El gobernador del estado Guárico Coronel Miguel Rodríguez Chacín y los gobernadores de Trujillo y Apure tienen las mismas características.

Diversas declaraciones de testigos comprometen a un número elevado de funcionarios con actividades de tráfico ilegal de narcóticos y estupefacientes y existen abundantes indicios dados por el estilo de vida del que disfrutan, para señalarlos como corruptos, o como cómplices directos del narcotráfico.

Por eso, sin que nos quepa duda alguna, Venezuela es una República manejada por una banda de delincuentes que no merece ninguna consideración en cuanto al uso de su soberanía. Allí se ha logrado lo que aspiró Pablo Escobar, poner una nación al servicio del crimen organizado.

Por: Luis Prieto Oliveira

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