Estado de excepción chimbo, por Antonio Urdaneta Aguirre

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Referencial

(17 de mayo de 2016. El Venezolano).- El término “chimbo” se utiliza para descalificar cualquier situación que, a juicio de la persona que duda de la legitimidad del asunto en sí, carece de sustentación formal y, por lo tanto, también de credibilidad. Ese es el caso que me preocupa hoy, porque todo indica que el señor Maduro se le agotó el repertorio de manipulaciones y tracalerías, supuestamente bien estudiadas, impuesto por Fidel Castro. En consecuencia, frente a la dinámica y la aceleración de los hechos que pondrán fin a su dictadura, y a la ausencia de inteligencia y capacidad de sus colaboradores más cercanos a su intimidad “revolucionaria”, él mismo se guía para continuar cometiendo fatales errores políticos, seguir armando parapetos e inventando siglas (acrónicos); todo con el perverso propósito de hacer evidente su sadismo contra el pueblo.

Su última torta, ojalá sea la última, de verdad, acaba de ponerla el 13/05/2016, al decretar un “estado de excepción”, sin fundamento real y totalmente ajeno al espíritu constitucional. Y digo esto, así con señales muy precisas, porque la Carta Magna de 1999, me otorga el derecho y el deber de sumarme a cualquier iniciativa que esté orientada a proteger la Constitución; así como, en el peor de los casos, que es la amenaza que se cierne hoy contra el pueblo de Venezuela, para restablecer la vigencia del estado de derecho.

Dice la Constitución que los estados de excepción sólo se justifican cuando sean “insuficientes las facultades de las cuales se dispone para hacer frente a tales hechos”. Se refiere, por supuesto, a las consideraciones que hayan privado para hacer uso de tan riesgoso recurso. Pues bien, en Venezuela sobran leyes y códigos, que sólo deben cumplirse para que el país se sienta realmente asistido por el Estado; y específicamente por el gobierno. Cuenta la nación con un sistema judicial al servicio del Ejecutivo Nacional, para que éste utilice jueces y magistrados en lo que le venga en ganas. Si este sistema judicial operara para el pueblo, jamás estaríamos ahora conmocionados por un creciente proceso de hambruna nacional.

Como si fuera poco los instrumentos y “facultades de las que se dispone”, también se dice que tenemos la Fuerza Armada Nacional mejor armada y equipada de Latinoamérica. Pero ésta también responde únicamente a las “necesidades” de su “Comandante en Jefe”. De modo que si el Estado cuenta con todos esos recursos, el mal llamado “estado de excepción”, es una “chimbada” más del heredero que ha dilapidado lo poco positivo que pudiera haber dejado su “padre”, y ha incrementado cuantas calamidades dejó su progenitor político.

Por Antonio Urdaneta Aguirre

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