Especial EV: En Venezuela casarse cuesta una “Boda” e’ plata

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Referencial /El Catolicismo

(02 de septiembre de 2015. El Venezolano).- Sin lugar a dudas no existe momento más sublime en la vida de un hombre que ver a su futura esposa entrar por la puerta de la iglesia ataviada de blanco.

A quien no deslumbra ese instante en el que la sonrisa de la novia irrumpe para dar inicio a la eucaristía que consagrará la unión, y cuyo símbolo de pureza está representado en ese color blanco que complementa su esbelta figura.

El vestido de la novia, prenda principal de ese magno evento y sueño de toda dama desde su niñez y que marca el inicio de una nueva etapa en su vida de la mano de uno de los seres más amados y que es motivo de desembolsos monetarios que en épocas anteriores se hacían con todo el placer del mundo pero que hoy en día significa uno de los gastos más exorbitantes que pueda pagar una pareja venezolana.

Entre 250 mil o 500 mil bolívares es el precio actual de uno de los modelos más conservadores de este atuendo, cifra que contrasta con los 36 mil bolívares que se cancelaban hasta hace un año.

Pero como no darle gusto a la luz de tus ojos, a la futura madre de tus hijos y aun mas, cuando esta bella mujer, está dispuesta a partirse el brazo compartiendo gastos solo con el fin de cumplir con esa tradición milenaria que marca el inicio formal, ante Dios y los hombres, de la convivencia en pareja.

Sí, solo en Venezuela, un vestido de boda puede llegar a costar 500 mil bolívares o 500 millones de los de antes, obvio si no tomamos en cuenta el espejismo económico aquel que denominaron “Bolívar Fuerte”.

Sin embargo este es uno de los gastos a considerar pues también hay que meter en ese paquete inicial, el precio de las sortijas que serán usadas como recordatorio físico y palpable de amor eterno.

Si tomamos como referencia el portal web “Mercado Libre” (como es de imaginar debemos comenzar a economizar gastos) el precio de los anillos de bodas es bien variado, oscilando entre los 12 mil bolívares y 120 mil bolívares, dependiendo de los niveles de exigencia y la disponibilidad económica de la pareja.

Casarse cuesta una “Boda”

Ahora bien, comencemos a desglosar costos. Para el festejo se requiere de una inversión, según datos aportados por novias en busca de presupuesto, de 800 mil bolívares para alquiler de salón, utilería y decoración. El pago de la música, ahora se estila se realice en dólares y se encuentra por el orden de 1.000$ a 3.500$, mientras que el traslado de la flamante novia en un vehículo de época (gasto opcional) costaría unos 25 mil bolívares.

Evidentemente no podemos dejar de lado el regalo de los novios, pues el golpe al bolsillo no solo lo reciben quienes van a contraer nupcias sino que también los invitados deben disponer de al menos cuatro mil o cinco mil bolívares para obsequiarle a la pareja y así no ser mal visto en la sociedad.

Luna de miel incluida

El inicio de esta aventura de vida no debería terminar en una simple noche de bodas, que muchas veces es costeada por regalos de los padrinos o por la oferta de los hoteles en donde se realice la recepción, si es que se realiza en un hotel. Aun falta la luna de miel.

Revisando opciones de viaje, situación económica y el acceso a las divisas nos concentramos en la isla de Margarita. Popularizada como uno de los entornos naturales y paradisiacos más representativos de nuestra amada Venezuela. Cinco días y cuatro noches para unos recién casados cuesta alrededor de 50 mil bolívares. Ni hablar de celebrar en Europa o alguna otra isla del Caribe, como muchos hicieron en épocas anteriores, pues un solo pasaje multiplica por tres el precio que cancelarían por una semana en Margarita.

Sin embargo todo lo vale el amor, no hay sentimiento más puro ni recuerdo más noble que el de inmortalizar la unión de pareja en una noche inolvidable y aprovechar los últimos momentos antes de que llegue esa bendición que llaman hijos.

Lo cierto del caso es que la intención de esta breve reseña no es la de desmotivar ese sueño como lo es la consagración de la familia a través del matrimonio. Por el contrario, la idea es la de contextualizar el reto que significa para los venezolanos emprender esa maravillosa aventura. ¿O es que vamos a negar que aún los venezolanos y venezolanas se están casando?.

P.D: Hay que destacar que en esta nota no llegamos a vestir al novio.

Redactado por: Luis Guillermo Carvajal

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