Escritos nocturnos: la arena pantanosa de la idea, por Bernardo Jurado

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Foto: Referencial / La Patilla

(30 de enero de 2018. El Venezolano).- Me temo que también es movediza, de esas que alguna vez vimos en las películas, donde el incauto quedaba atrapado hasta la cintura y se hundía en lenta agonía, una terrible, lenta y segura muerte por asfixia.

Por supuesto, imploraba a viva voz por su vida, gritaba cuando ya el inexorable destino se le acercaba al esternocleidomastoideo (tenía tiempo sin usar esa palabra, creo que se la debo a los efectos del vodka tónic, que ahora, después de una larga caminata meditativa, buscando una idea, pues, decidí escribir precisamente de ella, la idea, pero con mucho limón, el vodka)

Me merezco este vodka y esa botella creo que casi es un fósil, porque me temo que tiene más tiempo en el refrigerador que de hecha, está helada y caminando me vino a la cabeza (supongo) la idea de disfrutarlo.

Ser escritor es encantador, siempre se los digo a los quejones. Esto es excepcional, estupendo, lírico, supremo. Lo es tanto que muchas veces me he excusado de llegar tarde a algún sitio importante, porque de repente en la ducha me encuentro en la arena pantanosa y me asalta una idea, brillante, luminosa, suprema, jamás vista por mí, me hace creer que he conseguido la teoría copernicana, me hace pensar que se me acercó a mi porque soy una especie de iluminado y salgo raudo, todavía destilando agua a escribirla para no perder tiempo o tal vez para evitar hundirme en el fango del olvido momentáneo que siempre obliga la distracción.

Mi novia me llama, se queja de mi silencio telefónico, casi me reclama, duda seguramente de mi fidelidad, porque estaba pensando mientras caminaba por casi dos horas. Tiempo suficiente para que una persona cometa alguna fechoría, pero no, no es así, porque yo soy escritor y de acuerdo a Eddy Barrios, también soy un bohemio, como si él fuera el Santo niño, no, no lo es, porque una persona que toque la guitarra, cante y escriba como él, tiene que ser un bandido, ¡no tiene opción! A menos que los escritores estemos cambiando y yo no me haya enterado. Por supuesto, mis queridos lectores, que todo lo anteriormente escrito es una chanza y probablemente de mal gusto, pero decía a mi hermana María Eugenia, que pocas cosas externas pueden afectarme, cuando vivo en una suerte de limbo para seguir viviendo esta vida paralela de la invención. Mis años pasan sabroso, mis ideas los ocultan y con frecuencia me creo un muchacho que puede hacer ejercicio como cuando tenía treinta. ¿Saben qué?, si desean vivir la madurez con intensidad, sosiego, sabrosura y contentura (palabras aprobadas por la R.A.E.), por favor escriban o aborden cualquiera de las formas del arte y la creación. Si por el contrario, su idea de la vida, es la trifulca, el conflicto, el hacerse millonario pronto, el tener sesenta guardaespaldas en fin, en ser infeliz, llame a Diosdado Cabello, que él le dará la fórmula mágica para que cumpla sus apetencias.

Por Bernardo Jurado / Blogspot

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