Enséñanos la partida Maduro, por Emiro Albornoz

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Foto: Referencial

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(01 de noviembre de 2016. El Venezolano).- Si existe algo bueno y edificante que pudiera hacer el Presidente Nicolás Maduro con el serio problema de opinión pública y de tipo legal que se ha creado en relación a su presunta doble nacionalidad colombo-venezolana, es convocar una cadena como lo hace todos los días, y mostrarle al pueblo de Venezuela, y al mundo, su partida de nacimiento con pelos y señales, donde establezca el libro y número de inserción, además de los datos de su difunta madre, de quien se asegura que era colombiana y de acuerdo a las leyes de ese país Maduro adquiere la nacionalidad de su progenitora.

Esa acción debió cumplirla desde hace mucho tiempo cuando se comenzó a hablar y especular sobre ese tema, sin embargo no lo ha hecho y al no hacerlo lo único que sucede es que le pone más fuego a esa olla de presión que está a punto de reventar porque tiene como ingredientes agregados la impopularidad casi que absoluta como gobernante producto de una desastrosa gestión en lo económico y social que ha traído a Venezuela hambre y miseria con la más alta inflación del mundo que no le permite a las grandes mayorías alimentarse medianamente.

El Tribunal Supremo de Justicia, su inefable Sala Constitucional, ha emitido el 28 de octubre una sentencia más de esas que vienen favoreciendo a este régimen en apuros, a través de la cual establece olímpicamente que Maduro es venezolano y no tiene otra nacionalidad, creyendo que con eso deja solucionado el affaire, cuando en realidad aumenta más las tensiones y la incredulidad sobre Maduro porque se trata de la institución más descalificada por el pueblo venezolano al lado de la Fuerza Armada debido a las posiciones que han venido asumiendo de defensa exacerbada del régimen, echando por la boda la independencia que deben tener con respecto al Poder Ejecutivo, tal como lo reza la Constitución de Venezuela.

Según la sentencia número 907 , Maduro nació en la parroquia La Candelaria y aclara que las pruebas para la decisión derivan de documentos oficiales e incontrovertibles expedidos por las máximas autoridades del registro civil venezolano, Consejo Nacional Electoral y el Servicio Administrativo de Identificación.

“En  los mismo se acredita con absoluta certeza que el prenombrado Jefe del Estado Venezolano, nació en la Ciudad de Caracas, para entonces, Departamento Libertador del Distrito Federal, Parroquia la Candelaria, el 23 de noviembre de 1962; y que, en fin, ha cumplido y cumple con los requisitos señalados en los artículos 41 y 227 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, para ejercer el cargo de Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela.

El problema radica en que todo el mundo en Venezuela escuchó a Nicolás Maduro expresar lo siguiente en cadena nacional cuando se vio obligado a tocar el tema “Yo nací en Caracas. En una parroquia, bueno ahora es parroquia. En un lugar llamado los Chaguaramos, valle Abajo, un lugar de clase media popular. En la iglesia San Pedro… es muy conocida. Allí me bautizo el Padre …”. ¿Y entonces?

O sea que es la palabra del Tribunal Supremo de in Justicia contra la del propio Presidente. Pero también va contra la palabra de Elías Jaua, uno de sus hombres de mayor confianza quien aseguró que Maduro nació en la parroquia El Valle, y el Gobernador del Táchira, José Gregorio Vielma Mora ubicó su nacimiento en ese estado andino, lo cual no convenció a nadie porque los gochos tienen coraje y no le temen a nada, y Maduro le tiene horror al revocatorio presidencial donde los venezolanos podrán juzgar su gestión y decidir si se queda y continua en el cargo o lo sacan de la presidencia a punta de votos democráticos.

Maduro tiene que mostrar ante los venezolanos su partida de nacimiento.

Por Emiro Albornoz

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