Enfermera fue asesinada por su hijo para quedarse con sus bienes

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el-carabobeno.com

(19 de mayo de 2017. El Venezolano).- Una mujer fue asesinada de múltiples golpes por su hijo, quien cometió el asesinato para quedarse con los bienes de quien le dio la vida. El hecho ocurrió en los alrededores del bloque 3 de la urbanización Kennedy, parroquia Macarao, al suroeste de Caracas, capital de Venezuela.

La víctima, identificada como Carmen Josefa Blanco Quintana, de 85 años, era enfermera jubilada y exbailarina del Show de Renny, mientras que su hijo, Jesús Pérez, de 53 años, era vigilante.

Se conoció por El Carabobeño, que el martes a las 10:0 de la noche, los familiares de Blanco, que viven en Los Valles del Tuy recibieron una llamada en la que les avisaban que la habían trasladado a las 6:00 de la tarde, al CDI de Las Adjuntas y había muerto.

Jesús Pérez dijo en el CDI que la señora se había caído, pero los médicos observaron que las múltiples lesiones eran producto de golpes contundentes y maltratos, por lo que notificaron al Cicpc, donde fue citado a declarar el hijo.

El implicado, quería retirar el cuerpo de su madre para cremarlo, pero se le fue impedido, ante ello fue llamado a declarar y sus nervios lo dejaron en evidencia, sin embargo pidió un previo para comprar un agua, lo siguieron y capturaron en la estación del Metro de Mamera cuando intentaba escapar.

Carmen Blanco, laboró muchos años en el hospital Pérez Carreño y guardaba medallas y condecoraciones de sus viajes al exterior acompañando delegaciones deportivas que iban a juegos panamericanos y demás eventos a representar a Venezuela.

En diciembre de 2015 pasaba navidad con sus familiares en Santa Teresa del Tuy, sufrió un ACV y los parientes consideraron prudente dejarla con ellos para cuidarla, pero el hijo se la llevó por la fuerza a la casa de Macarao.

Los vecinos le temían a este hombre mal encarado y hostil, escuchaban cuando la señora gritaba pidiendo auxilio, porque con anterioridad el hijo la había golpeado, pero la mantenía secuestrada y condenó las ventanas para que nadie se asomara. Las pocas veces que la vieron salir tenía los ojos morados. Unos familiares intentaron visitarla y les dijo que tenía un arma y dispararía contra cualquiera.

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