Emergencia, por Roberto Malaver

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Referencial

(22 de enero de 2016. El Venezolano).- ¡Tengo miedo pero no me asusto! El Gobierno decretó la emergencia económica y nosotros debemos decretar el apoyo total para ver si sacamos a la gente de las colas, aunque a esa gente ya le quedó el gustico, y van a seguir allí por mucho tiempo. Por lo visto,  hay bachaqueras que están pariendo —dando a la luz— en las colas, y allí mismo aprovechan y compran los pañales para el carajito.

Parece que somos el país del mundo donde los habitantes tienen el culo más limpio, porque uno ve por la calle a un gentío y motorizados cargando bultos de papel tualet.  Es un peo difícil de resolver, y por eso tenemos que apoyar la emergencia, porque debemos producir, eso sí, que si salimos de este peo, después no vaya el gobierno a decir por sus medios públicos que fueron ellos los papaupas de la vaina, si nosotros apoyamos ese peo también nos llevamos unos méritos allí.

De paso, ya nombramos las comisiones en la Asamblea Nacional, y allí también hay que decretar una emergencia, pero de la inteligencia, porque carajo, nombramos unas personas allí al frente de las comisiones que a todo el mundo le asaltan las dudas, y no hay nada peor que un asalto de dudas porque uno queda bruto de un solo coñazo.

Eso de ver allí a Ismael —Talanquera— García en una comisión, es como llamar a María Bolívar y preguntarle cuándo vuelve a ser candidata a la presidencia. Menos mal que nuestros medios aliados se portan más bien que el carajo y no jurungan mucho ese peo, porque de otra manera seríamos el hazmerreír del carnaval del mundo.

Y la verdad es que esta emergencia económica nos agarró en la peladera, justo cuando llegamos nosotros al banquete no quedaba un carajo, y ahora uno no sabe cómo pagarle a todos los compañeros que ya están pidiendo lo suyo.

Desde Fedecámaras para abajo lo que hay son solicitudes de pónganme donde hay, y nosotros ni siquiera hemos privatizado la bodega de la esquina, donde están especulando que da gusto con el atún y el coro coro.  Y nosotros llamando a los responsables de ese peo, es decir a Pdvsa Delpino y Banco Central Merentes, para preguntarles cómo lo hubiese hecho Luis Herrera: ¿Dónde están los reales?

El papá de Margot está siguiendo muy de cerca la emergencia económica, porque dice que todos los días las vainas cambian de precio como el cambia de interior. Y cada vez que entra al apartamento llega diciendo: “Emergencia, favor ceder el paso. Emergencia, favor ceder el paso”. Y se para frente al televisor a ver el canal de la Asamblea y después se va al cuarto y uno no sabe por qué carajo, agarra la puerta y le mete un coñazo tan duro que los vecinos comienzan a gritar. “Llegó el grito de Carnaval”. Atiéndeme, quiero decirte algo, me canta Margot.

Por: Roberto Malaver / Panorama

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