El régimen de la mentira y la simulación, por Emiro Albornoz

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Referencial

(12 de diciembre de 2016. El Venezolano).- Los anales de la historia de los países civilizados del mundo no han conocido jamás, a lo largo de toda su historia, un Gobierno en el cual la mentira y simulación se constituye en una política de Estado, como lo está practicando en Venezuela el régimen comunista y fascista de Nicolás Maduro.

En este régimen mienten todos. Miente Maduro todos los días, y en cadena nacional, cada vez que toca los álgidos temas que atormentan las vidas de los venezolanos al ocultar su exclusiva responsabilidad sobre las verdaderas razones de la catástrofe que nos han causado con las políticas revolucionarias, atribuyendo las culpas dese la oposición democrática hasta a los Estados Unidos, pero no asume su barranco..

Miente Maduro con la estrategia de la guerra económica para poder justificar que la quiebra del país no la ha causado él por su manifiesta incapacidad para conducir los destinos de la nación porque carece de educación formal y sus colaboradores son una cáfila de aprovechadores, muchos de ideología comunista. que siguen creyendo que el marxismo es la panacea.

Simula Maduro ser cristiano y católico , al igual que lo hacía su padre putativo Chávez, cuando agarraba un crucifijo de utilería que le entregaban a la entrada del set del programa Aló Presidente para hacerle creer a los venezolanos, mayoritariamente católicos, que él también lo era. Lo que no sabe Maduro es que al declararse comunista está diciendo que es ateo, que no cree en nada porque el comunismo es materialista, no cree en lo divino y una de sus principales premisas es que la religión es el opio de los pueblos.

El 15 de enero del 2014, Nicolás Maduro mintió al decir que se mantendría durante todo el año 2014 el tipo de cambio de 6,30 bolívares por dólar con las siguientes palabras: “Venezuela tiene los recursos en divisas suficientes para mantener el dólar a 6.30 así como mecanismos complementarios para derrotar al llamado dólar paralelo”. Después vimos cómo invento su gobierno el llamado dólar Simadi que comenzó por 200 bolívares y hoy día se acerca a los 700 bolívares configurando una grosera devaluación que ha convertido los ingresos de los venezolanos en sal y agua. En polvo cósmico, para utilizar palabras de Hugo Chávez cuando quería referirse a la oposición.

La gran mentira, pero bobalicona porque se le salía la baba, la metió el 2 de abril del 2013 aseguró que Chávez se le apareció en una pequeña capilla católica, en Barinas, en forma de «pajarito chiquitico» y lo bendijo antes de arrancar la campaña electoral posterior a su muerte.

“De repente entró un pajarito, chiquitico, y me dio tres vueltas acá arriba. Se paró en una viga de madera y empezó a silbar, un silbido bonito -dijo, y silbó para ejemplificarlo-. Me lo quedé viendo y también le silbé, pues, ‘si tú silbas, yo silbo’. Y silbé. El pajarito me vio raro, ¿no? Silbó un ratico, me dio una vuelta y se fue, y yo sentí el espíritu de Él (Hugo Chávez)”.

No conforme con esa mentira, el 29 de julio de ese mismo año nos metió la otra con el pajarito nuevamente de protagonista: “Ahí va un pajarito cruzando el arcoíris, después dicen que es mentira, que culpa tengo yo, voy hablar de Chávez y aparece el pajarito, mira y apareció otro, un amiguito”.

En diciembre de 2014, Nicolás nos metió una de Mamblea en una entrevista televisiva que salvó la vida a Leopoldo López a quien, según su afiebrada mente la ultraderecha de Miami y Venezuela tenía un plan para matarlo y culpar a su gobierno y desarrollar una guerra civil en Venezuela. Aquí, a Maduro se le fundieron las neuronas porque una guerra civil se produce con dos bandos armados y el pueblo de Venezuela, que mayoritariamente rechaza a Maduro, no tiene armamentos. Lo que no dijo era que el plan sí lo había, pero de parte del régimen para meterlo de cabeza en las instalaciones del Sebin en Ramo Verde en medio de un juicio amañado donde hasta el fiscal acusador huyó a los Estados Unidos y denunció que lo obligaron a montar el espectáculo contra el líder político.

Este domingo 11 de diciembre, en cadena nacional para rendirle homenaje al asesino dictador cubano recientemente fallecido, y un nuevo paquete de medidas económicas, afirmó que se están llevando los billetes de cien bolívares para Colombia y otras partes. Se trata de una mentira sin patas ni cabeza porque quién puede cometer la estupidez de llevarse unos billetes inservibles que no sirven ni para comprar un caramelo. Por allí se especula, y tiene base, que el mismo Banco Central recogió los billetes de cien bolívares para reciclarlos ante la falta de papel moneda para la emisión de los nuevos billetes de hasta 20 mil bolívares.

Pero así como miente Maduro, miente su ministra de Exterior cuando afirma en la ONU que en Venezuela se respetan los derechos humanos. Miente Rafael Ramírez al defenderse de las acusaciones que lo implican directamente en la desaparición de once mil millones de dólares de PDVSA durante sus muchos años presidiendo esa empresa petrolera. Miente el General Motta Domínguez al culpar de los apagones y fallas del sistema eléctrico nacional hasta a las chicharras que se paran sobre los cables a llamar agua.

El régimen, es una sola mentira.

Por Emiro Albornoz

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