El poder de la focalización, por Alonso Hernández

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(10 de enero de 2016. El Venezolano).- Recientemente, me reuní con una ejecutiva de una empresa transnacional en el área inmobiliaria, la cual me manifestaba con preocupación como muchos de los afiliados de su franquicia se mostraban desmotivados en captar nuevos clientes, incidiendo notablemente en su rendimiento financiero y afectando indirectamente a la organización en general.

Al preguntarle cuáles serían las causas que ella consideraba estaban afectando el desenvolvimiento de su gente, manifestaba que principalmente era el tema país, es decir, la desmotivación era generada por un factor externo, provocado por la conflictividad política, económica, social y de inestabilidad e incertidumbre que atraviesan la gran mayoría de los venezolanos; pero a la vez me afirmaba que esa misma situación país se había convertido en una ventaja competitiva para otros afiliados quienes de manera sorprendente habían superado sus ventas ante el mismo escenario donde otros manifestaban existía una crisis.

Ante tal situación, como consultor organizacional, me correspondería evaluar el caso y presentar alternativas gerenciales que permitieran viabilizar de manera asertiva el escenario, en el entendido que en mis manos no estaba cambiar los factores externos, pero si ofrecer las herramientas necesarias a quienes se encontraban afectados por las amenazas del entorno, es decir, mostrarles cómo a través del cambio de actitud y del poder de la focalización se puede lograr la excelencia, alcanzar los objetivos y mejorar la calidad de vida.

Para desarrollar esta interesante tarea, recurrí a estudiar literatura sobre el conocimiento de las ciencias humanas, sobre todo en estos tiempos donde la distracción más poderosa no es ni siquiera el ruido que puede haber a nuestro alrededor, sino la confusión de nuestras propias mentes, tal como lo afirma Daniel Goleman, en su última obra “Focus” el motor oculto de la excelencia.

Para Goleman, los líderes que quieran obtener buenos resultados deben desarrollar estos tres tipos de foco, el foco interno nos ayuda a conectar con nuestras intuiciones y los valores que nos guían, favoreciendo el proceso de toma de decisiones; el foco externo nos ayuda a navegar por el mundo que nos rodea; y el foco en los demás mejora, por último, nuestra vida de relación. “Por ello podemos decir que el líder desconectado de su mundo interno carece de timón, el indiferente a los sistemas mayores en los que se mueve está perdido, y el inconsciente ante el mundo interpersonal está ciego”.

En el mismo orden de ideas, Camilo Cruz, en su obra El factor “X”, permite establecer estrategias claves para lograr un mejor desempeño, a través de la capacidad de identificar las prioridades, dirigiendo nuestras acciones en aquello que realmente es importante en nuestras vidas, a través del poder de la acción enfocada, ya que donde nos focalizamos es donde realmente esta nuestra atención, y por ende nuestros resultados. Cruz, se pregunta ¿cómo afectaría tu productividad personal el poder enfocar en ella todo tu esfuerzo, eliminando la multitud de trivialidades innecesarias que congestionan tu día?

Esa habilidad para determinar la actividad adecuada a realizar, el sueño ideal o el camino indicado a seguir de entre todas las opciones que podamos tener a nuestra disposición es lo que Cruz denomina, El Factor “X”, que nos permite canalizar nuestro esfuerzo, encauzar nuestras acciones hacia la realización de un propósito definido para aprovechar nuestros talentos y potencial al máximo.

Luego de profundizar las obras de Goleman y Cruz, puedo concluir que los seres humanos tenemos el poder de elegir lo que realmente queremos hacer y lograr, tomando la decisión sobre nuestra focalización.

Por: Alonso Hernández / Panorama

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