El muro de la infamia, por Helmut Schatte

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(25 de noviembre de 2015. El Venezolano).- El 9 de noviembre de 1989, el mundo entero fue impactado por la noticia de la caída del muro que dividía a Berlín Occidental del Berlín Oriental, de la mal llamada República Democrática Alemana (RDA), finalizando así los 28 años de oprobio que sufrió el pueblo alemán a manos de los comunistas locales respaldados por sus pares soviéticos.

Tanto comunistas como soviéticos, históricamente mostraron sus vocaciones totalitarias, sectarias y excluyentes, los comunistas por creer ser portadores de la misión “salvadora de la especie humana”, cual tarea ineludible de todo militante que debe “salvar” la humanidad “cueste lo que cueste”, incluso en contra de la voluntad del supuesto “salvado”, los soviéticos mostrando su eficiencia en subyugar naciones.

Los rusos, después de la guerra civil en 1924, formaron su “Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas” (Urss) anexando a la Rusia original (proceso que duró hasta 1940), a Bielorrusia, Ucrania y la República Transcaucásica (Georgia, Armenia y Azerbaiyán). Finalizada la Segunda Guerra Mundial y aprovechando la presencia militar de ocupación que había expulsado a los nazis, agregaron los países llamados “satélites”.

Polacos, húngaros, checoslovacos y alemanes orientales (RDA) fueron reprimidos por tropas soviéticas toda vez que intentaron separarse del forzado yugo soviético, esto dio margen a un control férreo de las fronteras llegando al extremo de construir el tristemente famoso “muro de Berlín” en la antigua capital alemana, para impedir por la fuerza todo intento de ciudadanos atrapados en Berlín Oriental comunista desde 1945 que intentaren huir hacia Berlín Occidental, para entonces controlado por las potencias occidentales triunfadoras en la Segunda Guerra Mundial.

Todas estas fronteras fueron distinguidas bajo la denominación de “cortina de hierro” y contaron con el triste récord de multitud de gente asesinada por su empeño en buscar libertad.

Los muros parecieran ser emblemáticos para el género humano; los construyen los países como Venezuela para dividir hermanos, los construyen las parejas y sus resultados son divorcios, ideologías de hombre también lo hacen, pero hemos construido el más horrible y estúpido muro: El que nos aparta de Dios y nos encierra en nuestra propia maldad, en guerras, violencia, exclusión, perversidad y amor por lo vano, los muros actuales no son de concreto, más bien son espirituales, están fundados sobre temores y desconfianza, como los que despiertan la gente de Isis que han originando rechazo a los sirios que huyen de la violencia en su país.

El hombre pudiera vivir mejor si respetase los derechos de autor del Creador, si cumpliese con el “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primer y grande mandamiento” y “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Mateo 22:37-39).

Por Helmut Schatte / El Tiempo

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