El memorándum desclasificado por Trump; puntos de vista partidistas por Benjamín F. DeYurre

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(05 de febrero de 2018. El Venezolano).- Finalmente el presidente Trump decidió desclasificar un memorándum de cuatro páginas basado en información confidencial sobre los métodos de vigilancia del FBI. Como en todo lo relacionado con el gobierno, siempre existen dos vertientes; la republicana y la demócrata. Examinaremos ambas.

Elaborado por el presidente del comité de inteligencia de la Cámara de Representantes, el legislador republicano Devin Nunes, el documento en sí culpa al FBI y al Departamento de Justicia de abusar de un programa conocido como “El Acta de Vigilancia de Inteligencia Extranjera” (FISA). Básicamente, el memo dice que el FBI utilizó evidencias no verificadas para espiar a un ex asesor de Trump. En un comunicado no acostumbrado, el FBI había declarado antes, que publicar este memo sería “extraordinariamente irresponsable”.

Todo el caso se origina con el informe del ex espía británico Christopher Steele (Steele Dossier), donde se afirman una variedad de informaciones referentes a la colaboración rusa con la campaña electoral del entonces candidato Donald Trump, del cual se infiere que dicha colaboración pudo haber afectado el resultado de las elecciones norteamericanas. Se dice que este explosivo informe fue financiado inicialmente por republicanos anti Trump y luego por demócratas. A raíz de este informe, se logra una autorización de la Fiscalía General para vigilar todos los movimientos con los rusos del asesor en política exterior de Trump, Carter Page, quien por cierto dijo que utilizaría este memorándum para demandar legalmente al Departamento de Justicia.

Como siempre, existen opiniones contrapuestas de bando y bando. Veamos.

Punto de vista republicano: La mayoría de los republicanos opinan que estos métodos fueron mal empleados para debilitar la campaña de Trump y posteriormente, su presidencia. Por ejemplo, Donald Trump Jr. declaró a Fox News que “la única colusión que se ha descubierto es lo que el gobierno anterior, el Comité Nacional Demócrata y todos ellos han hecho”. Steve King, congresista por Iowa, dice que las revelaciones explosivas del memorándum son peores que el Watergate, que puso fin a la presidencia de Richard Nixon. El legislador por la Florida Matt Gaetz piensa que vendrán juicios penales y despidos en el FBI.

La tecnología también sigue haciendo de las suyas, cuando se intervinieron varios mensajes de texto telefónicos donde dos altos funcionarios del FBI, el subdirector Andrew McCabe y el experto en la trama rusa Peter Strzok critican al candidato Trump. Actualmente, McCabe renunció a su cargo y Strzok, quien había pasado a la orden del Fiscal especial Robert Mueller, fue separado de su posición.

Punto de vista demócrata: Los demócratas dijeron que la publicación del memorándum era “un esfuerzo vergonzoso para desacreditar” al FBI y a la investigación que viene realizando el Fiscal Robert Mueller sobre la intervención del Kremlin en la elección presidencial de 2016. El miembro del Comité de Inteligencia del Congreso, Adam Schiff, opinó en una declaración de prensa que el memo se presenta en una forma engañosa y con informaciones seleccionadas cuidadosamente con datos imprecisos, cuya única finalidad es distorsionar la imagen del FBI. Además, agregó que ese documento no era el mismo por el que se había votado previamente, para que Trump autorizara su publicación, es decir, que sufrió cambios materiales después que se votó por el.

Las redes sociales no escapan a esta trama. Se comprueba una vez más que la tecnología es predominante en todos los ámbitos del acontecer nacional. Por ejemplo, se comentó que Facebook fue utilizada por los rusos para intervenir en las elecciones. En este sentido, Mark Zuckerberg, CEO de Facebook, declaró que efectivamente, agentes rusos vinculados al Kremlin pagaron campañas de propaganda política dirigidas a los votantes norteamericanos.

Para variar, el dinero termina siendo el objetivo de muchas cosas. Para muestra, un botón: Wikileaks ofreció $1 millón por la copia del documento cuando aún no había sido desclasificado. Evidentemente, alguien que ofrece esa suma es porque percibirá una ganancia o beneficio importante, a menos que sea un filántropo, algo que precisamente no es Julián Assange, el CEO de Wikileaks, que según las agencias de inteligencia colaboró con los rusos durante la campaña presidencial de 2016.

En conclusión, vivimos en un país de leyes. Si en efecto se comprueba que la acción del FBI se basó en información falsa sobre la injerencia rusa, muchas cabezas rodarán, entre ellas la del vicefiscal general Rod J. Rosenstein, quien autorizó el inicio del espionaje, así como también la del fiscal especial designado por este para el caso, Robert Mueller. Además el escándalo sería tan mayúsculo, que el Partido Republicano prácticamente tendría garantizado ganar en las elecciones de mediano término en noviembre del 2018 así como la reelección de Trump en el 2020.

Si por el contrario, se llegara a comprobar la veracidad de la injerencia rusa, se mantendría la credibilidad y prestigio del FBI y de todas las agencias de inteligencia. Y lo más importante, se reforzaría la imagen de EEUU como un país donde se cumplen las leyes y donde los culpables son condenados sin importar su rango o posición, así sea el Presidente de la República.

Por Benjamín F. DeYurre

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