El espíritu burlón de Chávez en Maduro, por Emiro Albornoz

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gentiuno.com

(29 de diciembre de 2016. El Venezolano).- Confieso que soy muy poco dado a creer en asuntos de ocultismo o superchería, pero también  se le mete a uno en la cabeza el  consejo: “De que vuelan, vuelan”.

A veces pienso que en el palacio de misia Jacinta hay unos espíritus burlones que viven acosando a Nicolás y  hasta se meten dentro de su cuerpo para que realice acciones que son totalmente enfrentadas a lo que debe ser una conducta humana en el más estricto sentido de la palabra.

Y estoy casi convencido que es así, porque de lo contrario tengo que pensar que a Maduro, como decía mi vieja Bertila, le faltan dos tuercas en su descomunal cabeza, y en eso puedo cometer un delito porque así se le ocurrió al inefable Tribunal Supremo de Justicia en tiempos de Chávez para quien se atreviera a decir que el prócer de Sabaneta estaba loco, que sí lo estaba de verdad.

Los espíritus burlones son unos diablos que todavía no han definido su situación como espíritus buenos, de ayuda, espíritus de amor, espíritus que van siempre hacia la luz, y están condenados a estar siempre alrededor de la tierra y no permiten que otros espíritus se les acerquen, y el diablo fue una creación en la tierra para atemorizar a los seres terrestres.

Para que un espíritu burlón, tipo Chávez,  no ingrese al cuerpo de un ser humano, ya sea disfrazado de un inocente pajarito o cualquier otra vestimenta, lo único que se debe hacer es tener fe, creer, amar, sentir a Dios dentro de uno, y Maduro vive nombrando a Dios, pero es comunista y, en consecuencia, ateo, y apela al nombre de Dios de la misma manera que lo hacía Chávez, para tratar de engañar, sin lograrlo, a los venezolanos que son mayoritariamente católicos y hacerles creer que él es un buen cristiano.

Es por ello que estos seres que no tienen fe, que no aman, siempre estarán en contacto con lo que se llama diablo o espíritus burlones porque son personas que no encontraran un camino dentro de su vida material y siempre van a estar desubicados y reencarnarán en otros seres igual que ellos.

Y  a juicio de este humilde cronista, tiene que ser así, porque solamente de esta manera, con un espíritu burlón dentro suyo,  se explica que Nicolás Maduro en su más reciente programa La hora de la salsa” tuviera los riñones de expresar  que “el país pasó unas navidades rumbeando,  feliz, compartiendo en familia”.

Esas son acciones de un espíritu burlón que se le ha incorporado a Maduro porque en estas navidades la mayoría de los venezolanos no pudieron disfrutar de una hallaca o un tradicional dulce, mucho menos una macarronadita que hacerla tiene un costo de más de treinta mil bolívares. O es que no le dijeron que ni se oyeron sonar los triquitraqui porque no había para comprarlos.

Sólo a una persona poseída por un espíritu burlón se le puede ocurrir sacar de circulación el billete de mayor valor en pleno mes de diciembre para robarle, cual Grinch, las navidades al pueblo venezolano y meterlo en un despelote de tal magnitud que lo hizo volver hacia atrás para resucitar al difunto billete de cien y decir que será hasta el dos de enero que vivirá nuevamente.

Siendo cierta la posibilidad que los espíritus burlones reencarnen en otros seres similares a ellos, entonces se trata del espíritu de Hugo Chávez porque el propio Maduro dijo, días después de su muerte, que un pajarito, que no era otro que el comandante eterno, se le acercó, se posó en su hombro, y no le echó una buena ca…, sino que le silbó y lo revoloteó.

Sólo a un espíritu burlón se le puede ocurrir decirle coño de madre al Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, en cadena nacional de medios radioeléctricos y en horario supervisado.

A ese espíritu burlón  ya el pueblo le sacó la cruz pero se niega irse y sigue allí burlándose de la gente, de quienes están enfermos, de quienes no comen y de toda la nación venezolana.

Por: Emiro Albornoz / emiroalbornozl@gmail.com

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