El disparate comunista de Nicolás Maduro, por Emiro Albornoz

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Referencial

(29 de julio de 2016. El Venezolano).- La nación venezolana ha sido sorprendida nuevamente con las disparatadas medidas que toma el régimen de Nicolás Maduro en su desesperada búsqueda de soluciones a los graves problemas que la misma revolución ha creado.

Este recién pasado martes 26 de julio, salió publicada en gaceta oicial de la república la Resolución 9855 del Ministerio del Poder Popular para el proceso Social del Trabajo (vaya empalagoso nombre) la cual, en resumen, regula el proceso de préstamo obligatorio de trabajadores que puede ser ordenado por el gobierno en el marco del Decreto de estado excepción y de emergencia económica.

El fondo de la resolución de marras radica en que unos trabajadores que laboran en una empresa determinada del sector agroalimentario, públicas o privadas, requieren ser trasladados a otras que el régimen quiera impulsar para conseguir la “independencia económica” y ganar la lucha contra la guerra económica, deberán hacerlo obligatoriamente

Resolución, en resumen, regula el proceso de “préstamo” obligatorio de trabajadores que puede ser ordenado por el Gobierno en el marco del Decreto de estado de excepción y de emergencia económica, y aplica al sector agroalimentario.

La historia está llena de ejemplos de medidas como ésta, tomadas en los países comunistas que no tuvieron otro resultado que el fracaso.

Cuando en mayo de 1958 Mao hace el lanzamiento oficial de “El Gran Salto Adelante”, lo anuncia con gran pompa y fanfarrias como el plan que permitiría a China en solamente cinco años superar a todos los países capitalistas y –por supuesto– convertirla en el país más rico y más avanzado del mundo.

Pero en China se asomaba una hambruna y el dictador comunista mandaba a comer menos y pretendía convertir a la nación asiática en el principal productor de alimentos a nivel mundial, y decretó un “aumento extraordinario” en las cosechas.

De esta manera obligaban a un campesinado precario, exigido al máximo, con escasa capacidad, a pegar el Salto Adelante por una orden dictatorial.

Tiempo más tarde los comunistas chinos se jactaban en afirmar que podían producir toda la comida que les viniera en ganas y expresar :”Debemos estudiar qué hacer con todo este excedente”. Todo era propaganda. Requisaban a los jornaleros y les quitaban la cosecha sin tomar en cuenta si les dejaban qué comer.

El fracaso del Gran Salto adelante no tardó en mostrarse y si tuvo resultado fue la muerte de unos 38 millones de chinos a causa de enfermedades y hambre, así como exceso de trabajo por las inhóspitas condiciones a que fueron obligados a trabajar, con pelotones del ejército sobre ellos

El programa indudablemente no funcionó, porque era irreal. La capacidad de producción estaba sustentada en utopías, ilusiones. Las metas y aportes eran quiméricas, pero como siempre, de aquel fracaso tenía que haber un culpable y no eran otros que los mismos campesinos acusados de esconder la producción, algo así como la guerra económica en Venezuela.

Algo similar ocurrió con la Zafra azucarera cubana de diez millones de toneladas de azúcar ordenada por decreto imperial del dictador y asesino Fidel Castro, la cual jamás pudieron lograr, y a la hora de cortar la caña tuvieron que movilizar a toda la nación, trabajadores, estudiantes, el ejército, y hasta los Ministros encabezados por el barbudo criminal fueron expuestos, machete en mano, para dar el gran ejemplo.

La zafra azucarera fidelista, fue una soberbia derrota pírrica porque los diez millones no se lograron y el costo fue que la zafra duró más tiempo de lo normal, las tierras quedaron devastadas, la agricultura y la ganadería sufrieron daños de los que el país nunca se recuperó totalmente. Las clases fueron suspendidas temporalmente y el sector industrial quedó arruinado.

Era necesario este recuento histórico para demostrar lo inviable de esta locura comunista del presidente Maduro.

La resolución es inconstitucional pues viola el derecho de la libre empresa al privarla de sus trabajadores, y lo peor, violenta el derecho de los trabajadores y hasta la dignidad humana al ser tratados como simples objetos que meramente pueden ser intercambiados, lo que configura una acción totalitaria del régimen.

Incurre en violación del Artículo 54 de la muy bolivariana Constitución. “Ninguna persona podrá ser sometida a esclavitud o servidumbre. La trata de personas y, en particular, la de mujeres, niños, niñas y adolescentes en todas sus formas, estará sujeta a las penas previstas en la ley”.

Me imagino a un trabajador que caiga dentro de la medida gubernamental y se niegue a obedecer. Será que lo llevarán a punta de coñazos y culetazos o peinillazos?. Así lo hacía con los pobres chinos en la dictadura maoísta.

Para detener esta locura y que el país deje de caminar hacia el precipicio es necesario el cambio del Gobierno de Maduro de la manera más democrática, y esa opción no es otra que el referendo revocatorio que el régimen se niega a aceptar, sin importarle las consecuencias.

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