El 2016 debe ser de recuperación, por Tomás Socías

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Foto: Referencial

(01 de enero de 2015. El Venezolano).- Culminó el 2015 y empezamos el 2016 deseando lo mejor para nuestro país. No se trata de palabras vacías o de esas que se dicen por costumbre o por decir algo. Creo que el 2016 debe ser el año de la recuperación, aunque muchos lectores dirán que la crisis económica es tal, que será muy difícil.

Tal vez sea muy cuesta arriba recuperarnos, pero tenemos que tener fe en el país. Siempre he tratado de ver el “vaso medio lleno” y mis amigos dicen que peco de optimista.

No es eso, es que creo firmemente en que el país no se acaba mañana.

Hay problemas y graves, pero tengo la seguridad de que el Ejecutivo va a tomar las medidas necesarias para la recuperación. Porque por parte del sector privado la palabra está empeñada y hay la voluntad de cooperar y ponerle el pecho al país.

Los más pesimistas dicen que se acabará la comida, las medicinas y que prácticamente moriremos de hambre. Los más optimistas dicen que no hay problemas. Yo creo que hay que ver las cosas con moderación y de manera objetiva.

Ya el Ejecutivo tiene bien adelantados los estudios y espera para anunciar algunas de las medidas que se van a tomar.

El ajuste de los precios de varios rubros es una de las medidas. Ésta ha sido una de las peticiones más repetidas por el sector productivo y en varios casos se han dado esos ajustes, pero no en la proporción de se requieren, por lo que lo más probable es que esos ajustes se den, tras algunos encuentros previstos entre el Ejecutivo y los representantes de cada sector.

La sinceración de la política cambiaria es otro punto delicado y uno de los más debatidos en el Ejecutivo. No habrá un desmontaje del control de cambio, pero sí la creación de dos tasas que se acerquen más a la realidad.

Queda pendiente el aumento del precio de la gasolina, cuyos estudios fueron realizados en el 2015 y hasta se adelantó una campaña publicitaria para explicarles a los venezolanos por qué se debía aumentar.

Las otras medidas son las que se han sido anunciadas y se han ido implementando, como la reducción de los trámites burocráticos y los permisos, además de mejorar el sistema de llegada de las mercancías en puertos y aduanas.

Las importaciones del Estado obligatoriamente deben disminuir y ser depuradas, para dar paso a una lista de compras que se ajusten a lo que realmente se necesita.

El sector privado tiene propuestas realmente valiosas y enfocadas en la productividad del país, pero necesita de la ayuda del Gobierno, o mejor dicho, se necesita de la voluntad de los dos sectores para complementarse, antes que enfrentarse.

La situación del país deber ser enfrentada con cabeza fría, sin incurrir en argumentos políticos, ni incluir la ideología, para lograr un bien común y la superación de los problemas graves de escasez e inflación. Por el bien del país, esperamos que así sea.

Por Tomás Socías/El Universal

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