Dos ridículos al cubo, por Antonio Urdaneta

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El socialismo en Venezuela “se desinflo”, según encuestado

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(06 de septiembre de 2016. El Venezolano).- Hace mucho tiempo, quizás desde que empezó la tragedia “socialista”, que los “revolucionarios” rojos han hecho de la función gubernamental un espacio, casi exclusivo, para la ridiculez. Un discurso abundante en lugares comunes repetitivos, en chantajes, amenazas, irrespeto a quien le venga en gana y “suavizado” con las peores obscenidades que se hayan escuchado en horarios infantiles. Para ellos, la ley dejó de existir, y la Constitución es un rollo de papel toillet.

Lo más grave de la situación es que el insolente lenguaje que utilizan, enseguida es replicado por el séquito enchufado, a la vez que se traduce en violencia en la calle, por parte de la misma delincuencia organizada y “desorganizada”, mejor armada que los cuerpos policiales y con necesario apoyo gubernamental, para poder disponer del armamento que usan y de suficientes municiones, para mantener activo su arsenal. Es obvio que los recurrentes episodios de violencia y la inseguridad personal a la que está sometida nuestra sociedad, es intencionalmente promovida y estimulada por el Estado, puesto que, además del Poder Ejecutivo, otros dos poderes se involucran por acción, omisión o premeditada complicidad, en la estrategia criminal que mantiene alarmada a la población.

La última perla que acaba de ofrecer la ridiculez oficial, se puede palpar, medir y percibir de cerca en los dos sucios discursos del señor Maduro y del dinosaurio “dinosaurio, bien amamantado por la Cuarta República”, José Vicente Rangel. Peroratas “revolucionarias”, como las de siempre, pero más cargadas de odio, de insolencia y, por supuesto, de inocultable frustración. Esto último, porque frente a la monumental y contundente concentración del pueblo, en apoyo a la realización del Referendo Revocatorio en este mismo año, ellos, los supuestos revolucionarios, que han hecho retroceder más de cien años a Venezuela, se sentían huérfanos de respaldo popular. Porque ni la presencia de Ministros y Gobernadores, con sus “esbirros amaestrados”, les sirvió para que todos los empleados públicos asistieran al teatro que montaron.

Además del coctel de mentiras a la que están acostumbrados esos arruinadores de la economía nacional, demostraron que para lo único que son buenos calculadores es para el despilfarro y el mal uso de los dineros públicos. La prueba de esto es pública, notoria y comunicacional. Incluso se les atribuyen excelentes poderes mágicos; porque han desaparecido, sin que nadie les haya podido descubrir el truco, cerca de billón y medio de dólares ($1.500.000.000.000,00). ¡La gente se cansa de buscarlos, para ver cómo pudieron hacerlo, y ni siquiera encuentran un billetico verde!

Me inhibiré de repetir aquí, por respeto a quienes sí merecen consideración, las vulgaridades pronunciadas por el señor Maduro. Pero sí debo decir, porque tengo los mismos derechos, o más aún, para devolverle cuantas groserías use él para ofender a personas de cualquier edad o estrato social; es más, creo que todos los ciudadanos de este país, de ahora en adelante, tienen luz verde, encendida por el primer ridículo de la nación para mentársela a él también.

Por: Antonio Urdaneta

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