Gotas de Opinión: ¿Doblemente ilegítimo?, por Antonio Urdaneta Aguirre

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(30 de octubre de 2016. El Venezolano).- Con algunas pifias evidentes del Consejo Nacional Electoral y del Tribunal Supremo de Justicia, las dudas sobre los resultados electorales de las presidenciales de 2013 y de su supuesta doble nacionalidad, con respecto al señor Nicolás Maduro, se han acentuado en Venezuela y el mundo.

En primer lugar, la negativa del CNE a la revisión de los cuadernos de votación, dejó en entredicho el dictamen del árbitro, avalado, por supuesto, por las cuatro damas que hoy tienen al país moviéndose sobre barriles de pólvora. La duda con relación al triunfo del gobierno, abarcó incluso a determinados sectores decentes y democráticos del régimen. En tal sentido es saludable recordar –muy saludable para quienes sufren de mala memoria– que el citado Maduro, cuando se iniciaron las primeras denuncias de fraude, declaró con énfasis que estaba dispuesto a contarse voto a voto. Se sentía eufórico en ese momento. Sin embargo, jamás volvió a manifestar interés por la revisión que correspondía, para disipar la idea de que un descarado fraude le habría colocado donde, presumiblemente, debió estar su contendor.

En el caso de la muy comentada y cuestionada sentencia del TSJ, relacionada con el problema de la doble nacionalidad que algunos voceros del país, incluso muy distintos a las reflexiones de la oposición política formal, le atribuyen al susodicho Maduro, es obvio que la gente ahora tenga más sospechas sobre tan escabroso asunto. ¿Era necesario un exabrupto jurídico de tal naturaleza, para probar la inexistencia de una doble nacionalidad, que podría inhabilitar al señor Nicolás para ejercer el cargo que, a pesar del reclamo opositor, le asignó el CNE?.

En cualquier país democrático e institucionalmente operativo, en tales circunstancias, habría generado un escándalo mayúsculo, que fuera un tribunal quien decidiera al respecto, para determinar el lugar de nacimiento de alguien, quien, por la naturaleza del cargo, estaba obligado, simplemente, a presentar, y si es posible divulgar, su respectiva partida de nacimiento. ¡A menos que en Venezuela, caso insólito, el TSJ otorgue también los documentos que se obtienen, en una hora, en el respectivo registro civil!.

¡Qué clase de vaina le han echado al señor Maduro, tanto el CNE como el TSJ! Después de esa insospechada sentencia, será más fácil que la gente crea el asunto de la supuesta doble nacionalidad de Nicolás Maduro. Y a tan desacertada administración de justicia en el caso señalado, se agregan versiones –incluso del propio Maduro– según las cuales éste habría nacido en Los Chaguaramos, en vez de La Candelaria, tal como lo afirma la insólita sentencia del TSJ. ¡La duda tiende ahora a crecer indeteniblemente!.

Por Antonio Urdaneta Aguirre

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