“Dios es chavista”, por Joise Morillo

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Referencial

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(08 de mayo de 2016. El Venezolano).- Nada tiene de extraño oír tal irreverencia con tintes de herejía y blasfemia, si de comparaciones e imputaciones se refiere, para los draconianos del neo-feudalismo del siglo XXI. Para ellos, los dizque chavistas o seguidores del arañero; no es nada difícil transgredir la inteligencia del ciudadano común y en mayor grado para la parte intelectual de la ciudadanía y aunados entre los agraviados: los círculos profesionales, de las iglesias y académicos de toda índole.

La perorata de Mario Silva no tiene parangón: “Dios es chavista”

No obstante en otra ocasión, el fallecido Hugo Chávez tuvo la insensatez o astucia de afirmar que Bolívar era marxista. O sea, que cuando Marx habría escrito el Manifiesto comunista (1848), Bolívar resucitó para leerle y enajenarse en contra del usufructo del capitalismo yanqui que no existía. En otras palabras, antológicamente no podría serlo, pues cuando Bolívar murió Marx apenas tenía 13 años. O son el colmo de lo lúdico o son unos verdaderos ignorantes y mentirosos.

Sin embargo, tal aberración informática no puede quedar en el limbo de la apatía cognoscitiva, pues las nuevas generaciones, derivadas del adoctrinamiento educativo impuesto a cuentagotas pero tenaz, de estos energúmenos, neofeudales, esclavizadores, que ostentan el poder en Venezuela, se han dado a la tarea de promulgar cuanta falacia les viene en ganas, tergiversando incluso la historia, al punto de poner en duda respecto a quién fue el Libertador de Venezuela, si fue el arañero de Sabaneta o fue Bolívar.

Por otro lado, la ambigüedad de estos “orates” brilla por bizarra; ya que su socialismo-comunismo, defensor del proletariado, no se conforma conque el pueblo noble de Venezuela, cumpliendo con su deber ciudadano, haya votado a favor de un presidente obrero, “reposero” sino que además, como todo totalitarismo dogmático, a lo Stalin, Mao Tse Dong, Ho Chi Min, Sadam Hussein, Muhammad Gadafi etc., se han dado a la tarea de rendirle culto a la personalidad de un ser que volvió miserable a la nación (Chávez), o sea santificándole o endiosándole, contraviniendo, irónicamente, el ateísmo -aunque era judío- de Marx y del comunismo propiamente dicho. Bueno, Chávez maldijo al pueblo judío “desde el fondo de sus entrañas”.

Por: Joise Morillo / La Verdad

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