Del corralito financiero de Cavallo al desastre monetario de la Venezuela de Maduro, por Carlos Ñañez

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Composición El Venezolano

(31 de diciembre de 2016. El Venezolano).- El dinero es una institución social, de esta manera lo define Carl Menger, de esta manera se enseña en todas las escuelas de economía del orbe y de esta manera creemos los profesores de economía que debe de quedar fresado en las mentes de nuestros alumnos, a los fines de que enlacen la cadena de causación con los aportes de Jhon Locke y comprendan que como institución social, el manejo monetario debe de apegarse a una senda de racionalidad a fin de que el mismo no se troque en un mecanismo de inestabilidad económica.

Sin embargo en el caso de nuestras muy desconcertadas autoridades económicas que tratan al tema económico como si se tratara de una guerra, desde comandos centralizados y estados mayores, para enfrentar temas como la desviación de los objetivos operativos de un Banco Central, que es cada vez menos autónomo, menos independiente y más incapaz de contener una crisis que pasó de ser económica y se transformo en humanitaria y que nos convierte en una bomba de tiempo, en un agujero en el que la caída no deja de ser libre y con esta caída la supervivencia de toda la existencia de más de treinta millones de personas.

En la frenética Venezuela de Maduro, los complots, las guerras subrepticias contra esta abyección que ellos definen de revolución y que se sustenta en las ideas de los ahora asesores, del escombro que llamamos economía, asesores culpables de esta tragedia, nostálgicos de la planificación soviética, nulidades prepotentes, mamotretos teóricos sin sustento para el manejo de la técnica económica, tal es la obstinada arrogancia de quienes simulan gobernarnos, que han emprendido ahora la guerra contra el dinero como institución social, al parecer nadie le explicó al español Serrano, nuevo gurú de la economía nacional, asesor de asesores y hacedor de hacedores, que contra el dinero no se puede emprender de manera inocua y que la simple idea de la desmonetización luce chocante y requiere la coexistencia de la especie desmonetizada con el coste del señoreaje del nuevo cono monetaria, este asesor olímpico al parecer jamás se sentó a leer algo útil en materia de política económica, jamás se pasearía por las funciones de reacción de la banca central, jamás estudiaría los fenómenos del multiplicador monetario, ni la correlación entre monetización e inflación. Pero la prepotencia es así audaz, vehemente y frenética, el poder de los ensayos del ibérico llega a tal grado en la actuación de un Maduro, quien lo califica del Jesucristo de la economía, que le llevaron al absurdo de desmonetizar 611 billones de billetes de cien, el setenta por ciento( 70%)del cono monetario, pretendiendo que en un país en donde a escasas cifras, sólo el 40% de la población esta bancarizada, esta medida iba a pasar a punta de retórica y discursos vacuos, la respuesta no pudo ser más reactiva, más negativa y desesperada, desde su anunció las agencias bancarias de toda la república fueron rebasadas en su capacidad instalada, todos querían deshacerse del billete de 100, los mensajes oficiales en las cadenas orwelianas al que el ministerio de comunicación presidido por Villegas a guisa de un caribeño goebels, nos tienen acostumbrados nos hacía ver lo inflexible y decidido de la medida, los lapsos para el canje de manera incontrovertible se ajustarían a tres días 72 horas, colas, empellones, gritos y hasta violencia física en las agencias bancarias acompañaron el devenir de los venezolanos, el país se enrumbaba a un caos, en las horas del viernes 16 día después de la primera quincena de diciembre, estuvieron signadas por un vaho de desesperanza inmenso, los transportistas paralizaron sus funciones, la demanda para el menudeo, hacía imposible el cumplimiento de las tareas, el surrealista viernes 16, nos ofrecía agencias bancarias vacías, cajeros electrónicos que dispensaban billetes de cien, comerciantes desesperados y desordenes en los estados más lejanos a la capital de la república, pues el canje se haría desde el propio BCV, hacia la banca comercial pública o privada, en una simplicidad explicada por un Maduro, cada vez más ausente de la realidad, con la visión cómplice del Licenciado en Física y Presidente del BCV, Nelson Merentes, quién desde luego no comprende los fenómenos monetarios y los aproxima a fenómenos de cinética vertical, propios a la caída libre.

El desastre monetario, dejó verse en el Estado Bolívar con el 90% del comercio saqueado, calles desoladas en toda la república y una muy débil infraestructura telemática incapaz de hacer frente a todas las operaciones del público, he aquí el cónclave del artículo. Nicolás Maduro, hijo ideológico de Chávez y apóstol de los pobres, desde su jactancioso discurso de izquierda actuaba como un gobernante de la más recalcitrante derecha, su ministro asesor el Jesucristo de la economía, no recordaba los sucesos de la sureña Argentina de Fernando de la Rúa y el estridente descalabro de su partido de derecha la Unión Cívica Radical, durante el gobierno de Fernando de la Rúa, se aplicó en la Argentina una medida conocida como el “corralito”, mecanismo de control de los retiros bancarios, que limitaba el acceso a 250 pesos semanales y fomentaba el empleo de cheques, tarjetas de crédito y debito, esta impopular medida generó la renuncia del mandatario de la Argentina y su huida en helicóptero desde la Casa Rosada, en medio de los peores disturbios callejeros en la ciudad de Buenos Aires, sumiendo en ingobernabilidad a este país, el cual tuvo que pasar por el interinato de cinco presidentes, hasta devenir en la sombría década K. Este dato se le olvidaba a Serrano, a mi entender este dato lo tenía claro, preclaro, de eso no me cabe la menor duda, nada de lo aplicado por este gobierno obedece al azar, todo está malignamente medido, en grados de dominación y control, pero el ensayo les devino en error y en la noche del sábado 17 de diciembre mismo día de la desaparición física de nuestro libertador, el billete de 100 bolívares regresó a la vida monetaria.

Por decreto a lo Idi Amín Dada, se le restableció el poder de liberación al billete de cien, esta cualidad de liberación lo hace dejar de ser un pedazo de papel y asumir su carácter de billete, nunca antes una política pública había sido tan breve y tan incoherentemente defendida, luego las excusas obedecían a la más rampante insania mental, los complots, la idea del enemigo externo y la peste a charretera y sable, que a mi juicio hizo virar el curso del timón, se impusieron a las excusas más rocambolescas salidas del contorno kafkiano, en el cual se desenvuelve el tren ministerial de Miraflores.

A la fecha de publicación de este artículo aún no hay billetes suficientes en los cajeros, están llegando al país las piezas de billetes de bolívares 500, desde las casas de imprente “La Rue” y “Smitgers Pira”, a quienes aún se les adeuda el monto del señoreaje, de este nuevo cono monetario, cuya cúspide tiene signado un camino similar que el anterior billete de cien, es decir servirá de arbitraje para alimentar a un monstruoso esquema cambiario, cuya brecha sobrepasa el 24.900%, entre el esquema fijo y su par artesanal de la frontera. En nuestro país no hay cifras oficiales de inflación, ya es un habito la mala práctica de pasar más de doce meses sin publicar este indicador, nos enfrentamos a una inflación estimada superior al 500%, conjuntada con una caída del PIB de 12 puntos del PIB y claro la consabida inconsistencia dinámica de quien nos desgobierna, que al parecer no tiene hito en nuestra historia.

Concluyo este artículo reafirmando que Maduro es discursivamente socialista y fácticamente de derecha, este es un gobierno filo fascista, con una economía corporativista y claro una pléyade de asesores prepotentes, cuya nulidad es comparable con el arrojo de su arrogancia. El mundo guarda silencio sobre nuestro drama, esto del billete de cien es sólo una muestra del grado de extravío económico de nuestras maltrechas autoridades económicas, nuestro país desde hace mucho dejó de transitar las formas de la democracia, síntomas de esta realidad son las reacciones del Mercosur y la abrupta expulsión de la presidencia pro tempore.
El billete de cien tiene días contados, hasta el 02 de Enero de 2017, es decir hasta el treinta de diciembre, pues el dos es feriado bancario, es imposible calibrar la red de cajeros en este tiempo, ya estamos preparados, para una prorroga más o la aplicación draconiana de la medida, espero que resida en maduro cierto vestigio de racionalidad y de juicio, para dejar de mentirle al país y aceptar que no estaba preparado para establecer un nuevo cono monetario, la vida del venezolano discurre como un aceite rancio, en la maquinaria para destruir nuestra libertad, ciudadanía y democracia.

Termino este artículo con unas notas del canto de Piero para el Pueblo:
“Al país lo remataron y lo remataron mal lo partieron en pedazos y toca volverlo a armar…”

Por Carlos Ñañez

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