Del chip al carnet sin patria, por Edwar Rodríguez 

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(04 de agosto de 2018. El Venezolano).- Otro fracaso en puertas. Tachirenses y zulianos saben perfectamente que Nicolás Maduro fracasó en su combate contra el contrabando de gasolina, luego de que en cadena nacional de radio y televisión el pasado lunes 3 de septiembre admitiera que el 70% de la extracción del combustible ocurre en ambos estados fronterizos, a pesar de la implementación del chip.

Desde hace más de seis años lo único que impedía la ejecución de la medida del chip en Zulia y Táchira era que ambos eran gobernados por la oposición, pero al perderse el poder político automáticamente se perdió la fuerza de la protesta, y evidentemente al no tener gobierno no se tienen elementos fundamentales para la lucha.

En el caso de la región zuliana, se llegó a especular que los sensores (lectores de chip) instalados en las estaciones de servicio respondían a un negocio del hijo del ex gobernador de turno, Francisco Arias.
Tras la casi obligatoria instalación del chip en los vehículos, las colas para surtir combustible siguieron, los bachaqueros se las ingeniaron para tener hasta tres chips que guardaban en el bolsillo del pantalón, además de hacer gala de otros recursos para burlar el “combate” del gobierno y así continuar sin problema alguno con el contrabando.

A esto debemos sumarle la participación de los grandes peces de Pdvsa que con la “ayudaíta” de los militares pasaban por la frontera las gandolas de gasolina directo hacia Colombia. Sobre este modus operandi, los diputados Juan Pablo Guanipa, Eliseo Fermín y Lester Toledo, hicieron las respectivas denuncias con elocuentes videos que no dejaban nada a la imaginación, ni cabida a la menor duda.

Ahora que va arrancar en ocho estados fronterizo otra prueba piloto de “combate” contra el contrabando de combustible, que consiste, según lo anunciado con bombos y platillos por Nicolás, en surtir gasolina a través del fulano carnet de la patria y la lectura de la huella dactilar veremos cómo se agudizará la crisis y el caos estará a la orden del día, pues las colas se agravarán, los dispositivos que leen el código QR del carnet y la huella dactilar difícilmente aguanten más de 20 horas diarias de apagones.
El problema del contrabando no lo van poder controlar, ni reducir, pues no es, “conveniente” disminuir esa parcela importante de negocio donde se lucran desde el bombero que llena la gandola hasta el que alza el teléfono para dar la orden de “rueda libre”.

Ahora bien, particularmente considero que como medida de sobrevivencia, el ciudadano común que tiene su vehículo debe optar por sacarse el miserable carnet sin patria que le permitirá pagar menos bolívares por la gasolina y evitar que se sigan robando mucho más litros de combustible.
Ese cuento de “no me lo saco por resistencia”, suena muy bien si lo que tienes es una bicicleta, patineta o sus dos pies para caminar, de lo contrario estaría arando en el mar. La exigencia del carnet para echar gasolina va sin duda alguna y los bachaqueros también se las van ingeniar para continuar con ese negocio tan lucrativo que les genera más dividendos y menos riesgos que el negocio del narcotráfico. Como reza el dicho “el que hace la regla, hace la trampa”.

Esto es un tema de sobrevivencia y si en sus planes está en no irse del país o vender su vehículo para andar a pie al menos que no tenga cómo repararlo, cumpla con este nuevo requisito implantado por el gobierno de Nicolás para poder acceder al combustible; aquí el que menos puja, puja una lombriz y el que más grita que no se doblegue, tiene en su cartera el carnet de la patria.

Un amigo español me comentaba recientemente que en España todos disfrutaron de los beneficios de la última etapa de Franco y al final la gran mayoría escupió sobre su tumba.

Con carnet, chip o cuanta cosa se lo ocurran serán aborrecidos por siempre, el ahora, es un tema de sobrevivencia.

Por Edward Rodríguez

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