¿Debemos acompañar al Presidente en su barranco?, por Juan José Moreno A.

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Prensa Presidencial

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(23 de enero de 2016. El Venezolano).- Cuesta abajo en su rodada, como dice el tango, voceros del régimen se siguen empeñando en forzar el apoyo de los sectores que lo adversan, utilizando las mismas tácticas de chantaje a la oposición y del engaño a la población,  a las que ya nos tienen acostumbrados; y con la misma cara “lavada” de siempre ahora reforzada con la del “coco pelao” que desde la sede del Parlamento y a través de las cámaras, le hablan al país con una desfachatez que raya en el ridículo.

“Acompañemos al Presidente en esta emergencia” invita Héctor Rodríguez  en un tono que más de petición refleja la actitud de prepotencia y amenaza que ha caracterizado el discurso de la gente del PSUV a lo largo de todos estos  oscuros años de desgobierno, y que hoy lo repiten para exigir la aprobación de un Decreto Presidencial con el que el régimen aspira prolongar la nefasta experiencia de los poderes especiales  concentrados en el jefe del Estado para legislar en materia económica. Así mismo como suena; cuando todo el mundo sabe en este país que la facultad alegremente concedida por sus alcahuetes camaradas en la Asamblea, causante del desastre que hoy sufrimos los venezolanos por la falta de un control sobre la gestión gubernamental en materia de economía y de todo, es sobre la que abiertamente reiteran su disposición de profundizar.

Es decir, han “metido la pata hasta el fondo” y lejos de rectificar, como estaría obligado cualquier buen católico que acoja ese principio cristiano que es elpropósito de enmienda, el régimen y sus sostenedores se mantienen invariables en su diagnóstico sobre las causa de la situación y las medidas que se deben tomar para enfrentar la crisis general que cada día se agudiza más y la cual se refleja en drástico empobrecimiento de la población venezolana y en  la alarmante escasez de alimentos, medicinas y todo lo que requiere una sociedad para su propio desarrollo incluido los servicios hospitalarios, de seguridad y educación pública.

Pero, como es característico de su actuación guiada por su tendencia a manejarlo todo con el engaño, la hipocresía  y la trampa, parejo con su reclamo de apoyo al fulano decreto de emergencia económica, siguen tratando de impedir el normal funcionamiento de las instituciones fundamentales del Estado, y no conformes con reservarse el exclusivo control del poder judicial, tratan de obstruir el trabajo parlamentario con acciones como la puesta en práctica el pasado jueves cuando los ministro de la economía se abstuvieron de acudir a la programada comparecencia ante el legislativo, presuntamente por ordenes del supuesto jefe mayor del régimen, en una evidente táctica  que, no es secreto para nadie, solo persigue seguir ocultando información y estadísticas sobre las realidades relacionadas con el manejo oficial de la economía del país.

Con la pendeja excusa de no aceptar una comparecencia a la que tuvieran acceso los medios de comunicación social, porque según el “coco pelao” y el vicepresidente Istúriz, lo que la bancada opositora quería era “montar un show” y porque habían cosas que no podían decirse públicamente, simplemente anunciaron a última hora que los ministros no asistirían a la sede del parlamento. Y se atrevió a decir el recién nombrado segundo a bordo en la Presidencia de la República, que los ministros solo aceptarían rendir cuenta pero en un despacho del Gobierno. ¿Cómo les parece?

Sin embargo, conociéndolos como todos los venezolanos ya los conocen y por lo que le hicieron el tremendo feo en las recientes elecciones parlamentarias, nadie se come el cuento del saboteo a la gestión gubernamental y al parapeto de Decreto de Emergencia en el que se empeñan con el pretexto de sacar al país de la profundidad del hoyo en el que se encuentra la nación, tras la serie de leyes habilitantes de las que hizo uso hasta casi el momento de la instalación de la nueva Asamblea. Y además que los nuevos legisladores no se están chupando el dedo, con los pobrísimos argumentos que exponen, entre otras razones, ya conocidas, que la mencionada habilitación al Presidente para dictar medidas, las tuvo hasta el 4 de diciembre; y no podría nunca entenderse que haya sido precisamente después de la instalación de la nueva Asamblea, cuando el señor Jefe del Estado se haya dado cuenta de la “catástrofe económica”, así asumida por él durante su largo discurso en la sede del Parlamento. No señor, eso no es posible ni entendible.

Percibimos los venezolanos, que esa abstención de asistir a lo que constitucionalmente constituye una obligación, representa simplemente la prolongación del silencio administrativo que ha caracterizado al régimen durante los últimos 16 años del régimen chave-madurista, al secretismo que ha permitido al gobierno mantener secretos tan bien guardados como no saber explicar la realidad de la economía del país; ni por qué después de haber obtenido el fisco en tan corto lapso una suma superior al millón de millones de dólares el país se les vino abajo por falta de divisas. Claro, imaginamos que explicar eso ante el país, con interlocutores, que nada tienen que ver con la guachafita que permite el estado de  ruina que hoy afecta a todos los venezolanos (con la excepción, claro está, de los enchufados que se boncharon los reales), debe ser algo muy difícil de explicar. Y por eso, ceder ante tales pretensiones del régimen, sería seguir cayendo en el mismo juego, por lo que, contra viento y marea, el NO se impone rotundamente.

Por: Juan José Moreno / La Patilla

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