Consecuencias de la hiperinflación: la desaparición de los billetes de 50 y 100 bolívares

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Foto: referencial

(16 de abril de 2018. El Venezolano).- José Camacho realizó una larga cola en el Banco Bicentenario para encontrar efectivo. Su objetivo fue alcanzado sin saber que realmente le esperaba otra odisea. La entidad bancaria sólo le había dado 20 mil bolívares en billetes de 50 y de 100, los cuales no son aceptados en la mayoría de los lugares.

Al montarse en el autobús, el colector exclamó ¡No se aceptan billetes de 50! al verlos en la mano de Camacho. Este, se queda inmóvil sin saber qué hacer, le dice que es lo que le dio el banco y que estuvo más de dos horas en la fila para lograr sacar algo. Sólo hubo improperios ante la respuesta del pasajero, al final tuvo que pagar con el circulante de mil bolívares que le quedaba de “repele”.

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La reacción al pagar con el billete de 50 era la misma en todos los sitios que visitaba el joven estudiante de Psicología, ninguno lo recibía. De una forma extraoficial, esta denominación había muerto como fue el caso de los billetes de 2, 5, 10 y 20 bolívares que el fallecido Hugo Chávez, se atrevió a llamar “fuerte”.

SIN HUEVOS PARA LLEVAR 

La mayoría de los establecimientos en Venezuela han optado por implementar un nuevo mecanismo de pago, en donde los compradores pueden adquirir a los productos a un menor costo, sólo si cancelan en efectivo.

En ellos, tampoco se reciben los billetes de 50 y menos los 100. Piden que sean de 500 bolívares en adelante, hecho que le dificulta la compra a muchos, como es el caso de Margarita Suárez, quien había cobrado su pensión en el Banco de Venezuela con la que iba a comprar un cartón de huevo en 250 mil, ya que pudo sacar 800 mil en efectivo ese día, tras amanecer en las afueras del lugar.

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El Venezuela le había cancelado en billetes de 100 que era con lo que contaban en ese momento, motivo por el cual, Suárez fue a pagar sus huevos cuando se encontró con la sorpresa que el vendedor no los aceptaba. “Señora no nos manejamos con billetes de 50 ni de 100” le dijo.

La angustia se apoderó de la sexagenaria, preguntó cuál era la solución. Sólo había dos: Pago Móvil o Transferencia, pero de esta manera le saldría el doble de costo establecido en un primer momento.  De todas formas, ninguna de las dos era viable debido a que no sabía cómo usar estas plataformas, al final, se quedó sin sus huevos a pesar que contaba con la cantidad suficiente dinero en efectivo para llevárselos a su casa.

Redacción: Nina Bortolussi

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