Cierre de medios al mejor estilo victoriano, por Emiro Albornoz

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(28 de Agosto de 2017. El Venezolano).- El cierre de las emblemáticas estaciones radiales, Mágica 99.1 FM y la 92.9 Tu FM , por parte del régimen comunista que destruye a Venezuela no hace más que seguir confirmando la naturaleza totalitaria, tiránica y dictatorial de este  gobierno que se quiere sostener en el poder a punta de “bayonetas”, pero con el rechazo de más del 90 por ciento del pueblo venezolano.

Estos medios de comunicación que no eran alabarderos del régimen sino que actuaban con independencia y pluralismo, han corrido la misma suerte de Radio Caracas Televisión y una treintena de emisoras que en el pasado más reciente les fueron aplicadas las excusas de cese de la concesión, con la cual ya no debiera quedar un solo medio  radioelectrónico en el país que no esté controlado por el gobierno.

Chávez, autócrata por excelencia, odiaba a los medios de comunicación libres porque hablaban de las miserias de su régimen disoluto y corrupto , y por ello cerró a RCTV y una treintena de emisoras de radio. Maduro, comunista y retrógrado, inculto e iracundo, tampoco soporta la crítica y toma acciones como la de cerrar estas dos emisoras de radio, sin saber que hoy día , con el desarrollo de la tecnología la información está al alcance de la mano, a menester que en cualquier momento se le ocurra cerrar el Internet a los venezolanos. Ya antes había ordenado la salida de las cableras a CNN en español y, últimamente, a CARACOL y RCN televisión.

Hay un hecho histórico ocurrido en la conocida como Inglaterra victoriana, o sea, la del mandato de la Reina Victoria que tuvo una duración de unos sesenta y cuatro años, pues llegó al trono cuando apenas contaba 15 años, y tuvo que ver con los escasos medios de comunicación que existían en la época: teatro, libros y pequeños periódicos o postas.

En ese entonces la mayoría de los reyes y las emperatrices  eran ridiculizados o criticados a través de estas expresiones del pensamiento por las extravagancias de sus correrías sexuales, tanto de unas como de otros. Los reyes o príncipes consortes vivían rodeados de favoritas que les impedía satisfacer las demandas sexuales de sus esposas, lo que obligaba a éstas a buscar “consuelo” dentro de los servidores de palacio, jefes de tropas o dignatarios, o hasta sirvientes, romances que indefectiblemente eran conocidos por el pueblo.

La reina Victoria, famosa por ser una mujer muy pudibunda de allí el calificativo de puritano a su reinado, casada con el Príncipe Alberto cuando apenas tenía 15 años,  no quería verse expuesta a estas sátiras y murmuraciones de la corte misma y de la plebe, solicitó a los miembros del parlamento inglés, los Lores, una ley de medios que impidiera que situaciones de esa índole pudieran llegarse a presentar tanto en las obras teatrales, como en los libros y periódicos o folletines que circulaban por aquella época.

Los Lores, fueron tan diligentes que no solamente le otorgaron la ley solicitada (cualquier parecido con la realidad venezolana es pura coincidencia) sino que fueron más allá de los deseos de la mandataria en impedir publicaciones o expresiones que ofendieran la integridad de la soberana, sino que procedieron a realizar una revisión exhaustiva de los impresos existentes hasta el momento.

Fue así como las autoridades inglesas la emprendieron de manera inquisitoria contra las obras de los autores más famosos de la época o anteriores al reinado de Victoria que tuvieran alguna referencia a cuestiones sexuales, por muy morigerada que fuera.

De la censura no se escaparon obras como: Los cándidos Tres Mosqueteros, de Alejandro Dumás, padre; “La Tierra”, de Emile Zolá; “Las Confesiones”, de Juan Jacobo Rousseau. Ni la Santa Biblia escapó de la furia persecutoria del gobierno monárquico por sus contenidos sexuales referentes a la huida de Sodoma y Gomorra de Lot,, su esposa y sus dos hijas.

Todas estas obras fueron incendiadas y prohibida su circulación en el reino inglés. De la medida no se escaparon las obras del  padre de las letras inglesas, William Shakespeare, escritas unos doscientos años atrás y las cuales no podían dejar de ser conocidas por un británico  medianamente culto. Estas sufrieron mutilaciones de las frases o descripciones subidas de tono.

De esta manera Maduro, acabado como gobernante, sin apoyo popular, sin recursos financieros porque todo lo dilapidaron o se lo robaron, cercado financieramente  por el gobierno de los Estados Unidos que presiona para rescatar la democracia venezolana,  conforma el cerco a la libre expresión de los venezolanos porque abarca tanto el espectro radioeléctrico, como a los medios impresos que eran los que faltaban por ser regulados en el camino del régimen a obtener la tan ansiada hegemonía comunicacional planteada hace algún tiempo por el ex Ministro de Comunicaciones Andrés Izarra (En exilio dorado en Austria), o sea, un solo mensaje, una sola ideología, una sola opinión, y nada de información veraz y oportuna para el pueblo. Así ocurre en Cuba, en Corea del Norte, en la China capitalista económicamente hablando, pero comunista en lo político; en la ex Unión Soviética y en los regímenes totalitarios y fascistas como el que actualmente gobierna a Venezuela.

Esta arremetida de la dictadura de Maduro es la que nos tienen que mover con mayor decisión a participar todos, absolutamente todos  quienes queremos rescatar la democracia y la vigencia de la Constitución a seguir en las calles y a votar masivamente en las elecciones de Gobernadores del mes de octubre, y dejar en evidencia la soledad de este régimen autoritario cuando sea derrotado en las 23 gobernaciones del país.

Escrito por: Emiro Albornoz

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