Cierre de año a Oscuras, por Carlos Ñañez R.

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Foto: Altag

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(01 de enero de 2015. El Venezolano).- Cosas por sabidas se callan y por calladas se olvidan, este refrán popular parece aglutinar la respuesta llana al drama de opacidad que atravesamos los venezolanos en la frenética y surrealista Venezuela de Maduro, desde el año de la fundación del BCV en 1939, ha sido costumbre la publicación de cifras primero en anuarios y con la llegada de la internet y de los espacios virtuales a través de su portal, sin embargo es inédito y escandaloso que el Banco Central de Venezuela no rinda cifras de la inflación, ni del producto interior bruto y mucho menos de las razones de precio cuenta o índices de escasez, es decir es impensable que simplemente haya optado por la desarticulación de su independencia y autonomía institucional, para satisfacer la absurda y primitiva excusa de que estamos en guerra económica.

La conducta omisiva del Banco Central de Venezuela con relación a la publicación oportuna de cifras de inflación arrancó como una práctica tímida durante la presidencia fugaz del economista Eudomar Tovar durante el año 2013, año en el cual se publicó una suerte de justificación del supuesto efecto, que la toma de inventarios, conocida en Venezuela como “Dakazo”, produjo en la caída de la inflación la cual reflejo un comportamiento mensual para diciembre de 2013, de 2.2%. Cifra obviamente traída de los cabellos.

Pero es durante el 2014, cuando el ente emisor decide de nuevo bajo la presidencia del Licenciado Merentes, acentuar su conducta dilatoria en relación con la inflación, asumiendo que la expansión de la liquidez sería la medida ejercida para subsidiar la caída de ingresos de la república en un aproximado de 60%, la brecha entre el ingreso y el gasto se aproxima al valor de 23% del PIB anual, representando un incremento de dinero inorgánico de 102%, con una capacidad real de compra del 30%. Los retardos en ofrecer cifras, en muchas oportunidades se ajustaron a la práctica del ejecutivo en anunciar medidas a finales del 2014, las cuales jamás derivaron en un plan serio, es en febrero del 2015, cuando el ente emisor ofrece la cifra de inflación anualizada a saber 68,5%, cifra que demostraba que la variación del mes de diciembre2013, de 2,2% era evidentemente manipulada.

La expansión inflacionaria en el país se inocula en 2013, cuando se decide indisciplinar la política monetaria y expandir la masa monetaria, desatendiendo el objetivo operativo de manejo de la masa monetaria y generando de manera aunada con el descontrol y distorsión cambiaria, el caldo de cultivo perfecto para la explosión de la estructura de precios, a la fecha se estima que el país alcance la cifra astronómica de200% de inflación, convirtiéndonos de manera consecutiva en la economía más inflacionaria del planeta.

Presento al lector las cifras oficiales de inflación hasta 2014 y su valor estimado al cierre de 2015, en ellas se puede advertir la conducta expansiva de la estructura de precios y el salto del valor de estancamiento de alta inflación a hiperinflación, una antigualla injustificable en pleno siglo XXI, posición deshonrosa compartida con la africana Zimbabue.

Años Inflación Venezuela.
2008 30.9%
2009 25.1%
2010 27.2%
2011 27.6%
2012 20.10%
2013 56.30%
2014 68.5%
2015 estimado 205%
Fuente BCV/ Cálculos Propios.

Adviértase como en el bienio 2013-2014, la conducta de la inflación se encontraba suspendida en una inercia estacionaria, pero el producto de la expansión monetaria, como vía para financiar el déficit fiscal, termino convirtiéndose en el catalizador dela expansión inflacionaria, colocándonos francamente frente a un drama hiperinflacionario, si bien esto demuestra que se desatendieron los objetivos operativos de control de la masa monetaria y el objetivo intermedio del tipo de cambio, deviniendo en una evidente desviación del objetivo final de estabilidad de precios, es la inobservancia del mandato primero doctrinario y luego constitucional en el cual incurre el ente emisor, al desatender su principio de responsabilidad pública, basada esta en la rendición de cuentas, a continuación presento el artículo 319 de la carta magna: “El Banco Central de Venezuela se regirá por el principio de responsabilidad pública, a cuyo efecto rendirá cuenta de las actuaciones, metas y resultados de sus políticas ante la Asamblea Nacional, de acuerdo con la ley. También rendirá informes periódicos sobre el comportamiento de las variables macroeconómicas del país y sobre los demás asuntos que se le soliciten e incluirá los análisis que permitan su evaluación. El incumplimiento sin causa justificada del objetivo y de las metas, dará lugar a la remoción del directorio y a sanciones administrativas, de acuerdo con la ley.

El Banco Central de Venezuela estará sujeto al control posterior de la Contraloría General de la República y a la inspección y vigilancia del organismo público de supervisión bancaria, el cual remitirá a la Asamblea Nacional informes de las inspecciones que realice. El presupuesto de gastos operativos del Banco Central de Venezuela requerirá la discusión y aprobación de la Asamblea Nacional y sus cuentas y balances serán objeto de auditoria externa en los términos que fije la ley. Sección Cuarta: De la Coordinación Macroeconómica”. Es evidente el incumplimiento de la constitución de manera evidente y flagrante, con la mirada cómplice de la Asamblea Nacional, que demostró una celeridad meridiana para nombrar a los nuevos magistrados ante el TSJ y coexiste con este despropósito jurídico y por otra parte de la Contraloría General de la República. El argumento esgrimido para la negativa a publicar cifras, subyace en la idea primitiva y hueca de la guerra económica.

Igualmente el BCV, ha incurrido en la autodestrucción de su autonomía e independencia, en primer lugar ha ejercido practicas cuasi fiscales, financiando mediante emisión monetaria el déficit fiscal y no ha garantizado, el sostenimiento del poder de paridad de compra del bolívar, al desatender el llamado que desde la academia, se le realizara al Ejecutivo, llamado que consistía en la unificación cambiaria, pues el manejo de cuatro esquemas cambiarios, favorece la caza de rentas, fomenta la corrupción y la fuga de capitales, esta conducta asumida de perdida de independencia y desatención de objetivos se constituye de hecho en una violación al artículo 320 de nuestra Constitución, a continuación presento a los lectores dicho artículo : “El Estado debe promover y defender la estabilidad económica, evitar la vulnerabilidad de la economía y velar por la estabilidad monetaria y de precios, para asegurar el bienestar social. El ministerio responsable de las finanzas y el Banco Central de Venezuela contribuirán a la armonización de la política fiscal con la política monetaria, facilitando el logro de los objetivos macroeconómicos. En el ejercicio de sus funciones, el Banco Central de Venezuela no estará subordinado a directivas del Poder Ejecutivo y no podrá convalidar o financiar políticas fiscales deficitarias.”

El Banco Central es hoy mismo un manual de malas praxis en materia económica, no existen argumentos válidos para justificar la falta de rendición de cuentas, conducta esta que de acuerdo a la Doctrina de Pearson y Tobellini, constituye en sí misma la esencia de la independencia del ente emisor y por ende su postura rectora de la política monetaria, sencillamente este directorio del Banco Central, no ofrece salidas claras, a esta situación terrible por la cual atraviesa la república, aunada a la terquedad al formular el presupuesto nacional con un dólar a 6,30 Bs/$, con una inflación irrisoria al 60% y sin ninguna cifra oportuna, con la cual advertir y diagnosticar el daño. El primitivismo de los ministros del área económica concluye que si no se publica la inflación entonces esta no existe.

Este año Venezuela cierra el ejercicio envuelta en opacidad y oscurantismo, el único dato claro que tenemos es la pérdida de capacidad real de compra del ingreso, la destrucción del dinero como estructura social y la ineficiencia en términos de intercambio, la canasta familiar en nuestro país alcanzó la cifra de bolívares 120.000, es decir doce y medios salarios mínimos.

Finalmente podemos concluir, que el ciclo político subordina al ciclo económico, la Sala Electoral del TSJ, decidió suspender el asueto de fin de año, para aceptar unas impugnaciones al evento electoral de ocho circuitos electorales y como órgano jurídico rector, ha visto con laxitud estos incumplimientos constitucionales por parte del BCV.

Cerramos 2015, con una evidente oscuridad en materia económica, sin cifras oficiales inmersos en la peor gestión de gobierno de los 204, de nuestra historia republicana. Con lo anterior afirmo la tesis de Frederick Hayek: “Si los socialistas entendieran economía no serían socialistas”.

Carlos E Ñañez R./ El Venezolano

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