Si yo fuera chavista, por Diego Lombardi

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(10 de septiembre de 2016. El Venezolano).- Claramente la identificación propia con el llamado chavismo no es tal, las razones son muchas pero no viene al caso plantearlas. Tal vez lo correcto sería entonces hablar de izquierda más que de chavismo, pues sin duda el segundo no abarca completamente el primero, y es ahí a donde van dirigidas las siguientes reflexiones. Así pues, si fuera de izquierda, y creyera en los principios que la sustentan y las ideas que defiende, estaría preocupado por el porvenir.

El chavismo naufragó, pero no por ello la izquierda venezolana debe transitar un desierto en los años por venir. El desastre económico es tal, con sus dolorosas consecuencias sociales, que se le están sirviendo en bandeja de plata las condiciones a los liberales extremos, que no necesariamente son aquellos que el Gobierno califica de derecha. La verdad es que hoy hay pocos líderes de la oposición realmente ubicados en la derecha, y eso lo saben muchos de quienes militan en la izquierda.

Llevar a los extremos el espectro político entre la izquierda y la derecha el Gobierno cree que funciona, pero es pura retórica cuando el hambre pega. De hecho, seguir por ese camino de polarización a la larga a quien perjudica es a la izquierda más allá del chavismo, pues le están adosando el caos generado por un mal gobierno como si todo eso fuera la izquierda. Con ello, sin quererlo, el Gobierno está preparando el terreno para que todo lo que suene a izquierda sea aborrecido.

Y, ¿qué podría hacer ese sector de izquierda? Es el momento de cortar con el chantaje ideológico y reconocer el fracaso de un mal gobierno. Para ello debe estar dispuesto a unirse hoy al rescate de la Democracia, y con ella del rumbo del país. Luego, a partir de ahí, empezar a construir opciones que den apertura al diálogo nacional y, más adelante, ayuden a encauzar las aspiraciones de muchos que se identifican con los principios de la izquierda.

Si quienes se identifican como de izquierda y por encima de ella se asumen como demócratas hoy deberán aceptar que nada es perfecto, y deben poner en una balanza si continuar mirando hacia otro lado o sentarse en la misma mesa de sus adversarios políticos. Ciertamente no es una tarea fácil, pero sin duda es lo que la historia valorará en su justa medida.

Es de esperar que hayan cálculos, todo el que está en política los hace, y probablemente muchos líderes de la izquierda estarán pensando que el referéndum convine el año que viene, apostando a seguir siendo parte de un gobierno afecto a la izquierda pero con rostro nuevo. Tal vez funcione, pero quizás la cuerda no dé para tanto. Son momentos críticos para el país, las complicidades y silencios están costando vidas, quizás sea momento de evaluar prioridades.

Por Diego Lombardi / La Verdad

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