Carta a Nicolás y Pdvsa, por Hugo Hernández Raffalli

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(28 de enero de 2016. El Venezolano).- La circunstancia especial por la que atraviesa Venezuela, es digna de que los venezolanos sepamos la verdad de lo que está sucediendo, y más aun, saber cuáles son las alternativas para poder afrontar tan difícil situación.

Por una parte, tenemos una caída del 80% de los ingresos petroleros, que generan el 97% de las divisas que entran al país. Estamos hablando, que hoy en día el precio del petróleo es de $ 21, con tendencia a continuar disminuyendo. Ello representa, respecto con el promedio de precio entre finales del 2014 y el 2015, cerca de $ 80.000 millones de dólares dejados de percibir por Venezuela. En el 2016, apenas venderíamos el barril de petróleo a un precio tan bajo como casi el costo de producción. De manera que en el año 2016, prácticamente no tendríamos ingresos en divisas, solo para mantener operable a nuestra industria petrolera, Pdvsa. Esto es indispensable, proteger a nuestra industria petrolera.

En segundo lugar, las reservas internacionales son muy bajas, con lo cual, no habrá mucho margen de maniobra para atender las inmensas necesidades que demanda la población.

El ajuste de los combustibles, es impostergable. Mientras más se dilate la decisión, más grave será la situación. El subsidio a los combustibles representa cerca de $ 10.000 millones de dólares anuales.

El tercer lugar, hay que afrontar la guerra económica, inducida o no, pero que se traduce en una falta de abastecimiento y de acceso a los alimentos básicos que demanda la población en general. Al no haber ingresos en dólares, la capacidad económica del país para comprar alimentos o materias primas se reduce considerablemente.

El cambio de una economía rentista a una productiva requiere de un sector productivo privado, fuerte, robusto y con mucha confianza para emprender las inversiones necesarias respaldadas con un cambio de orientación en las políticas públicas.

Las empresas privadas, por lo menos, en el sector de los hidrocarburos, el sector petrolero privado es muy frágil, fue debilitado por las expropiaciones y por la falta de pagos de Pdvsa, en forma oportuna. La deuda es inmensa, de más de $ 10.000 millones de dólares. Mientras los pagos no se pongan al día, es imposible una verdadera reactivación económica del sector. Al oxigenar a este sector, hay otros sectores productivos que se incentivarían y se fortalecerían. El comercio y la industria.

Pdvsa tiene unos presupuestos de gastos y de inversión que deben ser ajustados a las circunstancias actuales. Sin embargo, la demanda de bienes g servicios de Pdvsa supera las capacidades instaladas en el país. Los talleres, fábricas y empresas, en diferentes partes del país, tienen casi el 100% de sus capacidades instaladas ociosas, paralizadas. Es una contradicción absolutamente inaceptable. Tiene que haber conciencia en quienes contratan y la forma como lo hacen. En Venezuela, nuestra industria petrolera tiene tanta demanda para los próximos años que toda la capacidad instalada de las empresas debería estar copadas para los próximos cinco años. Esto no es así. Es muy lamentable.

La recuperación económica pasa por poner al día los pagos en bolívares y en dólares, con las empresas que ya le prestaron el servicio a Pdvsa y ejecutar un plan de contratación a cinco años de generación de bienes y servicios, que garanticen el trabajo continuo y permanente, con mayor productividad y competitidad, con lo cual se contribuiría, significativamente, con la disminución del costo de producción del barril petrolero, ahorrándole divisas a Venezuela.

De manera pragmática, real y constructiva recomiendo tomar en cuenta nuestras propuestas. Es la realidad de lo vivimos cada día y de lo que ha acontecido en los últimos años. Es hora de ponernos al día, de ayudar a salir de esta difícil situación económica, ponernos a trabajar en nuestras empresas y ser mejores ciudadanos con ética y moral en nuestras actuaciones.

Venezuela lo merece por el bien de todos.

Por: Hugo Hernández Raffalli / Panorama

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