Barrera del estatus social en Colombia se acentúa con el crimen de Yuliana Samboní

0

CaracolRadio

(11 de diciembre de 2016. El Venezolano).- En un país en el que cada día 21 niñas de entre 10 y 14 años son agredidas sexualmente, la violación y asesinato del que fue víctima la pequeña Yuliana Samboní, de 7 años, ha desnudado la barrera del estatus social en Colombia, pero también parece haber unido a “ricos” y “pobres”.

Dos realidades de Bogotá quedan a pocos minutos de distancia, reseña El País. De un lado de la avenida está Bosque Calderón Tejada, un barrio de casas sin terminar, de techos de cinc, de puertas que apenas se sostienen. Del otro lado de la avenida, la parte alta de Chapinero, apartamentos de lujo, muchos de más de una planta, con vigilantes en las puertas que cuidan a sus residentes.

Mientras en un lado habitan personas que viven de recoger cartón en la calle y venderlo, desplazados por la violencia, empleadas domésticas y obreros de construcción, en el otro, pensionados, universitarios, profesionales. Esta semana, esas dos caras de la ciudad se encontraron en un trágico crimen.

Un obrero de construcción, desplazado por la guerra fue víctima, según la Fiscalía, de Rafael Uribe Noguera, un arquitecto que en su imponente camioneta gris cruzó la avenida que los separa para llevarse a una de sus hijas, Yuliana Andrea. La torturó, la violó, y la asesinó.

A Uribe Noguera, de 38 años, lo acusan de los delitos de feminicidio agravado, secuestro simple, tortura y acceso carnal violento. La imagen del hombre soltero, exitoso, que en la Universidad Javeriana de Bogotá lo conocían como “el hijo del decano”, porque su padre era el director de Arquitectura, lo que él estudió, despertó tanta indignación que casi no lo reciben en ninguna prisión. Líderes carcelarios se negaron a compartir el mismo espacio con él.

En la zona donde vivía Yuliana hay cámaras de seguridad que lograron identificar a Uribe Noguera, porque la comunidad las compró e instaló. “A veces venía gente de otros sectores y se robaban las gallinas y los cerdos, por eso hicimos colectas para ponerlas”, explicó María Victoria Zorro, habitante del barrio. “No creímos que iban a servir para ver cómo un tipo rico se robó a una de nuestras niñas”, dijo.

El argumento de que el agresor podía salirse con la suya por tener dinero visibilizó una preocupante realidad del país, en donde el poder y la clase económica se impone a la justicia. Esta vez, Colombia parece haberse unido para pedir justicia. Como pocas veces no ha importado la condición social para hacer el mismo reclamo. Quieren que Uribe Noguera, de ser hallado responsable, pague su pena en prisión.

“Como es una persona de dinero nos da miedo que esto se quede así, como si nuestras vidas valieran menos”, dice Óscar Samboní, tío de Yuliana. Él cuenta que son de la comunidad indígena del Cauca, de donde llegaron hace cuatro años huyendo de la violencia y en busca de oportunidades.

Compartir .

Dejar respuesta