Aumentos salariales de Maduro: la instauración del hambre como política de Estado

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(Foto: Kevin Arteaga)

(2 de mayo de 2018. El Venezolano).- “Es pan para hoy y hambre para mañana”, ni siquiera esa típica frase que se suele escuchar cada vez que Nicolás Maduro realiza por decreto un arbitrario aumento salarial es aplicable al contexto actual. El hambre ha sido instaurada en Venezuela como una política de Estado y cada decisión populista del régimen solo empora la crisis.

Basta con ir a cualquier supermercado del país para comprobar esta realidad. La lista de productos que no se pueden comprar con un millón de bolívares, correspondientes al nuevo ingreso mínimo decretado por Maduro el lunes, pareciera superar por mucho a la de cosas que sí se pueden adquirir con esa cantidad. Un cartón de huevos, por ejemplo, se ubica en alrededor de un millón 400 mil bolívares.

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A la lista de alimentos que superan el millón también se le suman: 1kg de harina de maíz precocida importada, un millón 285 mil 714; paquete de 450gr de salchichas, un millón 258 mil; 1kg de harina de trigo, un millón 198 mil 285; 500gr de pasta, un millón 28 mil 571; 195gr de queso pecorino, un millón 26 mil 480; una bolsa de 150gr de Ping Pong, un millón 78 mil 921; entre otros tantos.

(Foto: Kevin Arteaga)

Para Isabel Ramírez, quien un día después del decreto presidencial decidió ir hasta dos supermercados para revisar los precios y hacer algunas compras, la situación es insostenible porque, aseveró, cada vez es menos el pan que puede llevar a su mesa. “No han pasado 24 horas desde que Maduro lo dijo y ya muchos productos aumentaron. Esto no lo aguanta nadie”.

En tan solo cuatro meses del año en curso, el Ejecutivo ha decretado tres incrementos salariales. Para enero, cuando fue anunciado el primero, el sueldo mínimo integral total era de Bs. 797.510. En marzo correspondió el segundo, y llegó a un millón 307 mil 646 bolívares; mientras que con el último, realizado para “celebrar” el Día del Trabajador, subió a dos millones 555 mil 500.

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Lejos de ser un paliativo para sobrellevar el agudo deterioro que hoy sufre el sistema económico de Venezuela, estos aumentos solo han impactado de forma negativa en los bolsillos de los venezolanos. Ramírez, con únicamente un paquete de pasta entre sus manos, lo sabe. “No estoy de acuerdo y sé que como yo, hay muchos. Ya nadie celebra cuando Maduro sale a decir que va a subir los sueldos”.

(Foto: Kevin Arteaga)

Tal y como lo ha dicho en reiteradas ocasiones el economista y diputado a la Asamblea Nacional (AN), José Guerra, si estas medidas no son acompañadas por verdaderos cambios del sistema económico, resultarán inútiles debido a fenómeno hiperinflacionario por el que atraviesa la nación. A su juicio, el problema no son los bolívares sino su poder de compra. Se trata de millones en papeles sin valor.

Los alimentos de producción nacional, que el régimen se ha empeñado en “regular” a través de la Superintendencia Nacional para la Defensa de los Derechos Socioeconómicos (Sundde), son los grandes ausentes en los anaqueles. Marcas como harina Pan de Polar, arroz de Primor o pastas Allegri fueron sustituidas por otras importadas de Brasil y México, entre otros países, cuyos precios son más elevados.

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En uno de los supermercados visitados por el equipo de El Venezolano News, un gran número de usuarios manifestó su impresión con respecto a la variación de precio que tuvo el café venezolano, marca Propatria: en menos de una semana  un paquete de 400gr pasó de costar un millón 120 mil a dos millones 148 mil 571,43 bolívares.

(Foto: Kevin Arteaga)

El clásico desayuno rápido de cereal y leche dejó de ser asequible y se convirtió en un lujo del que pocos podrán disfrutar. Para comprar ambos productos se necesita hacer una inversión de al menos un millón 100 mil bolívares, esto supera el nuevo sueldo mínimo y representa casi 50% del salario integral total.

Este aumento no alcanza para nada, ni siquiera para comprarme un champú, señaló indignada Ana Meza. Ella tampoco está de acuerdo con el nuevo incremento ya que, ni siquiera ganando más de dos millones de bolívares al mes podrá volverse a dar sus “gustos”.

Redacción: Kevin Arteaga González | @KevinArteaga

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