Aporofobia por venezolanos emigrantes, por Edward Rodríguez

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(Foto referencial)

Aporofobia, del griego Attopoc significa “sin recurso, indigente, pobres, miedo hacia la pobreza y hacia las personas pobres”, en resumen: repugnancia y hostilidad hacia las personas en esta condición. El término fue incluido en mayo del 2017 en el diccionario de la Real Academia Española y además fue elegido como palabra del año por la Fundación Español Urgente.

Esta semana escribo sobre la “Aporofobia”, después de una larga conversación que sostuve días atrás con un psiquiatra amigo que viene estudiando el comportamiento de los vecinos países con nuestros emigrantes; lo que veíamos y escuchábamos hace apenas un año o meses atrás sobre acciones solidarias quedó en el pasado; pues hoy comenzamos a escuchar solicitudes de más requisitos para entrar a esas naciones hermanas, ¿la finalidad?, frenar la emigración venezolana producto de la bestial crisis económica, política y social por la que atraviesa el país.

Quienes decidieron emigrar sólo llevan un morral de sueños y una condición de pobreza que no es permanente sino una situación indeseable e injusta; ahora bien, no se trata de generalizar, pero vemos con mucha preocupación y hasta tristeza, que en algunos países suramericanos se está construyendo una imagen de los venezolanos que los relaciona con personas pobres y por ende delincuentes.

A pesar de que ciertamente un gran porcentaje de los que emigran no se van con estabilidad económica, eso no significa que sean pobres, indigentes, y mucho menos delincuentes; no se puede generalizar ni estigmatizar a quienes atraviesan por esta condición momentánea e inducida por un régimen que sumió y quebró a un país próspero como Venezuela.

Hasta hace poco, los panameños, por citar un ejemplo, se desvivían por recibir venezolanos para que invirtieran en su país; pero después iniciaron una política de control de entrada que hasta visa americana se requiere para ingresar.

El hecho de emigrar no es fácil, pero la realidad apunta a que cada día serán miles los que se irán del país en busca de paz, tranquilidad, oportunidades y futuro; eso mismo que Venezuela durante décadas le ofreció a colombianos, peruanos, chilenos, uruguayos, argentinos, españoles, italianos, etc.

Venezuela fue un país esplendido que abrió sus puertas sin miramientos, que les bridó tanto apoyo que hasta dinero les daba cuando llegaban a nuestras tierras con una mano adelante y otra atrás; hoy les agradecemos el aporte a nuestra cultura, pero no deben olvidar el apoyo incondicional que se les dio cuando salieron de sus tierras con un morral de sueños y con la esperanza de encontrar un mejor porvenir para sus familias.

En el más reciente estudio de Consultores 21, la diáspora venezolana representa hoy en día 5.5 millones de venezolanos del 17% de la población proyectada para el 2018; el 77% se va por la situación económica.

El 37% de las familias venezolanas tiene un miembro que ya emigró, pero lo curioso es que antes la emigración ocurría en mayor proporción en personas con tendencia opositora, sin embargo; ahora es similar el flujo de escape de Venezuela de personas chavista o madurista, estos últimos ideológicamente derrotados por el hambre y la falta de oportunidades.

El éxodo es una realidad y por los vientos que soplan se incrementará con el pasar de los días porque es una cuestión de supervivencia; pero es injusto y repudiable que esos millones de venezolanos que huyen del régimen, sean blanco de la Aporofobia, que jamás se pensó, y mucho menos se desarrolló contra miles de extranjeros que llegaron a Venezuela pidiendo una mano amiga, la misma que hoy se les pide a ellos.

La Aporofobia no construye, sino que destruye.

Por Edward Rodríguez / @edwradr74

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