Año para la recuperación, por Judith Aular de Durán

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(03 de enero de 2016. El Venezolano).- Pocas horas nos separan del nuevo año y de las aspiraciones por un clima de paz, diálogo y renacer de nuestro país. Idealizar los sueños es un ejercicio muy enriquecedor, luego de hacer el balance de lo bueno y lo malo que nos ha pasado en el año que finaliza.

No hay nada más saludable que iniciar el año en gracia con Dios para renovar la lucha por un país mejor y en sintonía con el progreso. El 2015 fue un año sumamente difícil para la Universidad del Zulia y sin embargo, pese al déficit financiero, los problemas de inseguridad y el prolongado conflicto docente (por causas justificadas), los avances académicos nunca faltaron.

El número total de artículos publicados este año superó los 1052 títulos, correspondientes a los 104 números de revistas científicas y humanísticas que han sido editadas en formato digital a través de Serbiluz.

Otro aspecto favorable fue el crecimiento y consolidación de la Red de Investigación Estudiantil (Redieluz), al igual que los diversos programas de maestrías, doctorados y postdoctorados, en armonía con las líneas de desarrollo científico de los centros de investigación.

También se realizó la Primera Expo Redieluz con un total de 52 de trabajos que incluyeron innovaciones como el Submarino Impulsado por Potencia Humana, el Vehículo Impulsado por Potencia Humana y el Proyecto 4C, una propuesta para crear una ciclovía en la Ciudad Universitaria, que incluye la fabricación de bicicletas de bambú.

Además de enfrentar obstáculos y presupuestos insuficientes, en 2015 hemos sido testigos del éxito de nuestros estudiantes y egresados en Venezuela y otras fronteras, proyectando a LUZ como uno de los mejores centros de estudio del país. Es un mérito que no merece mancillarse en el juego político.

¿Qué la universidad necesita renovarse? Es uno de los retos que debemos profundizar para no conformarnos con un simple cambio de gestión. La crisis es más profunda, con raíces en el modelo obsoleto de asignación de recursos que restringe al desarrollo académico, desplazado por las prioridades del presupuesto insuficiente.

Por eso el empuje académico tenemos que intensificarlo en 2016, al igual que un trato financiero más justo para la institución. Nuestros mayores deseos son por la salud y prosperidad del pueblo venezolano, en especial de la gran familia universitaria. A todos, en la aurora del nuevo año, vayan nuestras bendiciones y plegarias por un mejor destino de paz y esperanza ¡Feliz Año Venezuela!

Por: Judith Aular de Durán / Versión Final

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