Año de la compasión y el perdón, por Judith Aular de Durán

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(13 de enero de 2016. El Venezolano).- En el año santo dedicado a la misericordia, la Parroquia Universitaria, inspirada en la obra de sus patronos San Juan Crisóstomo y San Juan Pablo II, fomentará durante el período académico que recién comienza un conjunto de actividades para que la feligresía universitaria y comunidades vecinas accedan al ejercicio sublime de la contrición y búsqueda del perdón.

En Bula promulgada por el Papa Francisco, durante el 2016 los católicos podrán recibir la indulgencia plenaria mediante jornadas extraordinarias de penitencia y confesión. El Papa ha recomendado abrir el corazón a la esperanza de ser amados y obtener la salvación a pesar de los pecados.

Ante la gravedad de la falta, Dios responde con la plenitud del perdón que siempre será más grande que cualquier afrenta. “Nadie podrá poner un límite al amor de Dios que perdona”, advierte el Papa. “Todos podemos experimentar el amor del Señor que consuela y ofrece esperanza porque la misericordia es fuente de alegría, de serenidad y de paz. Es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida”.

Invitamos a la comunidad universitaria a vivir plenamente el tiempo extraordinario de la misericordia que se inició el pasado 8 de diciembre, con la apertura de la Puerta Santa en la Santa Sede y en las Catedrales y Basílicas del mundo, al conmemorarse el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II.

Es oportuno mantener viva la transformación espiritual de nuestro pueblo y difundir los valores de la cristiandad, especialmente entre niños y jóvenes. En un país polarizado y desunido como Venezuela urge reforzar virtudes como la caridad y la fraternidad que acompañan la enseñanza de la riqueza doctrinal, orientada al servicio de nuestros semejantes.

Con ese compromiso, fieles y sacerdotes han atravesado la Puerta Santa con la confianza de profundizar la obra de salvación, redención y misericordia del Cristo Resucitado. Pedimos a Dios que al final del año jubilar, el 20 de noviembre de 2016, logremos un balance positivo de obras de gratitud, bondad y reconocimiento en este tiempo extraordinario que nos toca vivir.

También clamamos por la universidad para que se derrame sobre ella y sus hijos la gracia de la misericordia. Que el Zulia y todo el país sean eco de la palabra de Dios con gestos de perdón, humildad y ayuda para quienes más lo necesitan.

Por: Judith Aular de Durán / Versión Final

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