Administración de carga eléctrica, por Antonio Urdaneta Aguirre

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(02 de mayo de 2016. El Venezolano).- Es probable que a usted, como a cualquier otro venezolano, quien tiene la memoria ocupada de tantas cosas, se le haya olvidado el nombre que le dábamos a la interrupción, súbita o esperada, del servicio eléctrico. Aunque también es factible que lo recuerde, de todos modos voy a ayudarle para que pueda disponer del término, cuando tenga que hacer algunas referencias históricas al respecto.

Ese mal rato que experimentábamos, cada vez que se “iba la luz”, se denominaba “apagón”. Hasta hace poco, todos conocíamos esa calamidad con esta denominación.

Los apagones o interrupción del servicio eléctrico ocurría por diferentes situaciones: explosión espontánea de transformadores; intervención de algún animal, como una iguana, por ejemplo; ociosidades de la lluvia, si a ésta le daba por molestar a los usuarios; eventos inducidos desde el imperio norteamericano; accidentes “provocados” por los mismos trabajadores de la empresa pública prestadora del servicio; y hasta llegaron a ser producto de actos terroristas de sabotaje, pero sin terroristas ni saboteadores, porque nunca la empresa del suministro eléctrico, en lo que concierne a sus cúpulas políticas que gerencias el servicio, tuvieron la culpa. Porque para hacer las cosas bien fue que se les confió un monto inauditable de miles de millones de dólares. ¡Y allí están las inversiones, a la vista de todos y de todas!.

Pues hoy, después de tantos estudios especializados, costosos pero efectivos, el gobierno que encabeza el señor Nicolás Maduro, por intermedio de la empresa eléctrica más eficiente del planeta, le puso fin a esa herencia de los apagones, lastre que recibió este régimen desde hace 17 años, porque esa irresponsabilidad de cortar el suministro eléctrico, fue uno de los inventos de la “IV República”.

¡Se acabaron los apagones, gracias al asesoramiento científico de La Habana!
Y es cierto, hasta el término ha desaparecido del diccionario de los “revolucionarios” que están al frente de CORPOELEC; muchos de ellos, o casi todos, especializados en la isla de Cuba, país donde la tecnología supera a los países desarrollados. Ahora el servicio eléctrico se administra con base a los más sofisticados parámetros de la ciencia eléctrica, sin menoscabo del patrimonio ecosocialista, lo último que se conoce en cuanto a protección del ambiente. De tales experiencias, ya consolidadas por la “revolución” insular, se ha sustentado el señor Maduro para ofrecer en concesiones el “arco minero del Orinoco”. Como quien dice, ha matado todos los pájaros, con un solo tiro.

Pero lo realmente importante es que, por primera vez –algo inédito en el mundo–, se le pone fin a los apagones. Ahora se administra la carga eléctrica. Como el pueblo gusta de utilizar el lenguaje coloquial, denomina así el gran acierto del señor Nicolás Maduro: “administración de la cagada eléctrica”.

Por Antonio Urdaneta Aguirre

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