Actores Villanos por Antonio Urdaneta Aguirre

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Foto referencial

(4 de marzo de 2018. El Venezolano).-Dos de los especímenes más comprometidos del nazicomunismo venezolano, como son Tibisay Lucena y Nicolás Maduro, acaban de coronar sus máximas aspiraciones como malos de la película.

Ellos llevan en sus lomos la culpa mayor de la tragedia, irreversible por ahora, que padecemos los venezolanos; pero además, en sus conciencias, aunque lo sepan disimular, podrían sentir el agobio de los múltiples crímenes que ha cometido el régimen a lo largo de muchos años. Crímenes que Chávez dejó plasmados en el mal llamado Plan de la Patria. Los dos han desarrollado ese plan en su forma y esencia. ¡Hasta las comas han servido para hacer del hambre un arma de sumisión!

Es bueno recordar que desde que el militarismo de corte nacista llegó a Miraflores, Tibisay y Nicolás actúan en contubernio para desvirtuar la importancia del sufragio. Objetivo que han logrado en buena parte y que están al  borde de consolidarlo. Lo que antes era una esperanza para el pueblo, como son las elecciones libres, universales, directas y secretas, ahora constituyen una cruzada tormentosa para la gente. ¡Los venezolanos hemos perdido interés, en cuanto al sufragio como esencia del origen de cualquier democracia en el planeta!

Es innecesario repetir que ese desinterés ha ido tan lejos, que hoy la abstención electoral es más concurrida que un acto de votación. Y es indudable que esa actitud, que tiende a convertirse en cultura política, es la que le ha proporcionado el 85% de los “triunfos” al nazicomunismo que hizo de Chávez un monstruo de siete cabezas y de Maduro su perfecto heredero. Yo mismo, que soy un apasionado defensor del derecho a elegir, siento que la abstención ha sido un propósito bien logrado por este régimen impuesto a sangre y fuego, con la complicidad necesaria del componente militar.

Cuando hice mención de los “malos de la película”, y los cité con nombre y apellido, me fundamente en la audacia que ellos tienen para la actuación. Esa “cualidad” de Lucena y Maduro, para desenvolverse en obras de teatro, ya se conocía; pero jamás se llegó a pensar que fuera tan perfecta. Para bien o mal del país, un sospechoso acuerdo electoral entre ellos y algunos actores de reparto, supuestamente de oposición, puso en evidencia las excelentes convicciones de villanía de Tibisay Lucena y Nicolás Maduro.

En efecto, quienes vieron el espectáculo de la presentación pública del supuesto acuerdo, pudieron darse cuenta de la capacidad actoral de estos funestos personajes de la política venezolana. ¡Qué bien se desenvuelven en las tablas! Hablo de tablas, porque con ellas en la cabeza espero que salgan de Miraflores los ya descubiertos villanos. ¿Por qué? Porque a pesar del miedo, la desesperanza y el estado de indefensión de los venezolanos actuales, los pueblos a veces se empinan sobre sus dificultades, se deciden y logran que a sus verdugos les salga el tiro por la culata.

¡Que Dios ilumine a Venezuela en esta siniestra encrucijada!

Por Antonio Urdaneta Aguirre

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