Abril democrático, por Antonio Urdaneta Aguirre

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Referencial

(20 de abril de 2017. El Venezolano).- El mes de abril es para los venezolanos un hito emblemático. En 1810 un pueblo sediento de libertad, sin militares como protagonistas, decidió ponerle fin a su estatus colonial. El 19 de abril, glorioso desde entonces, un movimiento eminentemente civilista, en el que sí tuvieron participación algunos uniformados, pero muy pocos y subordinados al liderazgo civil comprometido, le revocó el poder al entonces Capitán General Don Vicente Emparan, para darle comienzo a una verdadera revolución, sin corruptos ni comerciantes de narcóticos, que once años después culminó con la Batalla de Carabobo (24-06-1821), con la cual quedó garantizada la independencia de Venezuela.

Diez años más tarde (1831), después de una histórica transición salpicada de confrontaciones internas e intrigas políticas entre partidarios, arribamos a la Venezuela republicana. Luego de una larga travesía de dictaduras militares, desembocó, ¡al fin!, en la instauración de un sistema democrático civilista que se mantuvo entre 1958 y 1998. Fueron cuarenta años de desarrollo político, económico y social sin precedentes similares en la historia latinoamericana. Período durante el cual, por primera vez, en nuestra accidentada historia republicana, el país logró un puesto privilegiado en el concierto de las repúblicas democráticas del mundo. También por primera vez el ascenso social de nuestro pueblo adquirió características de indiscutible.

Una pujante clase media se formó en esos cuarenta años y, con ella, Venezuela se enrumbó por la vía del desarrollo. Por otra parte, los derechos ciudadanos pasaron a ser obligación del Estado y los servicios públicos fundamentales (educación, salud, agua, electricidad y otros), cubrieron, también por primera vez, las necesidades de la mayor parte de la población nacional. La economía creció a niveles insospechables, hasta el punto que el país se autoabastecía y exportaba cantidad de productos primarios y manufacturados.

En diciembre de 1998, luego de una feroz campaña contra la democracia y, sobre todo, contra los partidos políticos que garantizaban la permanencia del sistema democrático, surgió un “mesías” militar, quien, desde 1999 hasta nuestros días, hizo de Venezuela un territorio de ruina y muerte. Somos hoy un país que importa, a precios muy elevados por efectos de la corrupción más descarada del planeta, más del 80% de los productos que consumimos. ¡Hemos regresado al tercer mundo decimonónico!

Hoy estamos en el umbral de otro 19 de abril. El pueblo está convocado a una marcha opositora al régimen, para esa fecha. Se lucha nuevamente por la independencia nacional, porque los cogollos militares mantienen en el poder a otro Emparan, autor intelectual y material de la crisis humanitaria que sufre la mayoría de las familias venezolanas. Tan grave es la crisis que, un proceso de hambruna nacional que empezó ya hace varios años, hoy se manifiesta en los basureros públicos, donde niños y adultos (millones) se disputan con los zamuros los desechos de alimentos en estado de descomposición. ¡Sólo el pueblo, en la calle, puede salvar a Venezuela! ¡Es hora de mantener ardiendo la llama de la libertad!

Por Antonio Urdaneta Aguirre

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