A falta de carrozas, grúas fúnebres por Emiro Albornoz León

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Foto: Referencial / AFP

(07 de enero de 2018. El Venezolano).- Esta revolución de ñoña ha sido tan perversa, tan catastrófica y destructiva, no solamente de las bases estructurales del país, sino también de la sociedad venezolana que hemos llegado a un punto en que no existe área de la vida de la nación que no se encuentre colapsada por los efectos de estos 18 años perdidos .

Cualquier ciudadano que se dedique a realizar un rápido diagnóstico de la Venezuela de hoy, se percata, inmediatamente, que lo primero que ha colapsado es la economía cuando el salario que gana por su trabajo no le permite, ni siquiera, comprarse un cartón de huevos (para nombrar un solo) porque el precio de este elemental producto de la dieta diría, supera con creces el monto de ese pago.

De igual manera se da cuenta que en su casa lo que sale por las tuberías que antes llevaban el agua potable es viento y polvo porque este servicio ya no llega a más de la mitad de la población venezolana que tiene que conformarse con la compra de pipas del vital líquido o carretearla por terrenos sinuosos como sucede en los pesebres de pobreza de la Caracas capital.

Al mismo tiempo, pagándola o no, observa con rabia como los apagones , que el gobierno no termina de reconocer que son de su exclusiva responsabilidad y los atribuye a las más increíbles causas, terminan de hacerle la vida añicos y con la constante pena de pensar que en cualquier momento su nevera no funcione más a causa de los cortes intempestivos del servicio eléctrico.

Me detengo en la enumeración de los miles de problemas que afectan hoy día a los ciudadanos de este pobre país rico que recibió en 18 años de revolución cerca de tres billones de dólares, cifras que llevadas a bolívares son inimaginables, porque el objeto de este artículo tiene que ver, en realidad, con el hecho que en tiempos de revolución ya la gente no puede ni morirse, porque el muerto descansa, peros sus familiares sufren para darle un digno entierro.

El diario El Nacional reseño en su edición del 05 de enero del presente año un twitter del reportero de sucesos, Carlos Ramírez, en el cual se aprecia la gráfica de una grúa para remolcar vehículos averiados, transportando un ataúd hasta el cementerio, rodeado por los familiares de la persona fallecida a la altura de Paracotos en la Autopista Regional del Centro.

El mensaje se hizo viral e inmediatamente comenzaron a publicarse las reacciones por la red social ante el evento. La mayoría coincidía en que “la crisis ha afectado todo en el país”. Ora usuaria relató que recientemente tuvieron que transportar a un familiar en una camioneta de Protección Civil porque la funeraria no disponía de carroza fúnebre porque están dañadas y no tienen repuestos para repararlas.

No está lejano el día, si este imprecado régimen no sale del poder, en que observemos los ataúdes montados en carretas tiradas por burros si es que no se los han comido.

Sin embargo, en medio de esta grave crisis que carga de cabeza a la casi totalidad de los venezolanos, Nicolás Maduro, tuvo los cojones de afirmar en su mensaje de despedida del año viejo, que: “En Venezuela decir socialismo significa decir felicidad. Sólo en revolución”, atrevimiento que no puede calificarse menos que mamadera de gallo y burlarse de la tragedia que vive el país, antela cual, sencillamente, se hace el loco.

Este cronista se pregunta qué espera este hombre para renunciar a la presidencia de la república ante su descomunal fracaso por su manifiesta incompetencia para conducir los destinos de la nación, y permitirle al pueblo venezolano escoger un nuevo líder que sea capaz de invocar un gobierno de concentración nacional que convoque a los venezolanos a trabajar todos en función de sacar el país adelante y, poco a poco, ir resolviendo los grandes problemas heredados de estazarabanda revolucionaria.

Por Emiro Albornoz León

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