2017: La rebelión es la última esperanza, por Gustavo Tovar-Arroyo

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Referencial /Pixabay

(01 de enero de 2017. El Venezolano).- La rebelión en Venezuela ha dejado de ser un hecho político o histórico, es una exigencia moral. Rebelarnos es nuestra responsabilidad, nuestra obligación más incontrovertible. Es un tema de supervivencia.

Dejarse someter por los delirantes desatinos y crímenes chavistas que, uno tras otro, barbarizan nuestra vida y la convierte en una experiencia asfixiante y esclavizadora, ha dejado de ser un ejercicio de resistencia, es una conducta suicida.

Esto debe cambiar, urge sublevar las cosas en el 2017, el venezolano –tú, yo, nosotros– tiene que detener la catástrofe.

Hay que rebelarse.

La rebelión es la última esperanza

Ninguna nación, ninguna sociedad, ningún pueblo, ningún individuo a través de la historia, ha logrado liberarse del yugo de una tiranía sin desafiarla y rebelarse contra ella. Ninguna.

La rebelión es nuestra última esperanza. Rebelarse es el mandato más relevante de nuestra conciencia, la luz al final del túnel. Todos y cada uno de nosotros: estudiantes, médicos, militares, profesores, campesinos, transportistas, artistas, obreros, debemos unirnos contra la tiranía chavista.

Que no sea una simple y apoltronada mesa lo que nos une, que sea un camino y su destino: la libertad.

Con la experiencia de Gandhi en la India se abrió la posibilidad de rebelarse de manera no violenta. La esperanza de la rebelión se replicó y fue exitosa posteriormente en Checoslovaquia, Polonia, Chile, Ucrania, Georgia, Sudáfrica, Yugoslavia, entre muchos otros países. Depende de nosotros lograrlo en Venezuela.

¡Rebelémonos!

Contra incrédulos y necios

La ignorancia en tiempos de Internet, Google y Youtube no sólo es un acto de irresponsabilidad, es una deficiencia de necios. Y la necedad a veces hay que pegarle un grito para que despabile y reaccione, sobre todo en esta Venezuela que se desbarata ante nuestros ojos.

La no violencia, sus éxitos y sus fracasos, sus bondades y sus perjuicios, pueden ser estudiados y practicados fácilmente por sociedades que genuinamente aspiran liberarse de una tiranía. Decenas de experiencias así lo demuestran. Ruego a los incrédulos, pero sobre todo a los necios que persisten en errar y errar, que la estudien y la promocionen, nuestra liberación depende de ello.

En su máximo momento de esplendor político, el movimiento estudiantil derrotó a Hugo Chávez usando métodos noviolentos. Lo hizo con calle y voto. Para derrotar a su legado, al chavismo, hay que seguir aquel ejemplo. Pero Maduro y Cabello nos negaron el voto, ¿qué sigue?.

Contundentes manifestaciones de calle.

Decisivas y contundentes

Las movilizaciones de calle no violentas no son, a diferencia de lo que el chavismo y algunos necios traidores de la oposición nos quieren hacer creer, iniciativas para causar violencia. Las movilizaciones de calle son iniciativas para liberar a naciones de las tiranías violentas que, desde el poder, suprimen, aplastan y esclavizan al ciudadano.

Mientras más masivas y nacionales, mientras mejor representen el sentimiento popular, las movilizaciones noviolentas son más decisivas y contundentes; los violentos se abruman ante el poderío del pueblo movilizado en las calles. No dudemos más, no extendamos más nuestra agonía.

Organicémonos, movilicemos, liberémonos.

Sin despedazarnos unos a otros

A diferencia de los conflictos armados y violentos, en los que los enemigos sólo se encuentran para despedazarse y matarse entre sí, en la lucha noviolenta no se busca descuartizar al prójimo ni doblegarlo, se busca transformarlo. La experiencia demuestra que los violentos son una minoría y terminan reducidos a una pequeña y aislada liga de malandros. La mayoría siempre prefiere la libertad y la paz. Por eso el único recurso de los tiranos es la violencia.

En Venezuela la reducida liga de criminales violentos ya está identificada. Sabemos quiénes son, el pueblo los aborrece con todas sus fuerzas. Están aislados. Su popularidad es pésima. Es el momento de la libertad. Masivas y categóricas movilizaciones populares, desafiando a alcaldías y gobernaciones chavistas, movilizándose frente a ellas, incluso ocupándolas, obligarán a los tiranos a huir.

El año que viene hay que lograr el objetivo: la libertad.

La rebelión militar

Para que sea noviolenta la rebelión civil debe existir también una rebelión militar. Es una combinación indispensable. Los militares a fin de cuentas son los gerentes de la guerra (y de la sangre), deben reducir a los grupos armados y violentos, a las minorías, aislar a los tiranos y apoyar la rebelión ciudadana de las mayorías.

Maduro, Cabello y sus secuaces están acabando con todo, pero especialmente están acabando con los venezolanos. Es legítima defensa evitarlo, por ello es ético rebelarse. No hacerlo es lo inmoral. Existe ya una iniciativa para lograrlo. Pronto será pública (la noviolencia es siempre pública, no hay conspiración, hay rebelión popular). Súmate a ella.

Eres tú (y tus hijos) o Maduro (y sus narcosobrinos e hijos). Sólo será feliz el año 2017 si te rebelas, si nos rebelamos a la tiranía.

Tú decides, tú eres tu propia esperanza…

Por Gustavo Tovar-Arroyo / La Patilla

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